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Cada loco con su tema
Por supuesto, los temas en torno a los cuáles giran las celebraciones son ilimitados. Algunos son ya bastante comunes porque muchas parejas los han utilizado. Los matrimonios hawaianos, con camisas y collares de flores; típicos colombianos, que incluyen platos de la cocina nacional como fríjoles, ternera a la llanera o sancocho, y aguardiente en vez de vodka y whisky; orientales, con comida thai o japonesa y decoración con arte de esa región; y de playa, cuya primera condición es la informalidad, son algunos de los más conocidos.
Sin embargo, la imaginación de los novios siempre termina por inventar temas novedosos. "Lo primero que tiene que hacer una pareja es definir qué quiere. Luego debe buscar una asesoría para ver qué aspectos de su fiesta pueden jugar a favor del tema escogido, porque igual hay que mantener la sobriedad. -asegura Abusaid-. Así evitan terminar haciendo una boda recargada o loba".
Lina Bermeo y su esposo, por ejemplo, rompieron el molde. Cuando decidieron casarse, resolvieron darle un toque personal a la fiesta. "Él es un amante del Medioevo y decidimos hacer la boda con ese tema. Fue un éxito. Nos casamos hace año y medio y todavía nuestros invitados recuerdan el matrimonio". La celebración tenía todos los juguetes de la Edad Media: las invitaciones, hechas en papel de pergamino, parecían un edicto real; los novios entraron a caballo, los invitados estaban vestidos con disfraces de la época y hubo saltimbanquis y lanzafuegos alrededor de una fogata de 6 por 5 metros en la que se asó un cerdo que los comensales comieron con la mano.
Otro ejemplo de cómo los novios pueden imprimirle su rúbrica a la celebración, lo da Gloria Zuluaga, de Full Service, experta en inventar bodas con temas "corridos". "La pareja era amante de la pesca y del buceo -explica Zuluaga-. Así que diseñamos una boda relacionada con eso". Los centros de mesa estaban hechos con flores exóticas que parecían peces y en cada mesa había una pecera con bailarinas vivas que los invitados se llevaban como recuerdo. Por supuesto, toda la comida que se ofreció fueron frutos del mar.
También están los novios amantes del fútbol. En vez de las invitaciones de siempre, la pareja comunicó el compromiso a sus invitados con boletas del estadio; el arroz de la salida de la capilla fue reemplazado por papel picado; las mesas estaban adornadas con baloncitos y pitos negros; los manteles eran verdes como la grama y cada plato de ponqué estaba acompañado de un molde en chocolate en forma de balón.