Junio 1 de 2007

La moda de ser mamá

Las mujeres embarazadas también hacen parte de la moda, y los diseñadores las consienten.

ADIÓS A LAS BATAS que hacían que cualquier curva de la mujer embarazada desapareciera. Adiós a las camisetas que enuncian de manera desmedida que debajo crece un bebé. Adiós a la opción de ponerse sudaderas masculinas porque no hay otro remedio. Y adiós a la sensación de sentirse poco atractivas.

Después de muchos años de descuidarlas, los diseñadores por fin se han apiadado de las piponas y se han dedicado a confeccionar ropa que no solo se amolde a la  transformación de sus cuerpos, sino que les permita lucirse. En pocas palabras, los diseñadores han caído en cuenta de que el embarazo no significa renunciar a la vanidad. Y ahora también diseñan para ellas.

Fue precisamente la poca creatividad la que hizo que la diseñadora industrial Marisol Rodríguez, de 27 años, desarrollara un proyecto al respecto desde antes de graduarse de la Universidad de los Andes, en donde empezó a experimentar con materiales y a conocer técnicas novedosas de costura en el campo del diseño de ropa para mujeres encinta. Luego salió del país -vive y trabaja en Nueva York- y desde allí, con la ayuda de amigos desperdigados por el mundo -Estados Unidos, España, Corea, Japón y en Colombia- dirigió encuestas destinadas a preguntarles a las mujeres cuáles eran sus inquietudes en relación con el embarazo y el vestuario.

Los resultados arrojaron datos interesantes, entre ellos el disgusto con los diseños de las prendas y la inconformidad por la obligación de invertir dinero cada tres meses en adquirir tallas más grandes, todo esto alimentado por la frecuente baja autoestima en las madres, producto de su periodo de gestación.

Tras meses de investigación, Marisol encontró una solución: un vestido que se va desplegando -en la medida en que el vientre crece- en el cuerpo de la madre con cortes inspirados en la técnica del origami. Además del sentido estético, que en lugar de esconder la barriga, la expone con orgullo, a la diseñadora le interesaba poner su granito de arena en el campo de la ecología. "Lo que intenté hacer fue disminuir el gasto excesivo de telas que deben emplearse para la realización de múltiples vestidos que luego de la gestación dejan de usarse, así como disminuir al máximo el gasto del consumidor y, aún así, seguir ofreciendo un excelente producto". En efecto, cada prenda, de algodón o seda, se compone de entre cuatro y seis costuras básicas además de los cortes que se van abriendo en el cuerpo, lo que disminuye el trabajo y facilita su producción. Por ahora, Rodríguez se debate entre lanzarse al diseño independiente y vender su idea, aunque está inclinada por hacer una marca propia, ya que su hermana también es diseñadora de modas.

Una realidad creciente

Conectada a este tipo de inquietudes, la también diseñadora textil Iliana Herrera, creadora de la marca Piponas, también ha apostado por un diseño que haga sentir bellas a las mujeres embarazadas. "Cuando quedé embarazada no encontraba ningún sitio donde hubiera ropa en la que no me sintiera vieja y pasada de moda, por eso decidí hacerla yo misma", cuenta. Ya lleva en el negocio 18 años y cuenta con cinco almacenes en la capital. Su filosofía es hacer ropa para mujer, no para embarazadas, porque para ella la mujer busca siempre seguir siendo vista como antes. "No se trata de esconderse, es la época de sentirse aún más bellas", explica.

El embarazo no es fácil de asumir y sin duda ataca la autoestima. "Yo era talla 6-8 y pesaba 53 kilos -cuenta Catherine Toro, de 24 años y siete meses de embarazo-; ahora peso 68 kilos y es impresionante cómo mis amigos se han ido alejando de mí, incluso yo que salía tanto, ahora mis planes son de ir a tomar malteada", cuenta mientras se prueba los vestidos, encantada porque pensaba que no había en el mercado nada lo suficientemente moderno como para alguien como ella.

Justamente para niñas como ella es que Iliana Herrera diseña. Pero también para las ejecutivas y las mamás que prefieren quedarse con sus hijos todo el día. Por eso ofrece desde leggings de algodón -que combinan con las camisas bombachas de diseños setenteros-, pasando por pantalones de pana, suéteres de lana, jeans, abrigos y camisas de seda para matrimonio, hasta tangas y bikinis para la época del embarazo.

Lo curioso es que, según las diseñadoras, la moda de hoy parece inspirada en la maternidad. El tan atrevido retro de los 70, así como el regreso de los 80 con sus mangas bombachas y su ropa ancha, les facilitan la vida a las embarazadas. Para completar, los descaderados y la manía de mostrar el ombligo también hacen su parte.

Lo cierto es que el embarazo ha dejado de ser un periodo aislado de la moda, para pasar a disfrutar de los diseños atrevidos y vanguardistas de cualquier colección y de cualquier época.

KATTO-GAMI

La iniciativa de Marisol Rodríguez le valió el premio Lápiz de acero otorgado por la revista Proyecto Diseño en la categoría Vestuario. Su proyecto se llamó Katto-gami -que significa en japonés cortar y doblar- orgullosa de ser mamá. "Una mamá feliz trae niños felices al mundo -explica Rodríguez-, y es importante decirles a las mamás que estén orgullosas de su condición".

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