Diseñadores colombianos se abstienen de confeccionar para mujeres de talla 12 o más

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La vendedora fue directa con Cristina, arquitecta, de 26 años y talla 14-16: "Aquí la ropa es más juvenil, no tenemos para señoras, solo hay hasta la 10". La cliente, enfurecida, le recordó que era joven, que esa marca más parecía para anoréxicas y que en su vida volvería a visitarlos.

Las cosas no pudieron salir peor, pues luego de visitar 20 almacenes comprobó que ninguno ofrecía talla 14. Más aún, en cinco solo exhibían desde la talla 2 hasta la 10. "Me deprime ir de compras -lamenta la arquitecta-. Llego a mi casa molesta porque nada me sirve y por el trato que recibo de las vendedoras, que me ven como bicho raro por no ser flaca. Lo peor es cuando te dicen que te midas jeans de hombre porque manejan tallas más grandes, o que vayas a las tiendas de maternidad porque ofrecen ropa amplia".

Aun cuando en varios países hay un florecimiento de las tiendas para 'gorditas', el mercado colombiano no luce preocupado por conquistar ese nicho, situación que ha condenado a decenas de mujeres con sobrepeso a no poder usar la ropa que quieren, sino la que encuentren.

De hecho, una marca como Levi's,  que hasta el año pasado ofrecía la talla 14, decidió retirarla de los almacenes, mientras que otras le apuestan a exhibir 4, 6 y 8, y dejan las tallas superiores en sus bodegas. "No tiene sentido mostrar un maniquí gordo, la ropa se ve fea", dice una vendedora de la firma Studio F, mientras que en otra tienda aquella es más sincera: "Estamos ofreciendo hasta la 12, pero el tallaje es más bien pequeño y no se ve tan mal".

La administradora de empresas Constanza Hernández, quien protagoniza la comedia Gorda, de Neil LaBute, dice que la cosa se complica cuando la talla es más grande que la 14, pues en su caso tiene que mandar a hacer la ropa. "Lo peor es la ropa interior. Aquí no hay mercado para obesos y decir gordo es decir viejo. Las poquitas tiendas que ofrecen tallas grandes exhiben ropa pasada de moda".

Autoestima raquítica

De acuerdo con la psiquiatra Lucrecia Ramírez, experta en trastornos alimentarios, en Colombia hay una fuerte presión social para que las mujeres reduzcan la talla, lo que acarrea graves consecuencias psicológicas y sociológicas. "El tema se conoce como la 'tubularización' de la figura, y se refiere a que en los últimos 30 años se ha ido reduciendo la talla del ideal femenino de la belleza -explica Ramírez-. A todas nos quieren meter por un tubito y nos obligan a ser delgadas si queremos vestir bien. Los diseños y los estilos de las tallas grandes se asocian a mujeres viejas y son feos. La ropa bonita no te sirve por ser gorda".

En este sentido, un informe del Grupo de Estudio de Trastornos de la Conducta Alimentaria de la Universidad de Antioquia concluye que esta 'tubularización' genera inseguridad, ánimo depresivo, aislamiento y bajo rendimiento laboral y social en las mujeres de tallas superiores a la 12. "Atendemos a decenas de mujeres con problemas de autoestima -dice Estela Moreno, directora del Grupo-. Se sienten feas por no hacer parte de los estándares impuestos por la moda".

Para Lucrecia Ramírez, buena parte de la responsabilidad es de los diseñadores, que no tienen en cuenta que en Colombia viven 12 millones de personas con sobrepeso u obesidad, según la Organización Mundial de la Salud.

De hecho, ante el creciente número de mujeres con insatisfacción corporal, hace cuatro años Inexmoda comenzó a promover la estandarización de las tallas para las mujeres colombianas, pues el biotipo local es diferente al europeo. Sin embargo, la institución declinó en ese propósito y hoy las tiendas, en lugar de aumentar las tallas, ofrecen la 2, que corresponde a una mujer flaca y escuálida.

Seguir la línea

Los diseñadores se defienden con el argumento de que no pueden hacer moda que promueva la obesidad y, contra las estadísticas de la OMS, consideran que no hay mercado para 'gorditas'. "En mi línea pret-à-porter tengo tallas hasta la 12, pero también trabajo sobre medidas con las personas de tallas más grandes -afirma Hernán Zajar-. Lo que pasa es que en Colombia las tallas más grandes no son comerciales. De 10 mujeres, una o dos son gordas". Ahora bien, el afamado diseñador advierte que en Carrefour vende una línea de tallas más grandes.

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