El objetivo de este nuevo 'oficio' es cumplir, a través de una red de relacionistas muy bien contactados, cualquier urgencia, deseo o capricho del cliente en el lugar del mundo donde se encuentre.
La celebración de fin de año en Las Vegas iba de maravilla hasta que el viajero perdió sus lentes de contacto. Cuando las vacaciones corrían el riesgo de arruinarse y algunos pensamientos angustiosos empezaban a rondar por su cabeza, el ejecutivo -que prefiere omitir su nombre- llamó desde su celular a su asistente personal, quien amablemente le dijo que en menos de un día recibiría en sus propias manos un nuevo par de lentes. Y así fue.
Resolver problemas como este, y otros verdaderamente excéntricos, son el objetivo de nacientes compañías que ofrecen el servicio de personal concierge o lifesytle service. Un servicio recién llegado a Colombia que va más allá del apoyo que puede ofrecer una secretaria o una asistente convencional, pues su propósito es cumplir, a través de una red de relacionistas muy bien contactados, cualquier urgencia, deseo o capricho del cliente en el lugar del mundo donde se encuentre.
Este año llegó al país Quintessentially, una compañía fundada en el Reino Unido en el año 2000 que actualmente cuenta con más de 50 sedes en diferentes ciudades del mundo. Vicky Rodríguez, directora operativa de la firma en Colombia, asegura: "Nuestra intención es ofrecerle a los miembros un servicio VIP de lujo. Les manejamos el estilo de vida y les conseguimos lo que quieran, cuando y donde sea. Satisfacemos cualquier petición, sin importar lo extravagante de esta".
Y es que a pesar de la crisis económica, no fal-ta el que, por llana ostentación y comodidad, paga desde 5.000 a 45.000 dólares anuales para tener una asistencia las 24 horas del día, siete días a la semana. Entre las peticiones que han tenido que satisfacer los asistentes de Quintessentially, están conseguir boletas a última hora para un concierto de Madonna en Miami, alquilar un estadio de fútbol en Barcelona para un juego entre amigos, organizar una fiesta privada para 300 personas en las pirámides de Egipto, ayudar a escalar un glaciar en Nueva Zelanda, construir una piscina de 50 metros en Toronto, llevar a una fiesta cuatro pingüinos o encontrar una casa totalmente púrpura.
Para quienes se conforman con menos, estas firmas también ofrecen lujos menos exóticos como conseguir descuentos en restaurantes u hoteles, o darles a sus clientes habitaciones mejor localizadas o sorpresas al final de una cena. Por ejemplo, Quintessentially estableció una alianza con el restaurante bogotano Criterion. Jorge Rauch, chef del establecimiento, explica que la idea es ofrecer un servicio de atención muy especial: "A los miembros se les hace una reserva previa, se les da trato preferencial y una cortesía que puede ser un postre o un aperitivo".
Lujo plástico
Las tarjetas de crédito también han apostado por ofrecer servicios para mejorar el estilo de vida. Master Card, por ejemplo, integra esta novedad por medio de su tarjeta Black, que otorga, entre otros beneficios, un asistente personal listo para ofrecer facilidades de información y reservaciones, traducción e interpretación o búsqueda de artículos difíciles de encontrar.
American Express, por su parte, ofrece 'The Platinum Lifestyle Service' a través de su tarjeta Platinum. El servicio incluye asistencia personalizada sin cargo adi-cional para reservaciones en restaurantes, eventos y espectáculos alrededor del mundo, además de envío de regalos y paquetes donde el cliente lo pida. Claro está que para acceder a estos servicios es necesario demostrar un ingreso superior a 13 millones de pesos.
La asistencia de lujo ha llegado tan lejos que incluso la compañía española Manhala brinda asesoría en imagen personal. Bajo el lema de "el culto por lo único", promete que sus clientes se verán más atractivos y tendrán un estilo más 'clasudo'. Además del servicio base que incluye un asistente personal dispuesto a cumplir cualquier petición, el cliente tiene derecho a asesoría en moda y belleza. La consejería en vestuario incluye un estudio de color que determina cuáles son los tonos que mejor le quedan al cliente, confección de prendas acordes con la figura, organización del armario para eliminar la ropa menos conveniente e incluir la más adecuada. La consejería en belleza incluye un completo servicio de peluquería, asesoría en rutinas de estética y planeación de la agenda semanal con los tratamientos necesarios para cada caso.
Pero ¿quiénes son los consumidores de este servicio? En su mayoría, empresarios, figuras políticas, artistas y miembros de la realeza. Jorge Rauch afirma que evidentemente este servicio es para un nicho exclusivo: "Son clientes de alto perfil, a quienes les gusta el tratamiento de lujo. En su mayoría son extranjeros que quieren relajarse y solo invierten en lo mejor".
Lo cierto es que ahora es viable la satisfacción de cualquier capricho o excentricidad. No hay límites cuando se trata de cumplir deseos que antes parecían irrealizables. Es casi como un genio con traje y corbata al servicio permanente de su amo. Pero falta ver qué tanto éxito tiene este incipiente negocio en Colombia, quiénes se le medirían a pagar por el servicio y cómo se blindarán las empresas que funcionan con capitales mal habidos. Eso sí, no se puede negar que la posibilidad de obtener todo lo que se quiere es un placer muy tentador.
MUY 'PINCHADOS'
El lyfesytle service promete consolidarse como el negocio más rentable en la industria del lujo. En el Reino Unido, la empresa Ten ofrece satisfacer todas las demandas de los clientes más ocupados, sin importar lo que tenga que hacerse. Otras compañías similares son Executive Life Style Service, Mer Group, Alberta La Group y Dos Aguas Valencia.