Abril 20 de 2007

La cuarta dimensión

Ráfagas de aire, chorros de agua y sillas que transmiten vibraciones hacen parte de los trucos que hoy usa el cine para generar experiencias más reales.

"HUNDIDOS EN SUS BUTACAS neumáticas, Lenina y El Salvaje olían y escuchaban. Hasta que llegó el momento de ver y palpar también. Las luces se apagaron y en la oscuridad surgieron unas letras llameantes, sólidas, que parecían sostenerse en el aire. Un filme sensible, superencantado, hablado sintéticamente, en color y estereoscópico, con acompañamiento sincronizado de órgano de perfumes".

Esta descripción aparece en Un mundo feliz, la novela de ciencia ficción que el inglés Aldous Huxley publicó en 1932. Corresponde a un aparte en el cual presenta el "Sensocine" como un divertimento en el que ver una película se convierte en una experiencia que mezcla imágenes, sonidos, olores e incluso sensaciones que trasmiten los brazos de las sillas.

75 años después, la idea del cine sensorial de Huxley ha dejado de ser pura ficción. Cada vez hay más  teatros que exhiben películas en cuatro dimensiones (4D), aquellas en las que el espectador no sólo ve imágenes en tercera dimensión, sino que es sometido a ráfagas de aire, vibraciones, olores, chorros de agua...

Los primeros intentos de involucrar a los espectadores más allá de las imágenes se atribuyen a William Castle, un director de cine estadounidense experto en el horror, que se valió de algunos trucos para aumentar la adrenalina de los espectadores que asistían a sus funciones.

Por ejemplo, en The Tingler (1959), Castle escondió en algunas sillas del teatro pequeños dispositivos que emitían choques eléctricos en los momentos de mayor tensión de la película. En otra, colgó esqueletos del techo del teatro, regaló seguros de vida a los espectadores por si acaso "se morían del susto" e hizo parquear ambulancias para transportar a los espectadores que salieran en shock por las escenas de horror.

Experiencia integral

Sus artilugios causaron más risa que terror entre los espectadores, pero el experimento fue el germen de lo que hoy es el cine 4D. "En la cuarta dimensión las sillas del público se mueven en sincronía con lo que sucede en la pantalla, hay cambios en la sensación térmica e incluso olores", explica Mauricio Olave, gerente general de Creer en Colombia S.A., la firma que trajo al país el MovieXtreme, el primer teatro de 4D de América latina y en el cual invirtieron cerca de 800.000 dólares.        

El teatro, ubicado en Cafam de La Floresta en Bogotá, presenta en cada función dos películas de las seis que tiene disponibles: Mina embrujada, Conducción acuática, Viaje al centro de la Tierra, Montaña rusa cósmica, Jungla oceánica y Carrera ártica. No son cintas memorables, sólo animaciones por computador en las cuales el espectador es el protagonista principal.

Las sillas pueden simular ser naves sumergidas en el mar, vagones de tren a punto de descarrilarse en una mina de carbón, cubos de hielo en una resbalosa pista de hielo... A todo esto pueden sumarle ráfagas de viento que incrementan la sensación de velocidad o de frío. "Las sillas pueden hacer 100 movimientos en un minuto y provocar una sensación de aceleración de dos gravedades -asegura Olave-.

El próximo mes esperamos contar con efectos de cambios térmicos, que hagan sentir frío o calor extremo".

Los bogotanos han podido disfrutar de MovieXtreme desde finales del año pasado, pero en agosto de 2007 el turno es para Medellín y en enero de 2008 para Cali.

La experiencia que ofrece este teatro es suficiente para catalogarlo como de cuarta dimensión, pero hay otros factores que podrían enriquecerla. Por ejemplo, en Disney World son famosos los espectáculos de Fantasía y El Hombre Araña, porque en el primero el olor a ponqué recién horneado hace que los espectadores se saboreen, y el segundo por los chorros de agua que salpican al público.

El éxito del cine 4D para público infantil ha contagiado al cine tradicional. La compañía japonesa NTT Communications acaba de anunciar que a finales de este mes estrenará El nuevo mundo, una cinta protagonizada por Colin Farell, que incluye la difusión de olores durante la proyección. Así, durante las escenas de amor, dispositivos instalados bajo las sillas, liberarán fragancias florales, y en escenas festivas, aromas de naranja y uva, mientras que la esencia de eucalipto queda reservada para las escenas de odio.

Ni el legendario teatro de Shakespeare ha logrado escapar a la tendencia. En el montaje de La tempestad, el grupo canadiense La Tempête mezcla cuatro actores reales con seis virtuales creados por hologramas. Un ejemplo más de que Huxley fue mucho más que un autor de ciencia-ficción. 

 

EL EFECTO MALOKA

En el cine domo de Maloka no hay elementos diferentes a las imágenes y al sonido, pero la experiencia de ver una película de formato gigante en una pantalla de aluminio de 180 grados con más de 58.000.000 microperforaciones esféricas y un sonido digital con una potencia de 30.000 vatios, la hacen impactante y novedosa.

A diferencia de los cines de 4D, las películas de Maloka tienen un alto contenido educativo y son más largas. Por ejemplo, Arrecifes de Coral se refiere al cambio climático, y Mente ganadora, que será estrenada en junio, explica cómo funciona el cerebro humano en situaciones extremas. Además y gracias a una inversión de 2.000 millones de pesos de la empresa privada, Maloka traerá a finales de 2007 un proyector digital que le permitirá generar sus propios contenidos.

 

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