La academia del placer

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Por ejemplo, cursos como el de Masaje erótico y sensitivo son, sobre todo, talleres prácticos en los que sobre una colchoneta uno de los miembros de la pareja se acuesta para recibir el masaje, mientras el otro aprende las técnicas, según las instrucciones del profesor. En el taller iniciación al bondage, práctica que involucra cuerdas y ataduras, los alumnos reciben formación específica sobre el tema antes de aprender a hacer nudos, y durante los ejercicios prácticos son supervisados y corregidos por el profesor para pulir los métodos. "Como se trata de un curso de iniciación, enseñamos los principios básicos y los atados más sencillos", explica Escobar.

Y como no faltan sospechas y suspicacias sobre un centro educativo para el sexo, sus gestores aseguran que "no es un lugar para ligar o follar con desconocidos, para tener erecciones o para practicar el voyerismo". Y agrega Escobar: "Si nuestros alumnos se calientan en medio de una clase, no le saltan al cuello a nadie ni se interrumpe el curso de la clase. Afortunadamente, todavía podemos dominar nuestras pasiones y, en todo caso, la persona que no entienda estas pautas de comportamiento será invitada a abandonar las clases".

Las clases empiezan en mayo y todo indica que la convocatoria tendrá más éxito que el año pasado, pues no existe un alma máter más original y divertida que la que funciona en Travesía de San Mateo 12, en Madrid. "Cuando el año pasado vimos al grupo de alumnos del curso de bondage salir de clases atándose los unos a los otros mientras caminaban por una céntrica calle madrileña, sonrientes y entusiasmados, sentimos que no estábamos solos en nuestra sospecha de que era necesario contar con un espacio dónde compartir el placer que da aprender a dar placer", confiesa con orgullo Tatiana Escobar, convencida de que más allá de la curiosidad que causa la Universidad del Sexo, esta institución cumple una verdadera labor social. 

 

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