Se destacan por ser seguros, eficientes, por tener bajas emisiones y, ante todo, por ser económicos.
EL LUJO, EL CONFORT y la velocidad son atributos que durante décadas han sido exclusividad de las gamas medias y altas de los vehículos que se comercializan en el mundo, pero la necesidad de movilidad de las personas del común, que no siempre pueden acceder a ellos, ha forzado a las compañías automotrices a reinventarse.
Un caso es el de la empresa Tata, la más grande de la India, que después de 60 años de existencia y tras superar su primera crisis financiera en 2000, sorteó las dificultades y no sólo volvió a poner las cifras en negro sino que sacó de la manga un verdadero as: el Nano, un carro para el pueblo.
Durante la crisis, a uno de sus ejecutivos se le prendió el bombillo y descubrió que la gente de escasos recursos no quería un carromato barato de tres ruedas para cargar pollos y huevos -típicos de ese país-, sino un automóvil económico de cuatro ruedas que les diera a los hombres la posibilidad de conquistar esposa. Fue así como surgió el Nano, un pequeñísimo auto familiar que podría partir en dos la historia del automóvil, pues solo cuesta 2.500 dólares -cerca de cinco millones de pesos al cambio de hoy- y no por ello deja de cumplir con los más altos estándares de seguridad, eficiencia, autonomía y bajas emisiones.
Además, no es cualquier carro hechizo, pues tiene cuatro puertas, capacidad para cinco pasajeros bien sentados e incorpora toda la tecnología de norma de un auto moderno. Aún no se produce en serie, pero el fabricante asegura que a mediados de 2008 comenzará a suplir la demanda no sólo en India sino en otros países de condiciones económicas similares, entre ellos varios latinoamericanos.
De llegar a Colombia, a los cinco millones que cuesta el Nano en la India habría que agregarle otros costos, como el 35% de arancel, fletes, seguros, derecho a repuestos y un margen de ganancia para el importador, que lo dejaría en unos 15 millones de pesos.
Ícono de eficiencia
Otro fenómeno que lleva ya década y media recorriendo las calles de Europa, un vehículo ícono de la eficiencia, la conveniencia, el estilo y la ecología, comienza a llegar al país: el Smart. Disponible en 25 países y del cual se han vendido unas 750.000 unidades, su peculiar tamaño para solo dos pasajeros atrae multitudes, pues puede estacionarse de frente y aun así ocupa un espacio equivalente al ancho de un carro convencional -tres Smart parqueados de esa forma ocupan el lugar de un automóvil estándar.
Sin embargo, y a pesar del tremendo impacto que ha tenido en los países europeos, el Smart no tuvo acogida en Estados Unidos debido a temas relacionados con los estándares de seguridad que exige ese país y porque el gusto de los estadounidenses está orientado hacia automóviles espaciosos. Tampoco ha tenido éxito en América Latina por sus elevados costos.
En Colombia, particularmente en Bogotá, ya se ven rodar algunos y con seguridad el número irá en aumento, pero son importados directamente por sus dueños, lo que convierte a esta diminuta maravilla en un juguete exótico y muy costoso para su reducida capacidad.
Recargados
La necesidad de carros más accesibles al grueso público y con mayor sex appeal ha obligado a algunas compañías a recrear modelos clásicos exitosos. Uno de esos casos es el del nuevo Volkswagen Beetle, que es mucho más grande y con un diseño que se aparta del típico escarabajo pero que aun así se convirtió en único en su género en el mercado en una década.
Otro clásico recién remozado es el Fiat 500, conocido en Colombia como Topolino, cuyo diseño conserva la esencia del original pero mejora aspectos claves, como mayor potencia y tamaño, más comodidad en el habitáculo y tecnología de avanzada en accesorios y sistemas de seguridad.
Pero sin duda uno de los aspectos más atrayentes del Fiat 500 es que puede ordenarse en diferentes configuraciones: Pop, Lounge y Sport que, a su vez, cuentan con 15 diferentes estilos de interior, nueve opciones de llantas, 12 colores de pintura y 19 estilos de decoración con calcomanías. Según el fabricante, cuya planta está en Polonia, el carro tiene, literalmente, medio millón de posibilidades de personalización.
La seguridad de este Fiat es sobresaliente. Para un carro tan pequeño, contar con nueve airbags es toda una novedad. Adicionalmente, tiene frenos ABS que evitan que las llantas se bloqueen durante la frenada, control de estabilidad, sistema antiderrapes y asistencia de frenado hidráulica. Como si fuera poco, obtuvo cinco estrellas -la máxima calificación- en las pruebas de choque de EuroNCAP, lo que lo convierte en el segundo auto de su tamaño con semejante resultado, además del famoso Mini. Aparte de los tres modelos mencionados, los japoneses son expertos en crear autos pequeños o micromachines, diseñados para consumir y contaminar poco, y para andar sin problemas por las estrechas y congestionadas calles de Tokio. En la misma línea económica y ecológica, el mundo experimenta con autos híbridos que funcionan con electricidad y gasolina, así como con combustibles alternativos como el hidrógeno, cuyas emisiones se reducen a vapor de agua por el tubo de escape.
Esto hace parte de las nuevas tendencias en materia de automotores que ya comienzan a asomar en Colombia. Que aquí los nuevos pequeños gigantes alcancen el estatus de carros del pueblo, está por verse. Por lo pronto, parece claro que tener uno de ellos más que una necesidad, será un lujo.
POR MAURICIO ROMERO,
editor de Vehículos, El Tiempo.