A mi manera

Una boda al estilo medieval con todas las de la ley.

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ATRÁS QUEDARON los días en que las suegras se encargaban de los detalles del matrimonio, mientras que los novios sólo se preocupaban por estar a tiempo el día de la boda.

Hasta hace poco tiempo, la pareja apenas tenía la oportunidad de opinar sobre detalles mínimos de la celebración, porque el gran andamiaje de la boda corría por cuenta de los padres o de los suegros.

Las flores y las mesas blancas, el estricto vals, el ponqué negro de varios pisos, el brindis con champaña, el arroz a la salida de la iglesia, las calles de honor... todas estas tradiciones están quedando en desuso. Y todo porque ahora los novios quieren imprimirle a sus matrimonios un toque personal, un sello que distinga la unión del resto de las bodas del mundo.

"Gran parte de los matrimonios de hoy los pagan los novios; por eso son ellos los que deciden cómo quieren la fiesta", explica Gloria Zuluaga, de Full Service Eventos, empresa dedicada a organizar matrimonios y otro tipo de celebraciones. El tema de los costos es vital, porque ya los novios no se sienten obligados a cumplir con los deseos de sus padres y tienen total libertad para decidir cómo quieren su boda.

En medio de tanta gama de oportunidades, la modalidad del matrimonio temático ha tenido mucho éxito entre los pretendientes modernos. El objetivo es que la boda tenga un concepto central a partir del cual se pueda desarrollar toda la celebración, desde los adornos hasta la comida. Como afirma Zayra Abusaid, directora ejecutiva de Exponovias, la feria comercial del matrimonio, "aunque todavía hay algunas bodas clásicas, la gente está en otra onda, quiere salirse de la celebración acartonada".

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