Para que vea

La familia del paciente es involucrada en los ejercicios dentro de la casa simuladora y son entrenados para que aprendan a 'ver' con los ojos vendados. Foto: Javier Agudelo / Cambio

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Haga el ejercicio de llegar a su casa con los ojos vendados. Intente abrir la puerta, luego ingrese sin tropezarse. Llegue hasta su habitación, descargue lo que lleve en la mano, haga un café, prepárese para darse un baño, después busque su pijama, vaya a la cama y duerma. Cuando se levante, báñese, aliste su ropa, plánchela y vístase con los colores o combinaciones correctos. Luego abra la nevera y prepárese unos huevos. ¿Fácil? No lo crea. Para una persona que ha perdido la vista, poder habituarse a la cotidianidad dentro de las cuatro paredes de su hogar puede tardar semanas, e inclusive hasta meses, al punto de que un mal cálculo podría significar un accidente.

Este ejercicio lo están haciendo los pacientes con discapacidad visual parcial o total de Medellín en una vivienda de simulación para ciegos que fue construida en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl. Se trata de una casa dispuesta en medio del pabellón de Medicina Física y de Rehabilitación, con muebles de colores, cama, cocina, nevera, baños, y en general todos los elementos propios de un hogar, en los que los pacientes realizan una terapia conocida como 'técnicas de la vida diaria'.

"Lo más difícil es hacer las labores de la cocina. Cuando veía no me percataba de nada y simplemente era una tarea mecánica -relata Andrés Montoya, de 19 años, que perdió su visión el año pasado-. Ahora estoy aprendiendo todo, como si fuera un niño chiquito, y es difícil".

Más allá de hogar

El joven sufrió un accidente de trabajo cuando limpiaba un baño y uno de los químicos le cayó en los ojos. Ahora se enfrenta a su cotidianidad en ambiente totalmente oscuro. "Desarrollar el resto de sentidos es la clave, pero a veces las manos son muy torpes para conectar un cable, o buscar los objetos en la nevera sin que se caigan... Qué diremos de planchar, no he podido".

La vivienda simulador empezó a funcionar desde finales del año pasado con buenos resultados para más de 50 pacientes, quienes después de esta terapia -cuya duración varía según las capacidades de cada uno- continúan con un proceso en otro sitio de simulación construido al lado de la casa: una oficina con computador, máquina de escribir adaptada con sistema braille, ábaco para aprender a contar desde ceros, papelería. Pero, dicen los médicos, triunfar en la terapia en la vivienda es la mayor prioridad al comenzar todo el proceso.

"Siempre se piensa que las mayores dificultades para una persona con discapacidad visual están en la calle, lo que es cierto y lógico, más aún cuando las construcciones, calles, transportes, no fueron construidos pensando en ellos. Pero en el mismo hogar estar ciegos es una de las condiciones más difíciles y estresantes, no solo para ellos sino para las personas que los rodean", explica la médica Diana Molina, jefe del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario San Vicente de Paúl.

Según Molina, las posibilidades de independencia en los paciente con discapacidad visual, depende de un correcto proceso de rehabilitación y además del apoyo de la familia, debido a que algunas de ellas tienden a sobreproteger al paciente, maximizando los riesgos que pudiera tener en sus actividades habituales e impidiéndole desarrollar una confianza básica en sí mismo, y limitando su motivación a tener una vida autónoma.

"Al hablar de 'técnicas de la vida diaria' hacemos referencia a un grupo variado de destrezas relacionadas con el comportamiento habitual y cotidiano de las personas, aquellas que son necesarias para la realización de tareas de autocuidado, presentación personal, alimentación, aseo del hogar, actividades sociales y de comunicación", agrega Molina quien advierte que las personas con problemas visuales tienen pocas oportunidades de rehabilitación, por motivos económicos y falta de acceso a estos programas.

Cómo se hace

La metodología utilizada para el proceso de rehabilitación enfatiza en planes de tratamiento individuales orientados por el terapeuta ocupacional, que son adaptados a las necesidades e intereses de cada paciente. Dentro del entrenamiento se evalúa la habilidad para alimentarse, vestirse y asearse por sí mismo, aprender a reconocer a través del tacto su ropa y elegir la adecuada, ejecutar la limpieza y el arreglo del hogar.

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