Por Pedro Pacanchique, político de Boyacá del Polo Democrático Alternativo y amigo del desaparecido Orlando Fals Borda, recuerda anécdotas de la vida del sociólogo en un homenaje a su memoria.
No fui su alumno, colega o compañero. Tampoco soy conocedor profundo de su pensamiento; simplemente, en el camino de la vida coincidí muchas veces con el mensaje y sentido de su teoría, IAP, Investigación Acción Participativa.
Por ejemplo en 1988, sin ser amigo de ORLANDO FALS BORDA ni conocer su tesis, intenté poner en práctica su teoría. Me presenté como candidato cívico a la alcaldía de Siachoque, Boyacá, pueblo pequeño y abandonado donde nací. Me calificaron de loco. A Orlando también lo calificaron así 30 años antes. Para obtener el título de doctor de la Universidad de la Florida, USA, siendo un joven barranquillero, se radicó por un año largo en Chocontá en la casa de una familia campesina a cultivar papa. Le complacía recordar que sabía echar mocho, desyerbar, aporcar y fumigar.
Estreché su mano por primera vez en 1979 en la Universidad de Lovaina de Bélgica a donde fue invitado a un Simposio junto con el uruguayo Eduardo Galeano, el de "Las Venas Abiertas de America Latina" y el francés Althusser, por aquellos años el marxista más respetado del mundo occidental.
De regreso al país y en una de esas "carretas de soñadores" surgió la idea de renacer la revista Alternativa fundada por él, García Márquez, Enrique Santos Calderón, Antonio Caballero y otros. Lanzamos la idea a un grupo de amigos y en mis oficinas reapareció en 1996. Orlando presidente, María Teresa Herrán directora, Mariela Guerrero jefa de investigaciones y yo vicepresidente. El sueño nos duró tres años. Ahí se hizo famoso el "malquerido" carro Spring, único patrimonio conocido de Orlando. Cada vez que teníamos problemas financieros amenazaba venderlo, hasta que un día se lo robaron.
En el año 2002, los intentos por crear un partido de izquierda socialista estaban fracasando. Surgieron dos bloques alrededor de los doctores Carlos Gaviria y Antonio Navarro. Para evitar la hecatombe, convocamos a 120 líderes y les propusimos "La Casona de la Unidad". Se evitó el desastre. Algunos amigos afirman que esa noche nació el Polo Democrático Alternativo - PDA -. Hasta su partida fue el presidente honorario.
El año pasado se refugió por salud en Boyacá donde reeditó LA SUBVERSION EN COLOMBIA, IV EDICION. Como siempre hizo gala de su fino humor, nobleza y orgullo raizal. Me dejó el honor de ser considerado junto con el padre Camilo Torres, los doctores Carlos Gaviria, Alfredo Molano y Miguel Eduardo Cárdenas, como uno de sus mejores amigos. Dice en su última obra: "La tarea de ampliación de este libro se hizo en la acogedora casona Firaya en las verdes colinas de Paipa, refugio del conocido dirigente y respetado profesor don Pedro de Pacanchique y Ávila, con su generosa hospitalidad y con el valioso recuerdo de sus ancestros: El del cacicazgo muisca de Ramiriqui (Boyacá) y el de Salamanca, Provincia de Ávila en España." Evidentemente, Orlando no conoció el egoísmo, la mezquindad o la ingratitud. Un hombre así, jamás muere.