Mayo 27 de 2009

El cáncer acecha y hoy es la tercera causa de muerte

En el último año, 70.000 nuevos casos de la enfermedad fueron diagnosticados en el país; 2.200 de ellos en niños, quienes son víctimas de diagnósticos tardíos.

Desde cuando Esther Pereira, de 50 años, recibió un diagnóstico de cáncer en un ovario, ha pasado 12 meses de peregrinación entre consultorios de médicos, oncólogos y cirujanos, en busca de, por lo menos, una forma de paliar la enfermedad que la está consumiendo.

El diagnóstico fue tardío y no por descuido pues, como muy pocas personas, se sometía cada seis meses a exámenes clínicos porque la historia familiar le indicaba que era de alto riesgo: su mamá y tía fueron víctimas del cáncer. Los resultados de los análisis siempre salieron negativos. "El doctor me decía que todo estaba en orden, no entiendo qué pasó", dice Esther con frustración.

De hecho, el tumor fue descubierto casi por azar, después de dos semanas de consultas por un dolor intenso en la zona de la cadera, y de tomar calmantes y analgésicos diferentes.

En un servicio de urgencias y tras varios análisis, el médico que la atendió decidió ordenarle una ecografía que fue la que reveló que tenía cáncer avanzado de ovario, que requería ser extirpado mediante cirugía. Esther vive para contar su historia, a pesar del diagnóstico tardío.

El cáncer de Esther es uno de los 70.000 nuevos casos reportados en 2008, según el Instituto Nacional de Cancerología (INC), y refleja el crecimiento de ese mal en el país.

En 2005, la incidencia de la enfermedad era de 61.000 casos nuevos, 9.000 menos que en el último año, diferencia que, sin embargo, los epidemiólogos no consideran significativa en términos estadísticos porque, a su juicio, deben evaluarse periodos más largos -quinquenios o decenios- para poder establecer tendencias en males crónicos como el cáncer.

No obstante estas observaciones, el número creciente de afectados por la enfermedad preocupa sobremanera a las autoridades de salud. "No puede negarse que hoy se registra un mayor número de nuevos pacientes", dice Raúl Hernando Murillo, director de Investigación, Vigilancia Epidemiológica, Promoción y Prevención del INC, quien atribuye el fenómeno al aumento de los factores de riesgo.

Murillo sostiene que una de las razones que explican el alto número de casos es la falta de una respuesta adecuada del sistema de salud que permita la detección oportuna de tumores.

"Debería existir un programa y un organismo que vigile, controle y regule los procedimientos y que, además, garantice el acceso a un diagnóstico oportuno", dice el investigador. En el mismo sentido se expresó el director del INC, Carlos Vicente Rada.

"La ausencia de ejes de acción unificados de promoción y de prevención del cáncer altera la gestión eficiente de los recursos -asegura-. Si hubiese prevención, el sistema de salud se ahorraría el 40 por ciento de dinero que se invierte tanto en tratamientos como en medicamentos".

Los expertos consultados coinciden, además, en que el modelo del sistema de seguridad social colombiano estimula en forma perversa la detección tardía de la enfermedad.

"El sistema está diseñado para dilatar los procesos, los pacientes deben someterse a dilaciones para llegar a los especialistas, para que les autoricen oportunamente los exámenes -afirma Murillo-. Por eso muchos llegan tarde al diagnóstico y, en consecuencia, al tratamiento y a la cura, e infortunadamente algunos no alcanzan a vivir".

Esta situación está reflejándose en la población infantil y juvenil. Según Libia Naranjo, directora de la Fundación Sanar, que atiende a menores con cáncer de familias de escasos recursos, les están llegando niños en situación avanzada de la enfermedad que "no fueron diagnosticados oportunamente, quizá por una errada interpretación de los signos y síntomas de quien les dio la primera atención".

Cadena de males

El diagnóstico tardío no es el único problema. A él se suman la mala calidad de los exámenes y los procedimientos, y la poca idoneidad de quienes hacen las pruebas. "Es frecuente encontrar citologías, endoscopias y mamografías con resultados equívocos -afirma Rada-. Es un riesgo enorme para una persona que cree no tener nada y cuya esperanza de vida puede estar reduciéndose sin que se dé cuenta".

Los casos se multiplican. Según el Instituto Nacional de Salud, de los 420 laboratorios de patología y citología que existen, solo 120 -30 por ciento- realizan controles necesarios de procedimiento y adelantan procesos de control de calidad. De ahí que cerca de 1,2 millones de citologías que se practican cada año, 120.000 no son confiables por errores en la toma de la muestra, el proceso y la lectura del examen. 

Es decir, el 10 por ciento, seis puntos por encima del promedio tolerable establecido por la OMS, que es de 4 por ciento. Conscientes del problema y con el fin de mejorar los estándares y reducir el margen de error, desde mediados del semestre pasado el Ministerio de Protección Social y el INS adelantan en 18 departamentos un plan de capacitación con técnicos en citología, médicos, patólogos y enfermeros.

