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"Esas son solo herramientas farmacológicas. En relaciones como estas no todo es coito -aunque se presenta-, pero en un buen número de casos es más importante el sentido de gratificación que sienten como personas valiosas y atractivas para alguien", dice el sexólogo.
En sentido similar se expresa el médico geriatra Cano al manifestar que más que un asunto de ayudas farmacéuticas o de terapias para mejorar el desempeño físico, la fidelidad está relacionada principalmente con una serie de patrones propios de la conducta de cada persona.
Por eso, en términos generales, los especialistas consideran que los factores que conducen a la infidelidad en los adultos mayores son, en esencia, los mismos que se presentan en cualquier etapa de la vida.
Para Cano, el punto es que en la sociedad y en la cultura se enraizó el concepto de que después de cierta edad las puertas del sexo, el deseo o la atracción hacia otros quedan cerradas, especialmente en el caso de las mujeres. "Nos han educado con la idea de que la fidelidad es más aceptable en los jóvenes o en los hombres, y no tanto en los mayores o en las mujeres", agrega.
Nada más alejado de la realidad, complementa Pol, quien afirma que como en la mayoría de las relaciones, la infidelidad puede ser vista como una respuesta directa de los problemas de pareja donde uno de los miembros busca encontrar en un tercero el calor y el afecto que no está recibiendo en su unión marital.
El experto concluye que esa búsqueda de satisfacción en todos los niveles (emocional, intelectual, e incluso sexual) y la ausencia de un real sentimiento de valoración por parte de su compañero también puede ser la detonante.