Noviembre 11 de 2009

Los cinco problemas de salud más frecuentes en el Concurso Nacional de Belleza

Bien sea por una liposucción mal practicada, por un extenuante tratamiento para adelgazar o por una gripa novembrina, cada año hay al menos una noticia sobre la salud de una que otra candidata.

Reinado sin enfermas es como reinado sin corona. Bien sea por una liposucción mal practicada, por un extenuante tratamiento para adelgazar, por una intoxicación o por una gripa novembrina, cada año el Concurso Nacional de Belleza ofrece al menos una noticia sobre la salud de una que otra candidata.

Este año quien se ha robado el protagonismo ha sido Diana María Salgado, representante del Valle del Cauca, que a comienzos de octubre anunció su retiro del certamen debido a una descompensación física causada por la apresurada dieta a la que se sometió para reducir sus 109 centímetros de cadera. "Empecé a sentir sed, migraña, estaba inapetente, con sueño", reconoció la candidata.

Sin embargo, al comenzar noviembre un singular fallo de tutela protegió su dignidad y la puso de nuevo como candidata departamental. Al parecer, había sido obligada a renunciar porque sus medidas no eran las de una reina tradicional.

Pero al margen de las razones, la conclusión es rotunda: hace rato la belleza dejó de ser sinónimo de salud. 

1. El 'pato' y otras gripas

En agosto de 1996 se inició la mayor epidemia documentada en Colombia. Era una influenza del tipo AH3N2, popularmente conocida como 'el abrazo del pato'. Sus primeros aleteos se registraron en la Costa Atlántica. Afectó a unos 10 millones de colombianos, entre quienes estuvieron varias de las beldades que concursaban en Cartagena.

La señorita Amazonas, Liliana Patricia Mantilla, fue la primera que recibió el 'abrazo'. Pronto la congestión nasal y los dolores de garganta afectaron a las señoritas de Norte de Santander, Nariño, Caldas y Sucre. La de Bolívar llegó incluso a decir que sus nalgas no aguantaban una más de las inyecciones que le aplicaban para el control de los síntomas.

Cuando no fue el culpable directo, 'el pato' fue la mejor excusa en aquella versión del reinado. Las lenguas viperinas dijeron que, a sabiendas de que no tenía chance de ganar el premio al cabello más lindo, la señorita Chocó había argumentado un 'abrazo del pato' justo el día en que se celebraba el concurso. Por su parte, la señorita Valle, Carolina Valencia Castaño -que había advertido premonitoriamente "si nos coge nos mata"-, atribuyó su escasa figuración al virus.

Por haber aguado la fiesta -y la nariz- de tantas candidatas, el 'pato' mereció aquel año el título de 'edecán oficial del Concurso Nacional de Belleza'. Y por eso merece clasificar como el representante de todas las gripas que todos los años las reinas sufren como consecuencia de la baja de defensas provocada por el estrés, el cansancio, el aire que recircula en los aviones y especialmente por los cambios de temperatura cuando entran a recintos con aire acondicionado.

Por su alta prevalencia entre las reinas, un honroso primer puesto a la gripa. Recibe la corona su representante, 'el pato'.

2. Cirugías plásticas y estéticas complicadas

Una semana después de que Gabriel García Márquez pronunció la frase "queremos reinas hechas en la cama y no en la mesa de cirugía", a Gynari Patricia Coronado, candidata por Vichada en 1994, le salía pus de los muslos durante un desfile del reinado. La infección ocasionada por una reciente liposucción la obligó a retirarse del certamen.

Desde los ochenta, las complicaciones por cirugías plásticas han venido ascendiendo en el escalafón de las enfermedades reales. De hecho, el mismo año del 'caso Gynari' la prensa señaló que la antioqueña María Alejandra Restrepo tenía una nalga más caída que la otra debido al deslizamiento de la prótesis implantada apenas unos días atrás.

En el año 2000, Lizeth Alfaro, representante del Magdalena, no pudo asistir a la sesión fotográfica de la revista Cromos porque las inflamaciones de nariz y busto no se lo permitían. La  Guajira y Meta sí asistieron, pero mucho maquillaje tuvieron que usar para disimular la inflamación en mentón y busto -en el caso de la primera-, y los morados en abdomen y cintura -en el caso de la segunda.

