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Una vez allí, las piernas de la anciana temblaron en cuanto vieron a la chica sudamericana junto a su hermana y su abogado, el anciano empezó a sudar en el momento en que se acercaron. El abogado no dejó hablar a la chica y empezó su perorata profesional, pero el anciano lo interrumpió aclarando la situación. La chica habló entonces y dijo que "hacía un momentito" había retirado la demanda, justo antes de que ellos llegaran.
Por Gladys Fuentes.
Maria del Pilar Marulanda, Ph.D. en Estudios sociales de América Latina hace un análisis.