Diciembre 9 de 2009

En conexión permanente

Gracias a Internet y a la convergencia de las redes de telecomunicaciones, la gente ha incursionado en nuevas formas de entablar relaciones y de comunicarse.

La Real Academia Española acaba de incluir el término 'conectividad' en la nueva edición del Diccionario de la Lengua y la define como la "capacidad de conectarse o hacer conexiones". La palabra, además de ser reconocida por la máxima autoridad lingüística del idioma de Cervantes, es hoy, sin lugar a dudas, el sello que marca la identidad del mundo tecnológico.

La conectividad es una de las grandes transformaciones de la década: cambió la vida diaria de las personas, su percepción del mundo y su forma de comunicarse, porque introdujo nuevos modelos de interacción social antes solo imaginables en la ciencia ficción, y le dio a la gente la posibilidad de construir y compartir libremente nuevos escenarios de productividad, comunicación y entretenimiento mediante la red, sin limitaciones de espacio y en tiempo real. Todo gracias a  la masificación de Internet y a la convergencia de las redes de telecomunicaciones.

Según el estudio 2009 Media Engagement Barometer de la consultora estadounidense Strategy One, la capacidad de conectarse en cualquier parte y momento se convirtió en componente esencial en la vida diaria: ocho de cada 10 personas sienten la necesidad de estar permanentemente conectadas con familiares, amigos y colegas, independientemente del lugar donde estén. "La conectividad pasó a ser un estilo de vida -dice el estudio-. Estar disponible en todo momento es una necesidad para las distintas generaciones".

Es lo que expertos han llamado el 'nuevo nomadismo', un fenómeno cuyas manifestaciones más relevantes son la explosión de las redes sociales, la apertura de la información en línea para todos con posibilidades como las que ofrece Google y el acceso permanente e ilimitado a la red mundial mediante pequeños dispositivos, entre otros. En resumen, el uso y abuso de las redes dejó de ser potestad exclusiva de las grandes organizaciones y se convirtió en parte de la vida diaria y de la movilidad en las personas.

En este escenario y desde la perspectiva de las tecnologías de la información y comunicación, las redes sociales de Internet son una de las mayores expresiones de transformación y evolución de las relaciones: de los primeros círculos de amigos creados con el propósito de establecer lazos de identidad y afinidad se dio un salto vertiginoso a los enlaces de contactos profesionales, de nuevos negocios e inclusive de información en los que los usuarios son protagonistas activos de la generación y divulgación de contenidos.

Así ocurrió, por ejemplo, en las recientes elecciones de Irán, cuando Twitter llenó el vacío noticioso impuesto por la censura del régimen a los medios tradicionales y a los corresponsales extranjeros. Este panorama es un reflejo del crecimiento sostenido de usuarios en las redes sociales que, como en efecto dominó, hizo que las grandes compañías que en un principio no les vieron mayor futuro y las consideraran como fuente de pérdida de tiempo, empezaran a incorporarlas en sus estrategias de negocios.  La fuerza del fenómeno es tal, que hoy 54 de las 100 grandes compañías de lista de la revista Fortune 100 reconocen que usan Twitter, Facebook y cientos de blogs para llegar directamente a los consumidores. Y todo ha ocurrido en menos de un lustro.

Análisis del sector indican que este camino fue posible en gran medida gracias a la convergencia de los diferentes tipos de tecnologías que apuntan hacia un solo escenario: los usuarios conectados mediante redes inalámbricas, el otro gran cambio del recién nacido nuevo siglo. 

Un reciente estudio de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones señala que la explosión de tecnologías inalámbricas al servicio del usuario final -y no exclusivamente de las grandes empresas, los militares o los gobiernos−, en sinergia con las alámbricas determinó el vertiginoso desarrollo de Internet de segunda generación y de toda una serie de ventanas de interacción real por el auge de las aplicaciones web 2.0. No en vano, hoy los smarthphones (iPhone y BlackBerry, entre otros) son los preferidos de los usuarios.

La consecuencia es un panorama consolidado y propicio para el crecimiento de las redes sociales, de la movilidad en la comunicación y de diversas propuestas tecnológicas basadas en Internet imposibles de aplicar hace poco tiempo, según concluye el análisis. 

Los 'top' de la década en internet

La Academia Internacional Ciencias y Artes Digitales de Nueva York acaba de numerar los actores y/o hechos que cambiaron el mundo de la tecnología en los primeros diez años del siglo. De alguna forma todos se relacionan con la conectividad, la interacción y la comunicación inalámbrica, bajo la sombrilla de Internet.

Wikipedia, la enciclopedia en la Red escrita por los usuarios (nació en  2001) hoy cuenta con una base de información de 14 millones de artículos en 271 idiomas.

Google y su portafolio de aplicaciones en línea, como Google Earth y AdWords, que permite dirigir con precisión la publicidad de los anunciantes a los clientes potenciales, y YouTube y su democratización del video en Internet, entre otras.

Facebook y Twitter, las redes sociales que permiten una forma de comunicación, interacción, acercamiento y vínculo entre personas de todo el mundo.  Entre las dos suman hoy cerca de 600 millones de usuarios.

La clausura de Napster abrió las compuertas al mercado global de archivos musicales y de video por la Red.

Los 'smartphones', como el iPhone, que por su capacidad de acceso a Internet incorporado dispararon las tasas de conectividad en la Red.

Por Carlos Sandoval,
editor  de Ciencia, CAMBIO

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