La luz es perfecta, el deseo pleno, vibra la habitación, no existen planetas: una pareja hace el amor. Bueno, lo hace hasta que suena el teléfono y el banco informa que la tarjeta tiene sobrecupo. No es una historia particular, muchos han experimentado esta, la peor forma de coitus interruptus.
Varios estudios reflejan cómo la crisis económica repercute negativamente en la forma como la gente vive y asume la sexualidad, más aún desde el desplome de las bolsas de valores del mundo y la declarada recesión de Estados Unidos. Una situación que da para pensar que cuando Sigmund Freud dijo "el sexo mueve al mundo" olvidó decir "hasta que el dinero lo diga".
Una investigación del South Bank University de Londres, liderada por el sociólogo Jeffrey Weeks, concluye que en los periodos de crisis económica las personas son más tradicionales, pasivas y conservadoras en sus comportamientos sexuales. De acuerdo con sus conclusiones, las posturas más fundamentalistas y reaccionarias se imponen ante la inestabilidad financiera.
En ese orden de ideas, según explica el sexólogo Carlos Pol Bravo, si bien es cierto que la sexualidad se puede ver afectada cuando hay problemas económicos, no es del todo preciso asegurar que esos inconvenientes se traducen solo en actitudes más conservadoras. "Pero obviamente una persona libre de preocupaciones vive mejor -asegura el especialista-: tiene más optimismo, mayor vitalidad, se aumentan sus niveles de deseo y, muchas veces, de frecuencia de actos sexuales".
Estas afirmaciones coinciden con el artículo 'Sexo en tiempos de crisis económica', de los sexólogos españoles María Pérez, Juan Borrás y Xud Zubieta, según el cual los afectados por el desempleo o la reducción drástica de sus ingresos suelen estar poco interesados en los placeres de la intimidad.
Partir cobijas
Ahora bien, la ruta que conduce de la crisis económica al apagamiento sexual no siempre es directa. Según la encuesta 'Can't Buy Me Love', presentada por la consultora estadounidense Paypal en diciembre pasado, las peleas conyugales suelen ser la antesala de la recesión sexual.
El estudio reflejó que por la crisis cerca de la mitad de las parejas aumentaron la frecuencia de sus discusiones en aspectos relacionados con las obligaciones y la administración del hogar.
La investigación incluyó a 7.000 personas de Estados Unidos, Canadá, México, Italia, Reino Unido, Países Bajos y Australia.
El punto, según los expertos, es que expresiones de conflicto conyugal como las reflejadas por el estudio están perjudicando la vida íntima. Así lo considera Martha Mejía Durán, sexóloga de la Universidad de Barcelona, quien explica que estas situaciones provocan desarreglos sexuales, a juzgar por el incremento de las consultas por disfunción eréctil, eyaculación precoz y disminución del deseo tanto en el hombre como en la mujer durante dichos períodos de desequilibrios económicos.
Que esto suceda es normal, porque ante situaciones de ansiedad y agobio, los niveles de una hormona, la prolactina, se descontrolan e inhiben el deseo.
"Mientras que en los hombres las preocupaciones laborales y económicas pueden alterar la erección, en las mujeres se dificulta la lubricación, lo que dificulta los encuentros", complementa Pol.
Por eso, no sobra que además de ambientar con música y adornar la alcoba con velas y lencería, el paciente haga un estricto chequeo a la mesita de noche y retire los recibos de los servicios públicos para que estos no se conviertan en antídotos del placer.
Por Martha Cano
TODO POR LA ECONOMÍA
Para fortuna de los amantes, no todos los estudios concluyen que la crisis reduce el desempeño sexual.
En diciembre pasado, la BBC News dio a conocer la investigación 'Los británicos a ahorrar dinero con sexo', la cual reflejó que ante los tiempos de escasez, ellos prefieren acudir cada vez más al sexo como la mejor forma de entretenimiento gratuito. La encuesta se realizó en noviembre pasado con una muestra de 2.000 adultos. El estudio no explora a fondo si las relaciones sexuales en tiempo de crisis resultan, más, menos o igual de satisfactorias.
Otro informe optimista es el del fabricante de preservativos Durex. Su portavoz, Jennifer Grizzle, afirmó que el boom de la actividad sexual responde a una lógica económica simple: en períodos de recesión la gente tiende a quedarse en su casa.