Joyeros y bisuteros colombianos se abren paso en el mundo de la moda internacional

A la izq. Collar de cacho y plata, el otro piedras y metales. Foto: Cortesía Senda

Si el propósito se cumple, en unos años la joyería y la bisutería colombianas tendrán el mismo prestigio que el café. Tan claro tenían el objetivo los organizadores de Colombiamoda, que en su última edición abrieron espacio, por primera vez en sus 19 años de historia, a 21 de los más prestigiosos joyeros y bisuteros nacionales para que se dieran un vitrinazo ante los expertos mundiales de la moda.

Los diseñadores locales se toman cada vez más en serio su papel. Por eso crean piezas exclusivas, manufacturadas con materiales artesanales, que más que complementar la vestimenta son moda en sí mismos. "Estamos aprovechando todos los productos de nuestra tierra -dice la diseñadora Adriana Roa, quien fue la promotora de llevar las joyas a Colombiamoda-. La idea es que este producto se convierta en un sello de identidad de los colombianos".

La bisutería y la joyería son una industria prometedora, como lo demuestra el crecimiento en las ventas. Según Proexport, entre el 2006 y 2007 la bisutería pasó de 17 a 32 millones de dólares en ventas, mientras que la joyería, de 15 a 30 millones. El panorama pinta mejor para 2008: en los primeros tres meses fueron vendidos 20 millones de dólares en bisutería y 17 en joyería.

Alta dosis creativa

La mezcla de tejidos, textiles, piedras y metales es el atractivo de los accesorios. Pero la novedad, sin duda alguna, son las sedas de colores vivos como el morado, el amarillo y el naranja que, tejidas a nudos de macramé y mezcladas con oro, plata o bronce, dan como resultado collares y pulseras vistosas.

Las propuestas no discriminan materiales. Accesorios de oro y plata son ensamblados con piedras volcánicas, carbón y hasta cacho. La esmeralda rústica también forma parte de esta tendencia que busca aprovechar los insumos naturales de cada región de Colombia: caña flecha de Tuchín, filigrana de Mompox, barniz de Pasto...

Los elementos rompen la tradición de copiar modelos foráneos y, por el contrario, han logrado despertar interés en países como España e Italia. Adicionalmente, la plata se ha vuelto parte de la evolución de este mercado: el hecho de que ahora sea purificada en el país ha abaratado sus costos.

Pero el mayor valor de la joyería está en el trabajo hecho a mano. Para alcanzar la perfección en los acabados, cada pieza requiere altas dosis de dedicación y concentración. Estas cualidades han hecho que el mercado colombiano hoy esté a la par que el de México o Perú, donde también predomina el uso de elementos autóctonos. "Somos recursivos, y de ahí el uso de todo lo que nuestra tierra produce", dice Alejandra García, quien ha logrado que personalidades como la reina Noor de Jordania y la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada porten algunos de sus accesorios.

Creatividad, recursividad, diversidad... Imposible no sospechar que en pocos años la joyería y la bisutería colombianas alcanzarán el mismo prestigio que el café.

PIEDRAS Y METALES

Senda recurre a las piedras preciosas, cuarzos, corales y acrílicos cortados con láser para adornar imponentes collares fusionados con plata y oro.

CACHO Y PLATA

La marca bogotana Adriana Roa, de la diseñadora homónima, propone la mezcla de cacho y plata en este collar de su nueva colección.

Tatiana Apráez, de Pasto, extrae de su memoria el recuerdo de los tapices de la casa de su abuela -llenos de cuadros, flores y arabescos- y los adapta a broches de plata y barniz de Pasto.

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