WILLIAM HENRY GATES III, mejor conocido como Bill Gates, el personaje más influyente en el mundo de la tecnología durante las últimas tres décadas, dejó la semana pasada su trabajo en Microsoft para dedicarse a obras benéficas en su Fundación Bill y Melinda Gates. No es la primera vez que el capitán de una gran empresa tecnológica decide dejar el timón de su barco en otras manos, en este caso las de Steve Ballmer, uno de sus mejores amigos.
Algo parecido hicieron en su momento, entre otros, Michael Dell, fundador y fabricante de computadores Dell; Steve Jobs, creador de Apple, y los jóvenes Jerry Yang y David Filo, fundadores del portal Yahoo. Pero todos ellos tuvieron que regresar para tratar de encauzar sus empresas, venidas a menos tras las salidas de sus líderes. Por ello los analistas de la industria se preguntan si pasará lo mismo con Bill Gates.
Ahora, lo que puede pasar en Microsoft, sin su líder y estratega natural, es incierto. Aunque esta compañía mantiene una gran solidez financiera y ha alcanzado un lugar preponderante en el listado de las empresas más grandes del mundo (ocupa el puesto 44 en la lista Fortune 500), hay quienes creen que no podrá resistir mucho tiempo sin la fuerza y presencia de Gates en el día a día.
Publicaciones como The Wall Street Journal, PC World y Fortune coinciden en señalar que los últimos años, justo en los que Gates ha venido entregando el control para dedicarse a su Fundación, no han sido buenos para el gigante del software. "Su retiro ocurre en una época delicada cuyo modelo económico -los programas de computador pagados- se ve vulnerable", dice la agencia AFP.
Y es que justo en los dos últimos años, desde que Gates empezó a planear su retiro, las cosas no han salido como los directivos de Microsoft esperaban. Vista, la nueva versión de Windows lanzada en enero de 2007, suscitó una avalancha de críticas y progresa lentamente, mientras que otras empresas con sus sistemas operativos han comenzado a afianzarse como Apple, que utiliza su propio sistema, el Mac OS, y ya es el tercer vendedor de computadores en Estados Unidos; y nuevos programas, rivales de los vendidos por Microsoft, se están ofreciendo gratis por Internet como Google Docs o OpenOffice.
Otro hecho reciente que lleva a los analistas a calificar la salida de Gates como altamente inoportuna es la negativa de Yahoo de aceptar una oferta de compra por 44.600 millones de dólares. El gigante no solo fue lastimado en su ego, sino que el tiro le salió peor de lo esperado. Se cerró la posibilidad de hacerle frente a su archirrival de Internet, Google, y además unió a esa empresa con Yahoo en un frente común en la lucha que estas y otras organizaciones libran por el control del jugoso negocio de la publicidad en la Red.
Por ahora las apuestas sobre si Gates regresará o no continúan en un panorama en el que el futuro de su empresa Microsoft no está del todo asegurado.