Mientras tanto, la cadena de problemas que atentan contra el diagnóstico oportuno se refleja en el número creciente de muertes: cerca de 30.000 según el INC, 3.000 más que hace cuatro años. Así las cosas, el cáncer es hoy la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares y las muertes violentas. A principios de los noventa estaba en el quinto lugar.

El panorama no es el mejor y así lo reconoce el Ministerio de Protección en el informe 'Modelo para el control del cáncer en Colombia', según el cual el aumento en el número de nuevos casos y de muertes se debe, entre otras variables, a cambios en algunos factores determinantes, como el aumento de la expectativa de vida, el desplazamiento de la población hacia centros urbanos, mayor prevalencia del tabaquismo en jóvenes, y limitaciones para acceder a los servicios de salud.

El fenómeno no es exclusivo de Colombia. John Alberto Marulanda, de la Liga contra el Cáncer, explica que es mundial y que así lo confirman las proyecciones del Fondo Mundial de Investigación sobre el Cáncer, según las cuales de los siete millones de personas que mueren en el mundo actualmente a causa de la enfermedad, la cifra llegará a 16 millones en 2020.

Además de los problemas señalados, los expertos y conocedores del tema coinciden en que no hay una política trazada desde el Ministerio que permita unificar estrategias, protocolos y procedimientos para reducir la incidencia de la enfermedad y las muertes por su causa. "Cada institución tiene una forma diferente de proceder ante el cáncer en términos de prevención, promoción y atención -afirma Murillo del INC-. No hay un eje conductor unificado y ajustado a la epidemiología colombiana".

Por su parte, Rada advierte que "es necesario desarrollar un proyecto integral ajustado al contexto colombiano, que tenga alcances favorables para los pacientes y efectos positivos en la salud pública".

Frente a estas inquietudes, el Ministerio responde que están trabajando en el diseño de una política pública que fija principios de acción para fortalecer la prevención y educación en materia de cáncer, unificar modelos de atención, estandarizar metodologías para la vigilancia pública poner en marcha la Red Nacional de Cáncer. Todo indica que el Ministerio va en la dirección correcta y según el cronograma la política debe estar trazada en junio. 

Factores de riesgo

De acuerdo con Sandra Franco, directora del Centro de Oncología de la clínica del Country, varios factores  inciden en la aparición de nuevos casos.

- Aumento de la expectativa de vida: a medida que la población envejece el riesgo crece. Cerca del 9 por ciento de los hombres y del 12 por ciento de las mujeres serán víctimas del cáncer antes de los 64 años.

- Infecciones: en el caso de los cánceres de estómago y de cuello uterino, las infecciones juegan papel determinante, lo que no sucede en países desarrollados.

- Dieta: excesivo consumo de harinas y grasas, condimentos, productos artificiales, y muy poco consumo de frutas y verduras. 

- Falta de cultura de autocuidado y prevención para la detección temprana,  y de integralidad en la atención de los pacientes.

- Aumento del tabaquismo y consumo de alcohol desde edades muy tempranas (12 años es el promedio en Colombia) según la Fundación Nuevos Rumbos.

Una de las principales causas de muerte infantil

Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, Colombia tiene una de las mayores tasas de incidencia de cáncer infantil en América. Los especialistas nacionales aseguran que el año pasado se registraron 2.200 casos nuevos.

De acuerdo con Raúl Murillo, del INC, si bien no hay certeza sobre el origen del cáncer infantil, el análisis de perfiles epidemiológicos indica una tendencia mayor en zonas mineras y de cultivo con evidencia de uso constante de agroquímicos, y en sectores urbanos y rurales donde inciden factores socioeconómicos como mala nutrición, infecciones, alcoholismo, tabaquismo, poco acceso a la salud.

Cifras del DANE establecen que el cáncer es una de las principales causas de muerte infantil en el país. Los niños son víctimas de diagnósticos tardíos, con el agravante de que una vez detectada la enfermedad el índice de abandono del tratamiento es más alto, sobre todo en familias de escasos recursos y en las que no residen en las capitales.

"La atención especializada está concentrada en las ciudades más grandes -explica Libia Naranjo, de la Fundación Sanar-. Muchos padres que viven lejos de los centros de atención especializados no están en capacidad de costear el desplazamiento y los gastos que implica llevar a un niño a tratamiento".

La Asociación de Oncología Pediátrica, calcula que el 30 por ciento de los niños afectados no terminan el tratamiento. "Son frecuentes las historias de papás que no tienen dónde hospedarse en Bogotá mientras sus hijos están hospitalizados, que han tenido que dejar sus casas, pertenencias y a sus otros hijos para acompañar al enfermo", explica Murillo.

Estos problemas podrían explicar por qué la tasa de curación en el país solo sea del 50 por ciento mientras que el promedio general en el continente es del 90 por ciento. Pero también lo explican, y es un factor que destacan los especialistas, las trabas burocráticas que impiden o retrasan las autorizaciones de las EPS o los entes territoriales.

Según la Defensoría del Pueblo, las principales quejas sobre atención a pacientes con cáncer se refieren a la negación de consultas, la no remisión a centros especializados y la no autorización de medicamentos.

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