Viejo, mi querido viejo...

Los apartamentos no tienen desniveles y utilizan materiales rugosos para evitar caídas. Renders: Cortesía Vivenza.

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Se trata de hacer que la vida de los no tan jóvenes sea fácil, amable y cómoda. "La idea es ofrecer todas las facilidades necesarias para que el anciano pueda sentirse lo más independiente posible, pero lo suficientemente discreto para no hacerlo sentir enfermo", asegura el ingeniero Gustavo Martínez, subdirector técnico de Estudios y Diseños del Instituto de Desarrollo Urbano. No obstante, el horizonte de la enfermedad también es tenido en cuenta y por eso también ofrecen asistencia médica y servicio de ambulancias y de hospitales cercanos, además de enfermeras y trabajadoras sociales.

En todo el mundo están desarrollando este tipo de proyectos. Los arquitectos y urbanistas están conscientes de que la población mayor va en aumento y de que también es necesario pensar la ciudad y la vivienda en función de los adultos mayores. En este sentido, en Colombia algunos arquitectos están dando los primeros pasos.

PARA TODOS

El arquitecto Óscar Alzate asegura que las propuestas arquitectónicas  para la tercera edad tarde o temprano deben llegar a la vivienda de interés social. Por eso exalta un centro en el barrio La Gaitana, en Suba, para integrar a los adultos mayores a la comunidad. 

La idea es que la arquitectura y el diseño, en un marco de políticas sociales enfocadas a favor de los adultos mayores, pueden mejorar su calidad de vida sin enormes costos, manteniéndolos en forma inclusiva y sin riesgos dentro de su comunidad. Por ello, hace pocos días se llevó a cabo en Pasto, el Primer Congreso de Arquitectura para la Tercera Edad, organizado por la Fundación Guadalupe, centrado en cómo adecuar los espacios para resolver un problema que crece cada día más: el de los ancianos indigentes.

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