Quimioterapia podría ser en el futuro una alternativa viable para eliminar el virus del sida

A lo largo de la historia de la humanidad no fueron pocos los descubrimientos y las invenciones que nacieron de teorías calificadas en su momento como simples visiones de unos científicos, quienes sin mayores herramientas de investigación pero con mucha observación lograron -a pesar del escepticismo- impulsar el avance de la ciencia.

La historia se sigue repitiendo. Precisamente, ese espíritu inquisitivo y observador, más la evidencia científica disponible en la actualidad, fue lo que llevó a un equipo de infectólogos e investigadores médicos de la Universidad de McGill de Montreal y de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos a encontrar lo que hasta hoy es la respuesta más cercana a una de las grandes búsquedas de la ciencia actual: la eliminación del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Luego de una serie de experimentos en laboratorio y de análisis previos, estos investigadores norteamericanos descubrieron que la quimioterapia es, efectivamente, una fuerte aliada para erradicar del organismo cualquier presencia del VIH. El hallazgo está publicado en la reciente edición de la revista Nature Medicine.

De acuerdo con la explicación del infectólogo de la Clínica Valle de Lilí de Cali, Juan Diego Vélez, ese trabajo es resultado del natural desarrollo de un tratamiento -en el que el mundo científico ha invertido cerca de una década de estudios- que pretende eliminar por completo cualquier rastro del virus mediante la combinación de medicamentos antitumorales y antirretrovirales.

Hasta el momento de este nuevo hallazgo de los médicos de McGill, los resultados no habían sido prometedores e inclusive algunas investigaciones relacionadas terminaron en las gavetas de asuntos olvidados de muchos laboratorios. La razón: en ninguno de esos estudios los científicos encontraron una fórmula medianamente efectiva para contrarrestar la capacidad que tiene el virus de esconderse en las células T que defienden el organismo -que el VIH utiliza como protección para sobrevivir- y de detectar aquellos linfocitos en los que el intruso estaba adherido. "De ahí la ineficacia de las terapias ensayadas", dijo Vélez.

Por eso, la propuesta de la U. de McGill enfiló sus esfuerzos hacia la detección puntual de esos espacios que en las células inmunitarias permiten al VIH esconderse y evadir su detección de los tratamientos para, de ese modo, permanecer con vida y multiplicarse. "Lo que buscan estos procedimientos es ir directamente a las células donde se oculta el VIH", agregó Vélez.

Así, los científicos plantearon una estrategia de erradicación del virus donde nuevamente incluyeron el uso de terapias antivirales altamente activas (Haart, sigla en inglés) pero con quimioterapias focalizadas, utilizadas en algunos tipos de cáncer para evitar la proliferación de células malignas.

En el papel la solución suena bastante sencilla: la idea es detectar, atacar y acabar directamente con las células que contienen el virus y reforzar posteriormente el sistema inmune para que este pueda producir nuevas células sanas que se integren rápidamente al arsenal defensivo del organismo.

En ese sentido, el infectólogo Jean-Pierre Routy -uno de los líderes del equipo de la Universidad de McGill-, explicó que como el VIH se vuelve dependiente de las células inmunes cuando se oculta en ellas, el camino era eliminarlas y con ello lograr la consecuente desaparición del invasor.

Para completar la tarea, los especialistas reforzaron con antirretrovirales los mecanismos de erradicación de los virus de inmunodeficiencia humana que circulan por todo el organismo.

No obstante los buenos resultados de esos primeros ensayos clínicos -con los que están tratando de intervenir los mecanismos de acción del virus, de las células y de la reacción inmune del organismos-, los científicos prefieren ser cautos frente a las esperanza de un pronto desarrollo terapéutico efectivo y concluyente para combatir y, sobre todo eliminar el virus.

"Aún faltan muchos años de investigación para que este hallazgo se convierta en un tratamiento definitivo contra el VIH", concluye Vélez. 

Las fórmilas de la defensa

En general, estos son los tratamientos para combatir el VIH:

Inhibidores de fusión. Impiden la fusión entre la proteína del virus y el receptor de membrana de la célula. Frena la adhesión del VIH a células sanas.

Inhibidores de correceptores. Si el VIH logra adherirse a la célula, el inhibidor detiene el avance hacia el interior de la célula.

Inhibidor de transcriptasa inversa. Su función es evitar que el virus copie su código genético dentro de la célula. Así impide su replicación.

Inhibidores de proteasa. Como el anterior, también evita la replicación del virus al inhibir la proteasa, enzima que el VIH necesita para ensamblar las partículas víricas.

Inhibidores de integrasa. Impide que el virus copie su código genético dentro de la célula, paso indispensable en la fabricación de nuevas partículas del virus.

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