Teléfonos móviles con GPS amenazan a los tradicionales dispositivos de navegación por satélite

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Cuando apenas despuntaba el siglo XXI, los fundadores del sitio web wcities.com, con sede en Londres, imaginaron la posibilidad de que un turista en alguna ciudad del mundo activara su teléfono móvil y la pantalla no solo le revelara su ubicación en un mapa, sino que le suministrara información del lugar donde se encontraba: historia si se trataba de un monumento, especialidad si era en un restaurante, estilo si era un almacén de ropa...

Un ejército de redactores en más de un centenar de ciudades de 70 países levantó una monumental guía turística multilingüe, a la espera de que el sistema de posicionamiento global GPS se masificara dentro de los teléfonos móviles. Pero en ese entonces el sueño de los inversionistas sonaba distante, como le habría parecido un relato de Julio Verne a un lector del siglo XIX, y por eso la actividad en Wcities.com se fue apagando hasta quedar convertida simplemente en una página con reseñas de ciudades.

Hoy día aquellos pioneros y visionarios podrían estar diciendo, como Julio Flórez, "todo nos llega tarde", pues los GPS, esos copilotos virtuales de la era posmoderna, están migrando de forma vertiginosa de su cajita con pantalla en el panorámico del automóvil hacia el teléfono celular. De hecho, según la firma ABI Research, aun cuando los fabricantes de teléfonos móviles prevén una caída en sus ventas del cuatro o el cinco por ciento durante 2009, tienen el consuelo de que sus aparatos con GPS incrementarán sus ventas en seis por ciento. Más aún, calculan que en 2014 el 90 por ciento de los celulares ofrecerán esta herramienta.

Con el nuevo actor en el escenario, los expertos comienzan a preguntarse cómo será en adelante la repartición de la torta del negocio del GPS. De entrada, es claro que el pastel será más grande pues la tecnología tiende a masificarse. Lo que resta por saber es si el celular monopolizará el sistema o si los dispositivos portátiles de navegación (PND, por su sigla en inglés), aquellos de pantalla de 3,5 pulgadas que cuelgan del panorámico de los automóviles, están condenados a desaparecer.

Repartir el ponqué

Por lo pronto, ABI Research les augura un buen futuro a los PND: según sus cuentas, los dispositivos de esta especie preinstalados de fábrica en los vehículos se incrementarán gradualmente a una tasa del 30 por ciento para alcanzar en 2012 más de 10 millones de unidades en Estados Unidos y Europa. Actualmente, Garmin y TomTom son los grandes fabricantes mundiales de PND. Entre ambos se reparten más de la mitad del mercado global, pero Garmin es el número uno en Estados Unidos, país que registró el mayor crecimiento en ventas de estos equipos en los últimos años.

Para Fernando Jiménez, gerente comercial de Coltrack, una empresa que ofrece PND y mapas de navegación de las principales ciudades del país, la participación activa de los fabricantes de celulares impulsará la masificación del uso del GPS en mercados en los que aún su popularidad no es tan marcada, como en Colombia. Jiménez cree que en los próximos tres años esta tecnología será una aplicación común en los celulares, "al igual como hoy en día la mayoría ofrecen conectividad inalámbrica Blutooth".

Sin embargo, el directivo no cree que los celulares acaben con la fabricación de PND, ya que aún los teléfonos tienen desventajas frente a estos dispositivos, como el reducido tamaño de la pantalla -que dificulta la navegación mientras se conduce un automóvil- y la breve duración de la batería del celular.

Hans González, gerente técnico de Motorola, comparte esta visión y comenta que si bien los celulares son un competidor en el mercado de GPS, ellos son un complemento de los PND. "Definitivamente, no los harán desa-parecer", asegura.

La extinción

En cambio, Julián Burbano, portavoz de Samsung, cree que por ahora los celulares son un complemento de los PND, pero el pulso lo ganarán los teléfonos debido a su capacidad de conectarse a Internet. Ahora bien, los fabricantes de celulares aún deben sortear la dificultad de incluir chips de GPS en teléfonos de gama media. Solo así podrán aspirar a masificar la tecnología, plantea Burbano.

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