En Madrid, una universidad dedicada al sexo abre sus puertas al "alumnado". CAMBIO habló con uno de sus gestores.
PARA LOS QUE TIENEN dudas sobre su vocación universitaria, hoy existe una alternativa poco usual. En Madrid acaba de abrir sus puertas la única universidad donde los profesores aprenden a la par de sus alumnos, los estudiantes nunca pierden la concentración y todos esperan con mucha ansiedad el período de prácticas.
Se trata de la Universidad del Sexo, un proyecto de una tienda de artículos sexuales llamada La Juguetería. "La idea nació de las inquietudes de los clientes que necesitan seguir ahondando, preguntando y profundizando en la exploración de su propia sexualidad", le dijo a CAMBIO Tatiana Escobar, miembro del grupo directivo de la Universidad. Los clientes que iban al almacén a comprar dispositivos, objetos, prendas y películas para hacer de la experiencia sexual algo cada vez más novedoso y placentero, regresaban con inquietudes sobre cómo mejorar el desempeño, juguetes estimulantes, prácticas diferentes, etc. La filosofía de esta curiosa y peculiar universidad se resume en una frase del poeta peruano Antonio Cisneros: "Es difícil hacer el amor, pero se aprende".
La intensidad horaria de esta novedosa "opción profesional" no correspone a la de una verdadera carrera: sólo dictan cuatro cursos de 12 horas cada uno los fines de semana. En ellos, los alumnos -personas de entre 18 y 65 años-pueden descubrir nuevas zonas erógenas, conocer y explorar sus gustos y los de sus parejas, descubrir la multiplicidad de estímulos eróticos, desarrollar la sensualidad y aprender nuevos trucos para mejorar el desempeño sexual.
La primera promoción de la Universidad del Sexo se graduó el año pasado. "El público nos sorprendió entonces con una respuesta casi eufórica, que hoy se ha consolidado en una lealtad y un entusiasmo recíprocos", le dijo Escobar a CAMBIO.
Matrículas abiertas
Como en toda universidad a la que se llega para especializarse y no para aprenderlo todo desde el principio, la Universidad del Sexo ofrece cátedras en diferentes áreas que pueden enriquecer la intimidad. "Nuestro proyecto de formación está dirigido a ciudadanos comunes y corrientes, mayores de edad, más o menos felices con sus vidas sexuales, pero deseosos de aprender, descubrir, explorar y jugar con su sexualidad".
Por ejemplo, cursos como el de Masaje erótico y sensitivo son, sobre todo, talleres prácticos en los que sobre una colchoneta uno de los miembros de la pareja se acuesta para recibir el masaje, mientras el otro aprende las técnicas, según las instrucciones del profesor. En el taller iniciación al bondage, práctica que involucra cuerdas y ataduras, los alumnos reciben formación específica sobre el tema antes de aprender a hacer nudos, y durante los ejercicios prácticos son supervisados y corregidos por el profesor para pulir los métodos. "Como se trata de un curso de iniciación, enseñamos los principios básicos y los atados más sencillos", explica Escobar.
Y como no faltan sospechas y suspicacias sobre un centro educativo para el sexo, sus gestores aseguran que "no es un lugar para ligar o follar con desconocidos, para tener erecciones o para practicar el voyerismo". Y agrega Escobar: "Si nuestros alumnos se calientan en medio de una clase, no le saltan al cuello a nadie ni se interrumpe el curso de la clase. Afortunadamente, todavía podemos dominar nuestras pasiones y, en todo caso, la persona que no entienda estas pautas de comportamiento será invitada a abandonar las clases".
Las clases empiezan en mayo y todo indica que la convocatoria tendrá más éxito que el año pasado, pues no existe un alma máter más original y divertida que la que funciona en Travesía de San Mateo 12, en Madrid. "Cuando el año pasado vimos al grupo de alumnos del curso de bondage salir de clases atándose los unos a los otros mientras caminaban por una céntrica calle madrileña, sonrientes y entusiasmados, sentimos que no estábamos solos en nuestra sospecha de que era necesario contar con un espacio dónde compartir el placer que da aprender a dar placer", confiesa con orgullo Tatiana Escobar, convencida de que más allá de la curiosidad que causa la Universidad del Sexo, esta institución cumple una verdadera labor social.