Octubre 14 de 2009

Vacunación contra el virus del papiloma humano podría erradicar el cáncer de cuello uterino

Es el más letal para las colombianas.

El cáncer de cuello uterino, uno de los más temidos y extendidos en el mundo ¿en Colombia es el que más muertes ocasiona¿, quedó en el 'pasillo de los condenados' ante el vaticinio de la Organización Europea del Cáncer (OEC) según el cual este mal desaparecerá de la faz de la Tierra en los próximos 50 años.

No es una predicción de poca monta, ni tampoco es producto de la mente calenturienta de psíquicos, motivadores religiosos o charlatanes de la salud. No, corresponde a una proyección presentada a principio de octubre en Berlín (Alemania) durante el Congreso médico de la OEC, que reunió a los principales centros de investigación clínica europeos.

Según el autor de la tesis, el oncólogo Jack Cuzick, director del Centro de Epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Queen Mary de Londres, los modelos epidemiológicos establecen que la erradicación del cáncer de cuello uterino será una realidad, siempre y cuando los países adopten una política constante ¿y sostenible en el tiempo¿ de detección y vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH). 

Para ello, de acuerdo con el especialista, es indispensable que la estrategia de protección se inicie a temprana edad, antes del comienzo de la actividad sexual. Según la Asociación Colombiana de Colposcopia, los estudios indican que empezar la vacunación a los 12 años en promedio permite, en términos epidemiológicos, reducir en el futuro la mortalidad por cáncer de cuello uterino.  

Cabe recordar que de las infecciones por transmisión sexual la del virus del papiloma humano es una de las más frecuentes. 

En todo caso, según explica Jack Cuzick, también es indispensable que se optimicen  exámenes como las citologías, los cuales deben ir acompañados de las pruebas del VPH, que ofrecen una efectividad del 95 por ciento para las lesiones más graves. "Las mujeres vacunadas mayores de 16 años, e incluso menores, tendrían que someterse durante el resto de su vida a las pruebas del VPH, porque la vacuna no es efectiva para las que ya han sido expuestas al virus", agregó Cuzick. 

Adicional a lo anterior, según advirtió el científico, para que la erradicación se convierta en una realidad es necesario que la discusión sobre cómo realizar y ejecutar los programas de vacunación la lideren los gobiernos y no las multinacionales farmacéuticas. "Es indispensable un gran esfuerzo y una gran voluntad política",  estableció la Organización Europea del Cáncer en un comunicado.

Los niños también

Entre las discusiones del Congreso Europeo de Cáncer, los especialistas indicaron que los hombres ¿menores de edad, particularmente¿ también deben ser inmunizados dentro de las estrategias públicas de erradicación del cáncer de cuello uterino. 

Punto de vista que concuerda con el planteamiento del Nobel de Medicina 2008, Harald Zur Hausen, quien durante una conferencia de la Fundación Innovación Bankinter de Madrid aseguró que la reducción de la prevalencia del VPH debe incluir inexorablemente a los hombres en los programas de vacunación. "Este virus, que ataca por igual a varones y niñas, también incide en otro tipos de cáncer. Ellos también deben recibir la vacuna para frenar su transmisión", dijo.

De hecho, una investigación del Instituto Catalán de Oncología, publicada en la edición de septiembre del Journal of Clinical Pathology, determinó que el VPH es el culpable de cerca de la mitad de los casos de tumores en el pene. 

 "Un 70 por ciento de la población global estará afectada por el virus de papiloma humano durante su ciclo de vida. Si no se frena la transmisión el porcentaje crecerá bastante y con ello los tumores", aseguró Zur Hausen.

Y la plata qué...

Ahora, uno de los grandes obstáculos ¿a juicio de los expertos¿ es el alto precio de las dosis, hecho que pone en aprietos a los sistemas de salud de los países pobres.

Los números de la Organización Mundial de la Salud indican que cerca del 80 por ciento de los casos de VPH en el planeta corresponden a países del tercer mundo. Situación que coincide con la afirmación del asesor técnico de la Unidad de Inmunizaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jon Andrés, quien afirmó vehementemente que es una realidad que el cáncer de cuello uterino está asociado a la pobreza.

En Colombia, por ejemplo, las cifras del Instituto Nacional de Cancerología (INC) establecen una media anual de 6.800 casos nuevos de la enfermedad y unas 3.300 muertes por esta causa. Esto lleva a que, según la Liga Colombiana de Lucha contra el Cáncer, este tumor se ubique como el primero tanto en incidencia como en mortalidad. En el país, la vacuna no está incluida en los planes obligatorios de salud, aunque sí las citologías.

No sobra recordar que el cáncer de cuello uterino ocasiona anualmente unas 270.000 muertes en todo el planeta, según reportes de la Organización Mundial de la Salud, además de ser el de mayor incidencia entre todas las clases de tumores, con 500.000 nuevos casos por año.

Frente a ese escenario, el camino delineado por los científicos europeos es calificado hoy por las autoridades de salud de ese continente como un primer gran paso para acabar definitivamente con este cáncer. 

Inclusive las experiencias de países como Estados Unidos y Canadá, donde su incidencia es mínima como consecuencia de los programas de vacunación y de tamizaje, tienen a los expertos de la OEC optimistas frente a los resultados de la propuesta.

En Colombia, cada vez más temprano

De acuerdo con datos de Profamilia, producto de los consolidados de consultas ginecológicas en los centros especializados de esa organización, se ha detectado en el país una mayor frecuencia de casos de jóvenes de 14 y 15 años con lesiones ocasionadas por el VPH, e indicios de lesiones precancerosas en el cuello del útero en mujeres entre los 20 y 25 años.

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