Las bodas temáticas ganan adeptos entre los novios que quieren ponerle un toque personal a la ceremonia.
ATRÁS QUEDARON los días en que las suegras se encargaban de los detalles del matrimonio, mientras que los novios sólo se preocupaban por estar a tiempo el día de la boda.
Hasta hace poco tiempo, la pareja apenas tenía la oportunidad de opinar sobre detalles mínimos de la celebración, porque el gran andamiaje de la boda corría por cuenta de los padres o de los suegros.
Las flores y las mesas blancas, el estricto vals, el ponqué negro de varios pisos, el brindis con champaña, el arroz a la salida de la iglesia, las calles de honor... todas estas tradiciones están quedando en desuso. Y todo porque ahora los novios quieren imprimirle a sus matrimonios un toque personal, un sello que distinga la unión del resto de las bodas del mundo.
"Gran parte de los matrimonios de hoy los pagan los novios; por eso son ellos los que deciden cómo quieren la fiesta", explica Gloria Zuluaga, de Full Service Eventos, empresa dedicada a organizar matrimonios y otro tipo de celebraciones. El tema de los costos es vital, porque ya los novios no se sienten obligados a cumplir con los deseos de sus padres y tienen total libertad para decidir cómo quieren su boda.
En medio de tanta gama de oportunidades, la modalidad del matrimonio temático ha tenido mucho éxito entre los pretendientes modernos. El objetivo es que la boda tenga un concepto central a partir del cual se pueda desarrollar toda la celebración, desde los adornos hasta la comida. Como afirma Zayra Abusaid, directora ejecutiva de Exponovias, la feria comercial del matrimonio, "aunque todavía hay algunas bodas clásicas, la gente está en otra onda, quiere salirse de la celebración acartonada".
Cada loco con su tema
Por supuesto, los temas en torno a los cuáles giran las celebraciones son ilimitados. Algunos son ya bastante comunes porque muchas parejas los han utilizado. Los matrimonios hawaianos, con camisas y collares de flores; típicos colombianos, que incluyen platos de la cocina nacional como fríjoles, ternera a la llanera o sancocho, y aguardiente en vez de vodka y whisky; orientales, con comida thai o japonesa y decoración con arte de esa región; y de playa, cuya primera condición es la informalidad, son algunos de los más conocidos.
Sin embargo, la imaginación de los novios siempre termina por inventar temas novedosos. "Lo primero que tiene que hacer una pareja es definir qué quiere. Luego debe buscar una asesoría para ver qué aspectos de su fiesta pueden jugar a favor del tema escogido, porque igual hay que mantener la sobriedad. -asegura Abusaid-. Así evitan terminar haciendo una boda recargada o loba".
Lina Bermeo y su esposo, por ejemplo, rompieron el molde. Cuando decidieron casarse, resolvieron darle un toque personal a la fiesta. "Él es un amante del Medioevo y decidimos hacer la boda con ese tema. Fue un éxito. Nos casamos hace año y medio y todavía nuestros invitados recuerdan el matrimonio". La celebración tenía todos los juguetes de la Edad Media: las invitaciones, hechas en papel de pergamino, parecían un edicto real; los novios entraron a caballo, los invitados estaban vestidos con disfraces de la época y hubo saltimbanquis y lanzafuegos alrededor de una fogata de 6 por 5 metros en la que se asó un cerdo que los comensales comieron con la mano.
Otro ejemplo de cómo los novios pueden imprimirle su rúbrica a la celebración, lo da Gloria Zuluaga, de Full Service, experta en inventar bodas con temas "corridos". "La pareja era amante de la pesca y del buceo -explica Zuluaga-. Así que diseñamos una boda relacionada con eso". Los centros de mesa estaban hechos con flores exóticas que parecían peces y en cada mesa había una pecera con bailarinas vivas que los invitados se llevaban como recuerdo. Por supuesto, toda la comida que se ofreció fueron frutos del mar.
También están los novios amantes del fútbol. En vez de las invitaciones de siempre, la pareja comunicó el compromiso a sus invitados con boletas del estadio; el arroz de la salida de la capilla fue reemplazado por papel picado; las mesas estaban adornadas con baloncitos y pitos negros; los manteles eran verdes como la grama y cada plato de ponqué estaba acompañado de un molde en chocolate en forma de balón.
Así las cosas, cada vez son más las parejas que le imprimen su sello al matrimonio. Y aunque en algunas ocasiones los costos de la boda aumentan dependiendo de los detalles del tema seleccionado, son este tipo de celebraciones los que hacen que los invitados -y los novios- recuerden la boda toda la vida.
LOS DULCES 15
No sólo los matrimonios entraron en la onda de las celebraciones temáticas. Muchas quinceañeras optan por hacer fiestas que se salgan de lo común. Cambiar los zapatos, el vals con la entrega de las 15 rosas e incluso las minitecas, han dado paso a celebraciones con temas singulares. Carnavales como el Mardi Gras o el de Río de Janeiro, fiestas hawaianas, mexicanas y orientales, incluso conceptos como Las Vegas y el Viejo Oeste, son algunos de los nuevas temas con el que las jóvenes celebran el cumpleaños número 15.