¡Cuidado! Si no quiere, no puede o no le interesa complacer en la intimidad a su pareja, su reemplazo puede estar más cerca de lo imaginable, bajo su mismo techo o, inclusive, frente a usted.
Es un hecho: en estos tiempos de convergencia tecnológica, Internet tiende a convertirse en un compañero inseparable e indispensable, con el cual algunos comienzan a reemplazar temporalmente el contacto físico, las caricias, el erotismo y, desde luego, el juego de seducción implícito de un encuentro sexual.
No es una exageración. El fenómeno está emergiendo de manera gradual y rápida al extremo que en los países con mayor desarrollo tecnológico la tendencia apunta a que cada vez hay más usuarios que prefieren no tener una relación íntima a perder su conexión a Internet.
Un estudio realizado en Estados Unidos por la firma consultora Harris Interactive, con el patrocinio del gigante de los microprocesadores, Intel, detectó que la dependencia de las personas a la red mundial ha crecido de manera tal que hoy el 40 por ciento de ellas estarían dispuestas a someterse al celibato durante dos semanas con tal de no perder, por ese mismo tiempo, su posibilidad de estar en la web.
Claro, por la naturaleza de la muestra y del país donde se tomó, es posible inferir que esto es lo que sucede en una nación desarrollada -según indica el estudio- con altos niveles de accesibilidad. Pero, ¿qué pasa en un país como Colombia donde Internet en casa aún es un lujo para la gran mayoría de la población?
La posible respuesta, o quizá la más cercana, a esa realidad indicaría un sí al sexo y un no a Internet.
Por lo menos así lo indicó una encuesta, realizada para CAMBIO por Opinómetro-Datexco, según la cual cerca del 80 por ciento de las 700 personas consultadas sobre el tema en las 13 principales ciudades del país, manifestaron que ni de riesgo renunciarían a la posibilidad de tener relaciones sexuales durante dos semanas a cambio de no perder su acceso a Internet en ese mismo lapso.
Corazón vs. la razón
La explicación humana de esa diferencia está determinada, según el psiquiatra y sexólogo Carlos Pol, por el concepto de sexo afectividad, que -según su criterio- es más fuerte en los países de origen latino que en aquellos con ascendencia sajona. "En nuestro medio el buen sexo está condicionado en gran medida al acercamiento emocional. Internet es frío y no produce sensaciones".
Para el especialista, el resultado que entregaron la encuesta de Harris Interactive y el sondeo de Opinómetro-Datexco -que metodológicamente no son comparables ni equiparables, pero en cierto modo pueden reflejar una tendencia- es previsible en razón a la forma como se comunican las diferentes culturas.
"En este tipo de decisiones viene una negociación entre la afectividad y la productividad -añade Pol-. A los latinos les encanta el contacto físico, y el afecto se manifiesta a través de ello, mientras que los del norte son más cerebrales, más pragmáticos".
Cuestión de acceso
Ahora, si de pragmatismo se trata, esa diferencia entre lo que piensa el usuario de un país del primer mundo y otro de uno en desarrollo con relación a la preferencia y dependencia entre el sexo e Internet hay que aplicarla desde la óptica de la penetración tecnológica.
Es la percepción de los especialistas en telecomunicaciones consultados por este medio. Para ellos, la relación establece que entre mayores oportunidades de acceso, mayor dependencia intrínseca a Internet; dependencia que desplaza actividades más cotidianas y humanas.
Por eso, en países donde los índices de penetración de Internet aún son bajos -especialmente en los hogares, como es el caso de la mayoría de naciones latinoamericanas-, la dependencia a la Red es menor y, por supuesto, las prioridades son de otra naturaleza.
De hecho, los datos de penetración reflejan cierta coincidencia con la preferencia de Internet frente al sexo en el caso de las naciones industrializadas y en sentido contrario para las subdesarrolladas. Los números de la Organización Internacional de las Telecomunicaciones -por ejemplo- indican que mientras que la penetración de Internet en Norteamérica está en el orden de 74 por ciento de la población, en Latinoamérica y el Caribe alcanza con mucho esfuerzo el 25 por ciento. En Colombia, el guarismo llega al 20 por ciento.
En contrasentido, Pol cree firmemente que el preferir una cosa u otra no es un asunto de acceso a la tecnología o del grado de desarrollo del país. "Es posible que el hombre o la mujer no se sientan bien atendidos por el amante. En este orden de ideas, el problema es de la pareja, no de Internet", concluye.
ELLAS QUIEREN MÁS... INTERNET
Quizá una de las conclusiones llamativas del estudio realizado para Intel, es que las mujeres son las que más prefieren Internet al sexo. Según la encuesta, mientras que solo el 30 por ciento de los hombres entre 35 y 44 años considerarían la abstención sexual en beneficio de una buena conexión a la Red, cerca del 50 por ciento de ellas -en el mismo rango de edad- harían lo propio.