Esto huele mal

El ganado es el responsable del 18% de las emisiones de gases que producen efectos invernadero.

(Página 1 de 2)

QUIÉN NO CREERÍA que un bucólico paisaje con vaquitas en grandes praderas es una aproximación fiel al sueño de un ecologista. Parece serlo, pero nada más distante de la realidad: el desfogue del intestino de una vaca durante un día es tan perjudicial para el medio ambiente como el desfogue del motor de un carro que recorre entre 50 y 60 kilómetros.

La comparación dispara risas en más de uno, pero muchos expertos y algunos gobiernos fruncen el ceño -y no por recato- ante esta realidad. Un informe reciente de la FAO, titulado La larga sombra del ganado, señala que este sector es responsable del 18% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero, una cifra superior al 14% producido por el transporte.

Según el documento, "el sector pecuario produce el 9% de las emisiones antropogénicas (de origen humano) de CO2, gran parte a causa de la ampliación de los pastizales y de las tierras agrícolas destinadas a la producción de forrajes". Peor aún, señala que la fermentación entérica -intestinal- de los rumiantes produce hasta un 37% del metano antropogénico presente en la atmósfera, mientras que el estiércol produce el 65% de óxido nitroso, dos gases aún más perjudiciales que el temido CO2. Para entender las dimensiones del problema, basta señalar que cada gramo de óxido nitroso hace tanto mal en la atmósfera como lo hacen 296 de CO2. "La atención mediática está constantemente enfocada sobre coches, energía, industria -señalaba Henning Steinfeld, director del estudio de la FAO, al diario español El País-. Eso está muy bien. Sin embargo, hay que tomar conciencia de que hay también otros sectores que contribuyen masivamente al calentamiento global".

Nadie desconoce la importancia de las vacas para la humanidad, pero esto no debe dar pie para ignorar que su proliferación y sus procesos digestivos resultan verdaderos atentados contra el medio ambiente. "En la actividad pecuaria se produce metano, producto de la fermentación entérica, como consecuencia del proceso digestivo de los hervíboros -explica el documento Primera Comunicación Nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático-. Tanto los rumiantes (ganado vacuno y ovino), como algunos no rumiantes (cerdos y caballos) producen metano. La cantidad emitida está en función del sistema digestivo y del tipo de alimento consumido por el animal".

Según el mismo documento -que contiene las cifras más frescas al respecto-,en 1994 en Colombia se emitieron 2.116 gigagramos (un gigagramo equivale a 1.000 toneladas) de metano. Dos terceras partes fueron producidas por las flatulencias y el estiércol del ganado. La medalla de oro se la llevaron toros y vacas, seguidos, de lejos, por los caballos. Sin embargo, "a diferencia de otros países, el mayor problema en Colombia sigue siendo el CO2 de los vehículos", sostiene Luz Dary Yepes, coordinadora del Grupo Cambio Global del Ideam.

Página 1 de 2 12Siguente »
Publicidad
Enlaces de texo
cerrar