Olores que matan

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Todo es relativo

Pero hay más elementos que pueden determinar la atracción o la repulsión, y la cultura también juega un papel importante en cualquiera de los dos sentidos.

El olor particular de cada persona se forma principalmente a partir sus secreciones sebáceas, el sudor y las bacterias en la piel. Los dos primeros factores tienden a ser relativamente uniformes en cada raza, y por eso un negro no huele igual que un amarillo o un blanco. Lo que puede determinar diferencias significativas son las bacterias de la piel, las cuales suelen reproducirse con más ímpetu en axilas, pies y genitales. "El olor producido por las bacterias se genera como consecuencia de la descomposición y la mayoría de las veces basta con un baño para removerlas", afirma el dermatólogo Óscar Dueñas.

Cuándo un olor comienza a ser agradable o molesto depende mucho de cada receptor. "En cuestión de olores hay que analizar cada caso en particular -añade Dueñas-. No basta con tener en cuenta los aspectos orgánicos de quien los emite porque también hay personas que tienen trastornos obsesivos que les hacen percibir de manera exagerada y repulsiva los aromas, bien sean de los demás o de ellas mismas". En estos casos  hay inhibición ante las relaciones sexuales por temor a oler mal o la percepción de que quien huele mal es el otro. Ahora bien, casi siempre hay unanimidad en el sentido de que un olor es terrible cuando la persona padece una enfermedad llamada bromhidrosis, causada por la contaminación bacteriana.

Pero son casos extremos. Más acá de las enfermedades, el gran misterio seguirá siendo hasta qué punto la gente es títere de su sentido del olfato sin darse cuenta. Y todo indica que lo es mucho más de lo que se imagina.

Juego de sentidos

Sin olfato, la mayoría de las especies no tendrían vida sexual. No obstante, a ciertos animales no les molesta la combinación de los sentidos. Según la bióloga y etóloga Luz Helena Rueda, los cangrejos y las arañas le dan mucha importancia a las señales táctiles, mientras que ciertas aves, como el pavo real, basan su cortejo en señales visuales. Ahora bien, a diferencia de la mayoría de las especies, los humanos, incluso en la eventualidad de carecer de olfato, podrían tener y disfrutar del sexo. Como quien dice, en la mayoría del reino animal, la ausencia de olfato termina siendo llana infertilidad.

 

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