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INFIDELIDAD BAJO LA LUPA
No solo en Colombia la psicología le está poniendo el pecho a la infidelidad. En estos días, el libro When Good People Have Affairs: Inside the Hearts & Minds of People in Two Relationships (Cuando la gente buena tiene affairs: dentro de los corazones y las mentes de personas con dos relaciones de pareja), de la terapeuta Mira Kirshenbaum, ha puesto el tema sobre la mesa en Estados Unidos.
La autora retrata 17 razones por las cuales las personas son infieles, que van desde las más inconscientes hasta las más casuales. Después de 30 años escuchando historias de parejas, la terapeuta piensa que la infidelidad no se planea; se da en personas que no son perfectamente felices en su relación. "La imagen que se me viene a la cabeza es la de una persona que tiene junto a alguien dos copas de vino vacías y en un momento dado conoce a alguien con una botella de vino".
Pero al igual que las psicólogas colombianas, la terapeuta norteamericana asegura que las relaciones alternas no son fatales para una relación. "Si la persona engañada tiene el talento de perdonar y la infiel se encuentra realmente arrepentida, el hecho puede convertirse en un llamado para ser mejores y más felices dentro de la relación, en vez de seguir creyendo que está todo bien".
Esa posibilidad de mejorar no es, sin embargo, una luz verde para que la gente viva poniendo los cuernos. Tanto las autoras colombianas como Kirshenbaum advierten que, desde el punto de vista moral, la infidelidad es censurable en cuanto es una traición. Ahora bien, no siempre hay que expiar la culpa a través del diálogo, como aconsejaría el lugar común. Una recomendación de la terapeuta norteamericana para los infieles es que si están listos para volver a su relación inicial con todo el compromiso, no confiesen su traición y eviten que su pareja se sienta herida de muerte.