Julio 1 de 2009

Un microchip inserto en el teléfono celular bastará en los próximos años para abordar un avión

En el aeropuerto Côte d'Azur de Niza (Francia) se desarrolla un proyecto que permite viajar a París con solo presentar un documento de identificación y el celular.

La culpa la tiene otra vez el teléfono celular. El mismo que se encargó de jubilar las agendas de contactos, las calculadoras y los almanaques, ahora va por los pasabordos aéreos.

No es una exageración: efectivamente se aproxima el retiro forzoso de esos boletos por los que la gente tiene que esperar varias horas anclado en una fila que avanza en cámara lenta hacia una señorita que, generalmente con una sonrisa corporativa, entrega al pasajero su número de asiento, la hora de abordaje y las millas acumuladas, entre otros datos. Es decir, le da en sus manos los pases de abordar, las llaves para entrar al avión.

En el aeropuerto Côte d'Azur de Niza (Francia) se desarrolla un proyecto que permite viajar a París con solo presentar un documento de identificación y el celular. El plan piloto se llama Pass&Fly y propone precisamente eso, que el usuario pase y vuele.

Para cumplir esta promesa el experimento utiliza tecnología NFC (Near Field Communication), un sistema de conexión inalámbrica de corto alcance que, gracias a etiquetas de identificación por radiofrecuencia, puede crear los pasabordos en los celulares.

El núcleo del sistema está precisamente en las etiquetas. Ellas permiten transmitir datos de manera inalámbrica mediante un chip portátil que almacena información sobre la identificación y localización de productos y dispositivos, en este caso la información de cada pasajero.

Las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID, siglas en inglés) son catalogadas como el reemplazo del código de barras y se usan en hospitales para conocer los datos de los pacientes y en estadios para verificar la autenticidad de entradas.

Luz Adriana Borda, analista de mercadeo de Amadeus, dice que este sistema reducirá drásticamente el tiempo que los pasajeros gastan en los aeropuertos, simplificará la identificación de los usuarios y ahorrará costos a las aerolíneas.

Pass&Fly estará a prueba hasta el 30 de octubre próximo y en el ensayo participan el aeropuerto de Niza, la aerolínea Air France, la compañía IER -que suministró las terminales y lectores NFC- y la empresa Amadeus, uno de los mayores proveedores de tecnología en la industria de viajes y turismo.

Por ahora está disponible solo para viajeros frecuentes de Air France y se espera que el servicio se amplíe a varios vuelos nacionales en Francia. Sin embargo, Borda dice que llevar a la práctica una prueba como esta es una tarea compleja porque exige cooperación de varias entidades, como aerolíneas, organismos de seguridad y administradoras de los aeropuertos.

La iniciativa será un bálsamo para los viajeros, que desde los atentados del 9-11 padecen un incremento en los tiempos de espera por cuenta de los rigurosos controles. Lo que Pass&Fly plantea es que el tiempo perdido en requisas se recupere en el registro.

Rápido y sencillo

1- El viajero obtiene una etiqueta de identificación por radiofrecuencia (RFID), que es adherirla al teléfono celular.

2- Compra el tiquete por medio de Internet, vía telefónica o en una agencia de viajes.

3- El día del vuelo llega al aeropuerto con un documento de identificación y su celular (que de hecho puede estar apagado o sin carga de batería). En el primer punto de acceso pasa el teléfono por una máquina que incorpora un lector de RFID. El aparato identifica la etiqueta y registra al pasajero en el vuelo respectivo.

4- El pasajero avanza hacia el control de seguridad. Pasa el celular por otro lector que incorpora las millas acumuladas y muestra al personal de seguridad los datos de identidad y de viaje del usuario en una pantalla.

5- Antes de abordar, el personal de la  aerolínea pide un documento de identidad y el celular al pasajero. Otro lector confirma el abordaje e imprime un cupón con los datos del asiento. 

Abordar con un dedo

Hasta finales de este año la aerolínea Air France experimentará otro sistema de embarque, denominado Smartboarding, entre los pasajeros frecuentes de la ruta París-Amsterdam (Holanda).

El proyecto se basa en una tarjeta que incluye tecnología biométrica, chips RFID e impresión térmica. Para ello, cada usuario recibe una tarjeta que incorpora una etiqueta de identificación por radiofrecuencia que almacena sus datos personales y huellas dactilares.

Ya en el aeropuerto, el cliente debe presentar la tarjeta en una máquina de lectura del sistema, la cual le entrega un pase de abordaje físico. Luego, en la puerta de embarque, el pasajero se acerca a un punto de acceso especial que lee los datos de la tarjeta y le solicita la huella dactilar al usuario. Si los datos coinciden, las puertas se abren automáticamente y el pasajero puede subir al avión.

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