Antes de comenzar, con la historia ocurrida hace más de 50 años en el municipio de Corinto, departamento del Cauca, haré una breve reseña sobre la violencia política, que por esa época se vivía en casi toda Colombia.
Durante, los años 50 el país vivía un ambiente de analfabetismo y pobreza para la población rural, ya que, los únicos que podían acceder a la educación superior, eran los grandes hacendados, quienes luego de despojarlos de sus parcelas, los hacían emigrar a las grandes ciudades y defenderse como pudieran. Fenómeno que se repite hoy día.
Sin embargo, algunos campesinos se resistieron y formaron grupos revolucionarios con el propósito de exterminar a personas que pertenecieran a un partido político diferente al de ellos; y así fue como nació el Chulavismo y los Pájaros, el primero de filial liberal que nació en el Tolima, mientras que, el segundo, se presume que arrancó en Cauca. La expansión no duró mucho, en la mitad de esa década ya todas las provincias, se habían alzado en armas bajo el mando, de dirigentes que estaban con el Gobierno.
Después de ubicar el contexto, la historia que se narra a continuación ocurrió en la vida real. Había una familia que vivía en el municipio de Corinto, más exactamente, en la vereda Santa Helena. El grupo familiar estaba integrado por el Padre, Madre y ocho hijos quienes para esa época tenían 14, 12, 9, 7, 5, 2 años y una bebé de 10 meses de edad. Los dos adultos y los cuatro hijos mayores, se dedicaban a la agricultura para su subsistencia y la de los demás.
La noche del 17 de julio de 1953, cerca de las 11 de la noche, cuatro personas se dirigen al frente de la finca, golpean la puerta con bastante insistencia y al obtener respuesta preguntan: "¿Usted es Avelino Mosquera? Quien abrió la puerta responde, "Sí soy yo". En ese momento suenan tres tiros de escopeta ya que, por ese tiempo eran las armas más peligrosas que podía tener una persona. Al instante, sale mi padre a averiguar qué pasó, cuando ve a mi abuelo tendido en el piso, él trata de localizar a las personas que le dispararon, pero, la oscuridad le impide observar con claridad, y en medio de las sombras percibe cuatro personas corriendo. Momentáneamente, mi abuela lo llama y él corriendo lo coge aun vivo y lo saca por la puerta trasera, atrás venían mi abuela y los demás hijos rumbo al hospital; en dónde, desafortunadamente muere en la mitad del camino".
Por consiguiente, mi papá y otro hermano mayor, resolvieron vengarse y continuar con esta trascendencia. Pero, la intervención de los demás hizo que este hecho no ocurriera.
Finalmente, han transcurrido cinco periodos y ninguno de ellos han visto la prioridad de hacer más violencia; pero, los recuerdos se encargan de recordarles esos momentos, que en la memoria están presentes.
Maria del Pilar Marulanda, Ph.D. en Estudios sociales de América Latina hace un análisis.
Gladys Fuentes vive en España y, en forma de cuento, narra una historia de colombianos en ese país.