Fiebre por árboles genealógicos en Internet

Ilustración: Diego Losada

PRIMERO FUERON LOS AMORES POR INTERNET. Luego, las páginas de redes de amigos que hicieron posible seguir el rastro de la gente conocida en tiempos remotos. Ahora es el turno de los árboles genealógicos on line, gracias a los cuales los usuarios han descubierto parentescos insospechados, relatos alucinantes de la historia familiar e incluso sospechar que todos los caminos conducen a algo parecido a Adán y Eva.

La revista Time vio tan interesante el fenómeno, que acaba de incluir el sitio Geni.com en la lista de las 50 mejores páginas de Internet de 2008. Y con justa razón: en solo un año, el portal ha acumulado 20 millones de perfiles y de ese modo ha logrado confirmar la afirmación de su eslogan: "Everyone's related" (todo el mundo está emparentado).

María Cristina Caycedo Perry, abogada de 41 años, lo experimentó hace mes y medio, después de que un colega de oficina, desconocido hasta entonces, se le acercó y le dijo: "Tú y yo debemos ser parientes". Para confirmarlo, la invitó a completar el árbol en Geni y, en efecto, las ramas de su genealogía se unían cuatro generaciones más arriba. Por esa vía, ella descubrió los nombres completos de algunos de sus ancestros que habían llegado de Inglaterra a mediados del siglo XIX. Quedó tan entusiasmada que decidió seguir adelante. "Ahora, por mi familia paterna, estoy en la búsqueda de más datos para conectar mi origen con el general Domingo Caycedo, que fue presidente de la Nueva Granada".

Una aventura

El mecanismo es sencillo: si se trata de comenzar desde la nada, el usuario se inscribe, anota sus datos personales -fecha y lugar de nacimiento, estado civil, correo electrónico, etc.- y también escribe la información de sus familiares cercanos en sus correspondientes grados de parentesco. De manera automática, la página envía un reporte a los nuevos miembros para que ellos, si es el caso, enmienden la información y agreguen nuevos datos, de modo que rápidamente el árbol presenta un crecimiento exponencial. Y como nunca falta el primo lejano o la tía orgullosa de su pasado que ha rastreado la vida de bisabuelos o tatarabuelos, el árbol no solo crece hacia los lados -hermanos y primos- o hacia abajo -hijos y nietos-, sino hacia arriba, hacia los ancestros que utilizaron el telegrama, que viajaron en carabelas, que fueron caciques indígenas...

No solo Geni permite llegar a esas honduras. Internet ofrece desde páginas infantiles en donde enseñan a los niños a ser conscientes de la importancia de su ascendencia -y de paso los invitan a construir árboles de famosos como Los Simpson-, hasta buscadores especializados como Rootsweb.com, que distribuyen listados de familias del mundo entero. Otras, como Dearmyrtle.com, son de corte histórico y orientan al lector sobre qué es un árbol y cómo hacerlo, mientras que Genealogytoday.com fue creada para mantener a los genealogistas actualizados sobre las últimas técnicas de búsqueda. Y la lista sigue: Ancestry.com, Family Search, Ancestor Search, Miparentela.com, cada cual con sus características particulares, pero, como reportó Time, "Geni lo hace más sencillo y divertido".

El nuevo sistema puede ahorrar años de investigación. "Internet ha aumentado el conocimiento de mi historia familiar diez veces más que las librerías locales o los registros censales de Estados Unidos", asegura la investigadora residente en Pennsylvania Sandy McSurdy, tataranieta de una sobreviviente del Titanic que hace un par de meses fue contactada a través de estos medios por un primo remoto de Colombia.

El encuentro no pasó en vano. Gracias a este pudo rastrear con mayor acierto los datos de la parentela de su tatarabuela, ver fotos desconocidas de ella, conocer cómo era el pueblo de origen de la familia en el Líbano, entender por qué migró y obtener más detalles sobre la experiencia del naufragio. "Algunas personas quedan realmente enganchadas en la investigación de su árbol genealógico -continúa Sandy-. Este arrebata un espacio del corazón, a tal punto que descubrir más acerca de la historia familiar se convierte en una necesidad. Por eso creo que mi búsqueda nunca se detendrá".

MIRADA AL PASADO

Si bien tiende a creerse que quienes construyen árboles genealógicos lo hacen en busca de rastros de sangre azul, la tesis no es tan evidente. Estudios aseguran que los niños que conocen su propia historia familiar, sea buena o mala, enfrentan con mayor facilidad las adversidades en su propia vida. "La gente necesita conocer de dónde viene -asegura el abogado Carlos Lleras de la Fuente-, y no es solamente por el uso social que puede tener esta información, sino también por el jurídico". Él mismo tiene rastreada su línea familiar desde mediados del siglo XVI.

Lleras de la Fuente menciona que durante mucho tiempo los hijos naturales de un matrimonio no fueron contemplados dentro de los derechos hereditarios. Y en el caso nobiliario esto era notable. Los monarcas tuvieron cientos de hijos ilegítimos a los que compensaban con castillos y tierras, pero nunca con el reconocimiento del título nobiliario. Curiosamente, su aparición en este mundo quedó consignada de una forma simbólica en los escudos de armas de las familias: el bastardo debía subrayar su origen ilegítimo con el yelmo puesto de perfil y mirando a la derecha.

El tema parece anacrónico, pero lejos de ello. Basta recordar el caso reciente de Mauricio López Ballesteros, socio del Club Los Largartos desde 1987 y a quien le fue negado el acceso de su hijo Simón por ser hijo natural. La discusión se convirtió en un debate moral en el que la resistencia de los socios para aceptar a Simón era porque había sido fruto de una unión extramatrimonial. La Corte Constitucional estudió la demanda y claramente dijo que la discriminación era inconstitucional.

Anuncios Google

Publicidad