Triunfo de la Selección Colombia sub-17 es resultado de un entusiasmo que arranca en los colegios

Unas 2.000 mujeres practican el fútbol en Colombia. Foto: Vicente Arteaga

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CUANDO TENÍA 25 AÑOS, Adriana Rodríguez, colombiana residente en Nueva York, fue invitada por unas amigas para jugar un torneo de fútbol femenino. Recibió el ofrecimiento con cierto desprecio, pues además de que le daba "oso" verse en un plan tan masculino, la participación en el campeonato implicaba comprar guayos y uniforme. A regañadientes aceptó, pero para sorpresa de quienes la habían visto refunfuñar y de ella misma, al final del primer partido exclamó: "¡Esto es una delicia! ¡Es una berraquera!".

De eso ya han pasado 10 años y millones de mujeres que, como Adriana, confiesan haber sentido una súbita pasión por el fútbol. De lo contrario, la FIFA no se habría tomado la molestia de organizar cinco mundiales de fútbol femenino, ni habría optado por nivelarlo con las categorías masculinas, ni lo habría incluido como deporte olímpico en 1996, ni colegios ni universidades en todo el mundo le habrían abierto las puertas.

Varios hechos hacen pensar que los aficionados se están tomando en serio el fútbol femenino, que el asunto va para largo y que Colombia ya entró en la jugada. La mejor demostración es el triunfo de la selección nacional, el pasado 23 de enero, en el Suramericano sub-17 y su consecuente clasificación al mundial en Nueva Zelanda. Las muchachas colombianas viajarán con sus pares de Brasil y Paraguay en representación del continente suramericano. Un hecho extraño para muchos, pero en absoluto aislado.

Sacan pecho

La historia del fútbol femenino apenas tiene 30 años menos que la del masculino. En 1894 se fundó en Inglaterra el primer equipo enteramente femenino, el British Ladies Football Club, como demostración de las capacidades del género y en defensa de sus derechos. Desde ese entonces, las mujeres lucharon por sobresalir en el deporte y motivaron la realización del primer mundial femenino con la bendición de la FIFA en 1991.

En Colombia, las competencias de fútbol entre mujeres empezaron a ser tomadas en serio a finales de los 80 en el Valle del Cauca. El auge del deporte en el Pacífico se extendió por el país y, a principios de los 90, la modalidad se hizo oficial tras el reconocimiento dado por la Federación Colombiana de Fútbol y la Difútbol. Actualmente, el país cuenta con 20 ligas departamentales de fútbol femenino. Las de más alto nivel son Bogotá, Antioquia, Valle y Tolima, que tienen, cada una, entre seis y ocho equipos. Cada año hay un torneo nacional, del que salen las jugadoras de la Selección Colombia.

Patricia Vanegas fue una de las pioneras en el fútbol femenino colombiano y hace ocho años comenzó a trabajar como directora técnica del Club Deportivo Internacional de Bogotá. Hoy se precia de haber sido la entrenadora de tres jugadoras de la selección que acaba de obtener la copa suramericana. "El club ya tiene roce internacional -dice Patricia al explicar el éxito del seleccionado colombiano-. Hemos competido en España, Noruega y Dinamarca. Ahora cinco jugadoras están becadas en Estados Unidos y tengo ofertas de Francia".

Sin embargo, la entrenadora lamenta la escasez de competencias para que las niñas desarrollen su juego con mayor rapidez y se den a conocer. Ahora bien, todo parece indicar que, paso a paso y patada a patada, el fútbol femenino dejará de ser una curiosidad en Colombia.

Colegiala, colegiala

Sofía Gómez, estudiante de 10 años del Colegio Leonardo Da Vinci, no supo qué contestar cuando le preguntaron qué pensaba sobre el hecho de que las mujeres jugaran fútbol. Fue necesario que su papá le explicara que hace 20 años eso era impensable. Y es que el balompié femenino en los colegios ya está tan arraigado, que muchos estudiantes tienen la impresión de que hubiera sido un deporte mixto desde siempre.

Hace ocho años, por ejemplo, la Unión de Colegios Internacionales (Uncoli) -que agrupa 25 colegios bilingües- comenzó a celebrar un torneo de fútbol femenino en Bogotá. Al principio sólo existía la categoría "mayores" -por encima de 16 años-, pero paulatinamente ha incluido las modalidades "juvenil", "infantil" y "preinfantil", en la que ya tienen espacio las mayores de 9 años. Aunque las reglas de juego son las mismas, pequeños detalles se han modificado. "Las niñas juegan con el mismo balón y en la misma cancha que los varones, pero las distancias en los tiros de esquina y otros cobros se acorta", explica Fred Asprilla Coronado, coordinador de deportes de Uncoli. Sin embargo, advierte que progresivamente el reglamento se equipara al oficial.

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