En 2003, la señorita Sucre, Sara Adelaida Gómez, presentó fiebre. Los médicos creyeron que era por dos cirugías de papada, pero cuando no pudo caminar quedó en claro que la causa era una reciente intervención en las piernas. Tuvo que retirarse.

Un merecido segundo lugar a las cirugías que se infectan y, en el mejor de los casos, a las inflamaciones y hematomas que producen.

3. Mal de estómago

El fallecido periodista Gabriel Arrieta, que durante más de una década cubrió el reinado, contaba que el verdadero edecán de las reinas en Cartagena era el anónimo Lomotil, tradicional medicamento para el tratamiento de la diarrea.

Al igual que el común de los mortales, las reinas padecen la llamada diarrea del viajero, enfermedad que sufre por lo menos uno de cada cinco turistas como consecuencia de una infección causada por una bacteria, protozoo o virus ingerido al consumir alimentos o agua contaminada.

En 1996, El Tiempo registró que mientras muchas sufrían por el 'abrazo del pato', Casanare estuvo "devolviendo atenciones toda la noche" del 9 de noviembre. Dos años después, Quindío dio una muestra de estoicismo al asistir a una sesión fotográfica a pesar de que un virus le había causado fiebre, náuseas y dolor de estómago.

Aunque es muy frecuente, el mal de estómago suele ser innombrable. Sin embargo, puede considerarse el primer sospechoso cuando una chaperona dice "la reina amaneció enferma".

4. Golpes, raspones, luxaciones y moretones

Del afán no solo queda el cansancio; también los moretones, los raspones y las luxaciones. Subir y bajar de buses, balleneras, pasarelas y escaleras rara vez deja indemnes las piernas de las reinas. Un caso memorable fue el de la señorita Bolívar en 1994, Rossana de la Espriella, que se cayó durante un descanso en el que posaba para fotógrafos y camarógrafos. Llenos de pasión por la 'chiva' y escasos de caballerosidad, ellos se ocuparon de registrar el golpe. Al final, Rossana se incorporó gracias a dos chaperonas.

También en esta categoría se han visto casos de místico martirio. En 1995, Dilma Helena Hernández, representante de La Guajira, desfiló y bailó joropo con tanta firmeza y seguridad que nadie recordó que tenía un tobillo luxado.

No pudo reponerse de igual modo la señorita Colombia Lina María Gaviria, que en 1996 sufrió un traspié por los altibajos de una pasarela, perdió el equilibrio, sufrió una luxación y como consecuencia fue incapacitada durante dos días.

5. Granitos y manchitas por doquier

El sol, las depilaciones y los nervios hacen trizas la piel de muchas candidatas. En 1995, la señorita Caldas, Alejandra Sanint González, no salió durante tres días por un brote que le salió en la cara. Para evitar los comentarios, argumentó que se debía a una alergia, pero al final le salió el tiro por la culata: la gente se enteró de que la afección se produjo por depilarse el rostro con cera.

Un descuido similar tuvo en 2002 la señorita Nariño, Lina Zulema Casanova, a quien le apareció una mancha en las piernas por asolearse con cera depiladora.

Pero en este aspecto, la corona se la lleva la señorita Huila de 1996, Maritza Rubio. Dicen que tuvo una crisis nerviosa de tales proporciones que el acné brotó toda su cara. Nunca se dejó ver sin maquillaje y, según la cronista del reinado 'Lady Pi', "fue la reina más enfermiza que ha estado en Cartagena, pues pasó más tiempo en su cuarto que en los actos a los que tenía que asistir".

Baja prevalencia

Apendicitis. Triny Marcela Yandar, representante de Putumayo en 1994, tuvo que retirarse del certamen por esta afección. Al año siguiente Paula Morales Eusse, de Bogotá, no pudo abordar el 'vuelo real' por la misma enfermedad.

Irritación visual. En 1996, Norte de Santander, Liliana Mejía Zúñiga, tuvo problemas visuales por confundir el líquido para lubricar los lentes de contacto con el líquido para limpiarlos.

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