Población joven muere más por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios que por enfermedades

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"Juventud, divino tesoro", el famoso verso del poeta nicaragüense Rubén Darío, hoy no sería la expresión más adecuada para reflejar la situación de las personas entre 10 y 24 años en los diferentes rincones del planeta. A juicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), durante el nuevo siglo los índices de mortalidad en los jóvenes registran un incremento sostenido por causa de accidentes de tránsito, hechos violentos, suicidio y complicaciones durante el embarazo, que son los llamados factores externos.

Hace 25 años, las causas de mortalidad en esta población tenían una relación más directa con enfermedades infecciosas como las pulmonares, aunque variaban de acuerdo con la epidemiología propia de cada país. El VIH/sida tenía una presencia muy marginal en las estadísticas.

El escenario actual no es el mejor si se tiene en cuenta que la tendencia de los años recientes indica que de cada 100 muertes registradas en este rango de edad, 25 son directa consecuencia de esos factores externos, según determinó un estudio internacional patrocinado por la OMS, publicado en la última edición de la revista The Lancet y realizado por las universidades de Ginebra, Melbourne, Brisbane y el University College London.

La radiografía revelada por la investigación da cuenta de que anualmente son cerca de 2,6 millones los jóvenes de las edades en mención que fallecen por esas variables externas, con el agravante de que el 97 por ciento de ellos son habitantes de países en desarrollo.

El consolidado mundial establecido por el estudio detectó que la principal causa de muerte en jóvenes son los accidentes de tránsito, seguida por las complicaciones del embarazo y el parto, el suicidio, la violencia, el VIH/sida y la tuberculosis. Es decir, las cuatro primeras corresponden a factores externos y no a enfermedades.

Ahora, aunque el escalafón de causas de fallecimientos difiere según la región, los accidentes de tránsito encabezan la lista en todos los continentes. Los factores subyacentes son el abuso del alcohol, el exceso de velocidad, las malas condiciones técnicas de los vehículos y la falta de educación vial. Estas dos últimas variables tienen mucha fuerza en los países del Tercer Mundo.

Los suicidios también están al orden del día y su mayor incidencia se registra en Europa y Norteamérica, secundados por China e India. Latinoamérica tiene menores registros.

En un comentario editorial publicado en la misma edición de The Lancet, Robert W. Blum, ex director del Instituto de Salud Urbana John Hopkins,  aseguró que el aumento del suicidio está asociado a la falta de oportunidades de empleo, el abuso del alcohol y de las sustancias psicoactivas, el estrés urbano, la superpoblación y las inequidades sociales, entre otros.

De otro lado, las condiciones de salubridad y las deficientes estrategias de promoción y prevención son los factores que han llevado a que en algunas regiones de África, Centroamérica, Suramérica, Europa oriental, Oriente Medio y parte de Asia, buen porcentaje de las muertes se produzcan en la niñez, principalmente por enfermedades transmitidas por las mamás y por complicaciones de los embarazos adolescentes. La tuberculosis y la muerte por VIH tienen gran impacto.

Latinoamérica violenta

En Latinoamérica el panorama epidemiológico apunta a un crecimiento fuerte de fallecimientos como consecuencia de los actos violentos, particularmente en la población joven.

Según el estudio de la OMS, 97 de cada 100 muertes violentas en las cuales la víctima es un joven -entre los 19 y los 24 años- están relacionadas con homicidios por armas de fuego. Esto se da -refleja el informe- por la falta de control de los gobiernos sobre la tenencia de armamento, principalmente en aquellas zonas que enfrentan problemas conexos con el fenómeno del narcotráfico, acompañado de una fuerte segregación social y desempleo.

Así, los autores del estudio -liderados por George Patton, director del Real Hospital Infantil de Melbourne- vaticinaron un panorama poco alentador: "Demostramos que la mortalidad infantil y juvenil seguirá aumentando en los próximos años y que se trata de un problema que hay que poner en la agenda pública, porque sus causas pueden combatirse".

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