Vea en recursos relacionados cómo es el vuelo del SpaceShipTwo.
CERCA DE 200 PERSONAS de 30 países, entre ellas el famoso físico Stephen Hawking, ya han hecho reservas para que el británico Richard Branson, dueño del emporio discográfico, aeronáutico y ferroviario británico Virgin, les cumpla el sueño de viajar al espacio como quien viaja a Europa.
Y es que Branson, quien fundó en 1999 la línea espacial comercial Virgin Galactic, pionera en el sector, presentó el pasado 23 de febrero en Nueva York la SpaceShipTwo, la primera nave espacial en condiciones de llevar regularmente pasajeros al espacio. En el Museo de Historia Natural, el magnate mostró la maqueta y anunció que los vuelos podrían comenzar dentro de unos 18 meses, a un costo de 200.000 dólares, mucho menos que los 20 millones que pagó en 2001 el empresario estadounidense Dennis Tito para convertirse en el primer turista espacial.
La SpaceShipTwo está en proceso de construcción -según la empresa, el 60% ya está listo- y constituye una versión mejorada, corregida y aumentada de la SpaceShipOne, que en 2004 se convirtió en la primera nave espacial privada pilotada por humanos que realiza un vuelo suborbital; es decir, por encima de los 100 kilómetros de altitud, que es donde los científicos acordaron que comienza el espacio. Un hito de tal importancia, que el vehículo -creado por Burt Rutan, socio de Branson en Virgin Galactic- hoy cuelga del techo del Museo Smithsonian de la Tierra y el Espacio en Washington, al lado del primer avión trasatlántico: el Spirit of St. Louis.
La SpaceShipTwo tendrá 18 metros de largo y capacidad para seis pasajeros y dos pilotos. Al iniciar el vuelo, irá agarrada de una nave nodriza -la White-KnightTwo-, pero a los 15.000 metros de altitud -unos 4.000 por encima de un vuelo comercial-, se desprenderá, encenderá sus cohetes, acelerará hasta 4.000 kilómetros por hora y alcanzará una altitud de 110.000 metros.
Azul profundo
Los promotores no han ahorrado palabras para describir la experiencia. "Mientras usted es lanzado a las orillas de la atmósfera, las grandes ventanas le muestran cómo el azul cobalto del cielo se torna malva e índigo, y finalmente negro. El espacio dentro de la nave se ha transformado. La gravedad que ha dominado cada momento de su vida desde el día que nació no está más allí". Serán cinco minutos flotando, cinco minutos nada más, después de los cuales el piloto dará la orden de tomar asiento y acostar las sillas para atenuar el golpe de la desaceleración producida por el reingreso de la nave a la atmósfera.
Al comienzo, los vuelos operarán en el Spaceport de Mojave, en el desierto de California, pero después lo harán en el que será el primer puerto aeroespacial privado del mundo: el New Mexico Spaceport Authority Building. El edificio, hundido en medio el desierto y cubierto por un techo sinuoso, buscará "capturar el misterio del vuelo espacial", según describe el equipo de arquitectos que el año pasado ganó el concurso para su construcción: Foster + Partners y URS.
Después, otras empresas se sumarán a la competencia de los viajes turísticos suborbitales. Rocketplane Global, EADS Astrium y Space Adventures ya tienen reservas para sus vuelos. A pesar de que las fechas son aún inciertas, Rocketplane anuncia que su meta es comenzar antes de 2010. En el mismo plan, aunque a más largo plazo y con un talante más casero, hay otras firmas como Blue Origin y Armadillo Aerospace.
Tres, dos, uno. Todo indica que la cuenta regresiva del turismo aeroespacial masivo está a un paso de dar la orden de "ignición".
VIAJE A LA GRAVEDAD CERO
Si el bolsillo no da para un vuelo suborbital, la sensación de ingravidez puede obtenerse por 4.000 dólares con la firma Zero Gravity Corporation (www.gozerog.com), que ofrece vuelos especiales en su avión G-Force One, adecuado para simular este estado sin salir de la atmósfera. El método es el mismo que desde hace 45 años siguen los astronautas de la Nasa para su entrenamiento. Un avión con paredes acolchadas y un área especial desprovista de sillas, asciende abruptamente y luego emprende un descenso vertiginoso que permite a los pasajeros flotar en el vacío durante unos 30 segundos. El avión hace en total 15 parábolas durante unos 90 minutos de vuelo.
La periodista científica Ángela Posada-Swafford realizó el vuelo de entrenamiento de la Nasa hace cinco años y así describe la sensación de ingravidez: "Repentinamente, cinco millones de años de evolución humana desaparecen de cada una de mis células y me encuentro en el mayor estado de confusión y emoción que jamás haya experimentado. Flotando sin el menor control de mi cuerpo, como un simio perdiendo el equilibrio en la rama de un árbol, cada uno de mis sentidos entra en shock. Durante la primera fracción de segundo, mi cerebro registra estado de pánico, como si me fuera a estrellar contra el mapa. Momentos después, se convence de que está flotando y el pánico se convierte en una euforia irracional. ¡Estoy volando! ¡Flotando! ¡Nadando en el aire! No es posible hacerle justicia a esa sensación en unas cuantas frases".
200.000 DÓLARES es el costo del pasaje de los primeros vuelos que Virgin Galactic realizará en el SpaceShipTwo.