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DICEN QUE LOS HOMBRES piensan en sexo el 90% del día y que cuando duermen su ilusión es soñar con encuentros sexuales. Sin embargo, de acuerdo con mediciones científicas muchos de ellos tardan más en conciliar el sueño que en el acto sexual. Según una reciente encuesta de la revista Men¿s Health con más de 40.000 lectores de 42 países, éste dura en promedio 19,16 minutos.
El cálculo ya lo había hecho el famoso sexólogo Alfred Kinsey, uno de los pioneros en el estudio de la sexualidad, con resultados similares. Pero investigadores posteriores, como Morton Hunt y S. Schnabl, llegaron a la conclusión de que el tiempo era mucho más breve: Morton lo estimó en 10 minutos, mientras Schnabl sentenció que sólo la mitad de la población logra relaciones superiores a cinco minutos.
Mirado el punto desde el lado femenino, la situación da para preocuparse.Estudios realizados sobre eyaculación precoz revelan que la satisfacción de la mujer es directamente proporcional a la duración del coito: cuanto más tiempo dure la penetración, más posibilidades de que la mujer alcance el orgasmo.
La obsesión por los genitales en general, y por la penetración en particular, es causa de la insatisfacción de las parejas. La razón, según los sexólogos modernos, es que tanto hombres como mujeres han olvidado que el sexo no sólo es penetración y que el cuerpo humano es mucho más rico sexualmente de lo que creen. El órgano más grande del cuerpo es la piel, una superficie de 18.000 centímetros cuadrados y un millón y medio de receptores, campo abonado para lograr una sintonía erótica. "La finalidad del sexo no debe ser la penetración, sino pasar un buen rato", opina Fernando Bohórquez, sexólogo de la Clínica Colombiana de Sexualidad, Familia y Pareja.
En pocas palabras, los sexólogos recomiendan un cambio de enfoque: más atención al preámbulo y menos a los orgasmos, que llegarán por sí solos. "Las parejas deben aprender a invertirle tiempo a su sexualidad -dice Bohórquez-. Si la actividad sexual se vuelve sólo genital, se convierte en un ejercicio simplista y mecánico que pierde su atractivo".