El fin de la historia

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Con la radicalización de la guerra y la polarización de la opinión pública del país muchos intelectuales que tenían una opinión crítica de la situación socioeconómica y política del país tuvieron que buscar asilo en otros países y otros que hasta ese momento tenían posiciones de independencia o autonomía terminaron siendo cooptados por el establecimiento. La proliferación de telenovelas, realities, noticias Light y la emisión de varios partidos de futbol anestesiaron la opinión pública y convirtieron a la población colombiana en una masa con escasa capacidad crítica y fácilmente instrumentalizable.

En estas condiciones podemos coincidir con Francis Fukuyama que estamos asistiendo al fin de la historia y en Colombia han desaparecido todos los obstáculos para que el gran capital siga reproduciéndose sin cesar. Mientras esta situación se de y haya crecimiento económico, no importa que haya millones de desplazados en Colombia, que la situación laboral de los trabajadores se haya deteriorado, que las tasas de desempleo se mantengan altas, que un numero significativo de los colombianos viva en condiciones pobreza, subempleo e informalidad y la violencia en las ciudades produzca tres veces mas muertos que las producidas por el conflicto armado. Lo que importa es que cada trimestre los grandes cacaos colombianos muestren las cifras de sus millonarias ganancias, que esperemos complacidos que uno o varios de ellos figuren en las listas de los grandes multimillonarios del mundo y las multinacionales lleguen para adquirir a nuestras "improductivas empresas".

Por Luis Eduardo Lobato Paz, Magíster en Historia Andina de la Universidad del Valle y profesor de la Universidad Autónoma de Occidente, Cali .

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