Yo me pego, tú me pegas...

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De hecho, no deben despreciarse los beneficios que trae relacionarse con otras personas. "El grado de vulnerabilidad de un muchacho que esté totalmente anquilosado y solitario es igual, o inclusive peor, que el de aquel que no tiene un grupo de base sobre el cual soportarse como persona", añade Vladimir Rodríguez.

Como ocurre en cualquier movimiento de jóvenes, entre los emos están los que posan y los que lo sienten, cada cual con los mismos derechos de pertenencia. De cualquier manera, subestimarlos puede ser un error. Con su propio lenguaje, están diciéndoles a los adultos una verdad cruda que quizás no quieran, pero deben oír.

'TIPS' PARA PADRES
Por Diana Marcela Barrera Medina
Psicóloga

La interpretación de la ideología emo requiere de una lectura del contexto. Así como en un ambiente adverso puede dar al traste con la capacidad del adolescente de sobreponerse a la crisis, en un ambiente favorable quizás no pase de ser una moda pasajera. Así pues, un emo en una familia disfuncional no puede entenderse igual que el de una familia funcional, del mismo modo que un emo en Europa no puede entenderse igual con uno en Latinoamérica.

¿Cuál debe ser la estrategia de los padres y educadores ante esta nueva realidad? No creo sinceramente que la idea deba ser fortalecer el carácter de los hijos emos para que se defiendan de la violencia, pues la no defensión es parte de su ideología. La labor debe apuntar a promover el acercamiento a su realidad y atreverse a comprenderlos. Las culturas juveniles son formas simbólicas de expresar la realidad, y deben ser entendidas como tales.

En este sentido, sería aconsejable:

* Ame incondicionalmente a sus hijos. No se trata de alcahueterías, simplemente no olvide que su hijo es y será su hijo, sea emo, punk o gótico. Que a él le quede claro que su amor y compañía no dependen de su aspecto o de su atuendo.

* Antes de juzgar y expresar su disgusto frente al atuendo, permítase conversar con él, pregúntele qué significa su nuevo aspecto y por qué desea verse de esa forma. Probablemente encuentre que para su hijo es simplemente cuestión de moda, y como toda moda, es pasajera.

* Respete los espacios de sus hijos. Invadir la intimidad de sus hijos revisando sus pertenencias, por una parte, es un acto de inseguridad que el adolescente entiende como "mis papás no me conocen y dudan de mí", que finalmente llevan a que su hijo se aleje y prefiera mantener cosas en secreto a contar con usted.

* No espere que su hijo se comporte de la misma forma que cuando usted era adolescente. Frases como "yo no era así cuando tenía tu edad", "por qué haces eso si yo no te lo he enseñado" no tienen ningún sentido, pues usted y su hijo han vivido en épocas y realidades diferentes.

* Recuerde que la adolescencia es una etapa de cambios físicos, pero principalmente emocionales e intelectuales. Toda esta búsqueda de identidad finalmente determinará su personalidad adulta. Permítale que la desarrolle libremente, pero siempre con su apoyo y compañía.

* Los cambios en algunos hábitos son típicos en el adolescente, y al respecto es normal que surjan dudas en los padres sobre cómo manejar ciertas situaciones. En estos casos, busque información y asesoría de un profesional.

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