Un domingo cualquiera de 2019, Lina López encenderá su televisor. El aparato lucirá como una versión anoréxica de aquellos que 11 años atrás eran conocidos como televisores de plasma o LCD. Aun así, el electrodoméstico tendrá mejor definición de imagen y color que el que hubo en la casa de sus padres, y el control remoto será un dispositivo táctil que permitirá hacer mucho más que cambiar un canal y ajustar el brillo y el color.
Lina se reirá cada vez que recuerde que en la casa de su infancia solo tenían 80 canales, y lo hará a carcajadas cuando evoque los afanes de sus papás para no perderse ni un minuto de una telenovela. Se burlará con justa razón, porque las opciones de programación de su era se habrán multiplicado. Canales con contenidos especializados -deportes, cocina, viajes-, así como en múltiples formatos -cine, documentales, noticias- serán parte de las posibilidades que le ofrecerán a Lina los mismos canales nacionales. La preocupación por haber llegado tarde y haberse perdido la novela, el noticiero o el programa de curiosidades que tanto le gustan habrá desaparecido de la vida cotidiana. Por el contrario, van a estar al alcance de su mano cuando quiera. Lo único que tendrá que hacer será una búsqueda en el menú interactivo de su televisor para encontrar la última emisión de noticias o para repetir su programa de cocina favorito. Por si fuera poco, en su televisor accederá al correo electrónico y realizará todas las consultas y pagos que antes efectuaba desde su computador.
Lina es un personaje de ficción situado en el año en que Colombia jubilará el sistema análogo de televisión -vigente en la actualidad-, pero la probabilidad que tiene de ser cierta es muy alta. Un nuevo paso hacia la creación de este tipo de televidente lo dio la Comisión Nacional de Televisión el 28 de agosto, cuando anunció que Colombia adoptará el sistema europeo de televisión digital terrestre.
La decisión forma parte de una revolución mundial provocada por un desarrollo tecnológico equiparable al paso del casete (análogo) al CD (digital). El avance significa tener más información en menos espacio, de modo que los canales de televisión podrán ofrecer más contenidos con mejor calidad de imagen y sonido.
Para que todo esto sea realidad, la Comisión tendrá que invertir aproximadamente 150 millones de dólares en la implementación de la infraestructura requerida para emitir la señal digital, así como aprobar subsidios para la compra de decodificadores de aquellos que no puedan cambiar sus televisores y continúen recibiendo la señal abierta. Los suscriptores de cable podrán quedarse tranquilos: el mismo proveedor les hará esa tarea.
Más allá de la jerga técnica que tanto ha circulado en estos días, del ancho de banda y del espectro electromagnético, el advenimiento de la televisión digital terrestre significa para el espectador la posibilidad de abandonar su rol pasivo frente a la 'caja tonta'. Es más, si Lina le saca provecho a la tecnología, reirá cuando le digan que años atrás la gente así llamaba a los televisores.