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"La ausencia de pelo sirve tanto para demarcar lo femenino de lo masculino, así como para construir una mujer supuestamente apropiada, preocupada por su apariencia, domesticada, algo así como una mujer que no es completamente adulta", dice Toerien a CAMBIO.
En El otro lado del sexo, la escritora francesa Velérie Tasso no descarta que las prácticas que buscan darle una apariencia virginal a los genitales femeninos -vaginoplastia, reconstrucción del himen y, por extensión, la depilación- reflejen la hipocresía de una sociedad que fabrica 'Lolitas' al mismo tiempo que combate con furia las relaciones entre un adulto y una menor "aun cuando sean consentidas por las dos partes".
Como toda tendencia, esta tiene sus críticas contradictoras. Aparte de páginas triple X consagradas a las mujeres que hacen ostentación de sus vellos, líderes de opinión no necesariamente feministas le han declarado la guerra a la depilación en algún momento de sus vidas. El caso más conocido es, tal vez, el de la actriz Julia Roberts, quien apareció con un tupido pelambre bajo los brazos en el estreno de la comedia Notting Hill (1999). Cuando le preguntaron por qué, se limitó a decir: "En el día a día, no pienso en mis axilas".
El año pasado, la humorista británica Shazia Mirza, quien se declara la mujer más peluda del Reino Unido, organizó una pasarela en el Café de París de Londres en la que modelos sin depilar lucieron ropa interior hecha con pelo humano. No era por moda, sino para rebelarse contra el control social. El evento se llamó nada menos que F*** off, I'am a hairy woman. Algo así como A la m***, soy una mujer peluda.
La actitud, sin embargo, puede ser como arar en el mar, al menos si se pretende llevar la lucha más allá del terreno individual. La misma Toerien, que debe su prestigio a sus estudios y a su fuerte crítica a la remoción de la vellosidad, señala que falta un largo camino para que la costumbre desaparezca, mucho más ahora que los hombres se sumaron al paseo. "Mi predicción es que habrá un fortalecimiento de la norma, no un debilitamiento. Pero quién sabe que nos traerá el futuro a largo plazo".
SI POR ALLÁ LLUEVE
Los hombres parecen estar acortando la distancia con respecto a las mujeres en lo concerniente a la remoción del vello, según lo demostró un estudio de la Universidad de South Florida, Estados Unidos: de 118 encuestados, el 63 por ciento confesó que "recientemente" se había afeitado o cortado "cualquier vello corporal por debajo del cuello". En este caso, la necesidad comenzaba por los genitales (74 por ciento), seguidos del pecho (56) y el abdomen (46). Los tres principales argumentos fueron higiene, sex- appeal y definición de la musculatura. La tendencia podría estar relacionada con la aparición del fenómeno metrosexual.