Un simulador de casa para discapacitados visuales les ayuda a vencer aquellas barreras físicas presentes en el hogar.
Haga el ejercicio de llegar a su casa con los ojos vendados. Intente abrir la puerta, luego ingrese sin tropezarse. Llegue hasta su habitación, descargue lo que lleve en la mano, haga un café, prepárese para darse un baño, después busque su pijama, vaya a la cama y duerma. Cuando se levante, báñese, aliste su ropa, plánchela y vístase con los colores o combinaciones correctos. Luego abra la nevera y prepárese unos huevos. ¿Fácil? No lo crea. Para una persona que ha perdido la vista, poder habituarse a la cotidianidad dentro de las cuatro paredes de su hogar puede tardar semanas, e inclusive hasta meses, al punto de que un mal cálculo podría significar un accidente.
Este ejercicio lo están haciendo los pacientes con discapacidad visual parcial o total de Medellín en una vivienda de simulación para ciegos que fue construida en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl. Se trata de una casa dispuesta en medio del pabellón de Medicina Física y de Rehabilitación, con muebles de colores, cama, cocina, nevera, baños, y en general todos los elementos propios de un hogar, en los que los pacientes realizan una terapia conocida como 'técnicas de la vida diaria'.
"Lo más difícil es hacer las labores de la cocina. Cuando veía no me percataba de nada y simplemente era una tarea mecánica -relata Andrés Montoya, de 19 años, que perdió su visión el año pasado-. Ahora estoy aprendiendo todo, como si fuera un niño chiquito, y es difícil".
Más allá de hogar
El joven sufrió un accidente de trabajo cuando limpiaba un baño y uno de los químicos le cayó en los ojos. Ahora se enfrenta a su cotidianidad en ambiente totalmente oscuro. "Desarrollar el resto de sentidos es la clave, pero a veces las manos son muy torpes para conectar un cable, o buscar los objetos en la nevera sin que se caigan... Qué diremos de planchar, no he podido".
La vivienda simulador empezó a funcionar desde finales del año pasado con buenos resultados para más de 50 pacientes, quienes después de esta terapia -cuya duración varía según las capacidades de cada uno- continúan con un proceso en otro sitio de simulación construido al lado de la casa: una oficina con computador, máquina de escribir adaptada con sistema braille, ábaco para aprender a contar desde ceros, papelería. Pero, dicen los médicos, triunfar en la terapia en la vivienda es la mayor prioridad al comenzar todo el proceso.
"Siempre se piensa que las mayores dificultades para una persona con discapacidad visual están en la calle, lo que es cierto y lógico, más aún cuando las construcciones, calles, transportes, no fueron construidos pensando en ellos. Pero en el mismo hogar estar ciegos es una de las condiciones más difíciles y estresantes, no solo para ellos sino para las personas que los rodean", explica la médica Diana Molina, jefe del servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario San Vicente de Paúl.
Según Molina, las posibilidades de independencia en los paciente con discapacidad visual, depende de un correcto proceso de rehabilitación y además del apoyo de la familia, debido a que algunas de ellas tienden a sobreproteger al paciente, maximizando los riesgos que pudiera tener en sus actividades habituales e impidiéndole desarrollar una confianza básica en sí mismo, y limitando su motivación a tener una vida autónoma.
"Al hablar de 'técnicas de la vida diaria' hacemos referencia a un grupo variado de destrezas relacionadas con el comportamiento habitual y cotidiano de las personas, aquellas que son necesarias para la realización de tareas de autocuidado, presentación personal, alimentación, aseo del hogar, actividades sociales y de comunicación", agrega Molina quien advierte que las personas con problemas visuales tienen pocas oportunidades de rehabilitación, por motivos económicos y falta de acceso a estos programas.
Cómo se hace
La metodología utilizada para el proceso de rehabilitación enfatiza en planes de tratamiento individuales orientados por el terapeuta ocupacional, que son adaptados a las necesidades e intereses de cada paciente. Dentro del entrenamiento se evalúa la habilidad para alimentarse, vestirse y asearse por sí mismo, aprender a reconocer a través del tacto su ropa y elegir la adecuada, ejecutar la limpieza y el arreglo del hogar.
"Además, se trabajan actividades de la vida diaria que tienen un mayor grado de complejidad en su desarrollo como las de cocina, el buen uso de las normas de seguridad, el manejo del dinero, de elementos de comunicación como el teléfono fijo y el celular", dice la fisioterapeuta María del Rosario Varela. Si el paciente lo requiere y es de su interés, se realiza orientación en cuidados básicos durante el embarazo y en técnicas para el cuidado del bebé.
Es un proceso de aprendizaje en el que también está involucrada la familia, que viven e interactúan en la cotidianidad del limitado visual. Por eso, mientras el ciego intenta ver con el resto de sentidos, sus seres cercanos se entrenan en cómo ver con los ojos vendados.
Decálogo del buen trato
1. Presentarse al tener contacto con una persona ciega.
2. Avisarle al salir de un lugar.
3. Ubicar los objetos en lugares establecidos. Si hay cambios sin aviso, puede poner en riesgo la integridad de la persona.
4. Enseñe a la persona a ubicar los espaldares de las sillas, a identificar los sonidos de los objetos cuando caen, a cubrir su cara cuando se desplace sin bastón, a tocar bordes de las paredes, para que sienta que puede desempeñarse con autonomía.
5. Cuando le vea caminar solo con el bastón, no lo lleve de la mano, del brazo o del bastón sin avisarle o preguntarle para dónde se dirige. No se sienta mal si la persona no quiere aceptar su ayuda.
6. Muchas personas cuando ya están rehabilitadas prefieren desplazarse solos. Salúdelo y pregúntele si requiere su acompañamiento y en caso tal ofrézcale su codo u hombro para que él se tome de usted.
7. Sea claro en sus respuestas y en la información que le va a dar. No emplee palabras como "aquí o allá", use palabras como al frente, atrás, a la derecha, a la izquierda, etc.
8. No tema usar términos como "vea" o "mire". Pero tampoco haga chistes al respecto.
9. Evite términos despectivos para referirse a una persona ciega: "el cieguito" o "pobrecito".
10. Recuerde que al igual que las otras discapacidades, la ceguera no es impedimento para recobrar funcionalidad, independencia y autonomía en el desempeño del usuario.
Fuente: Hospital San Vicente de Paúl
Discapacidad visual crece en colombia
Un diagnóstico de discapacidad visual en Colombia, a partir de las cifras del Censo 2005, muestra que en el país cerca del 0,76 por ciento de la población, alrededor de 400.000 personas, presentan limitaciones visuales. De ellos, el 30 por ciento son ciegos y el 70 por ciento tiene baja visión, que se define como la disminución de la capacidad visual, aun con ayudas ópticas. En Antioquia, el registro continuo para la localización y caracterización de las personas con discapacidad, realizado en 2008, reveló que el 43 por ciento de la población manifestó una limitación para ver a pesar de usar gafas. De este grupo el 19 por ciento no ha recibido ningún tipo de rehabilitación.