SIn embargo, pacientes y médicos la defienden en casos puntuales.
Un dolor intenso en la base de la espalda, que durante dos años Martina Jaramillo no pudo atenuar a pesar de decenas de exámenes y tratamientos, logró ser controlado con acupuntura.
Al contrario, a Emilia Cortés no le sirvió esta técnica milenaria. Ella, quien hasta hace no más de un lustro trataba todas sus dolencias con medicina alternativa -incluida la acupuntura- solo consiguió atenuar sus frecuentes y episódicos dolores de cabeza con un tratamiento a punta de analgésicos que le recetó su yerno, un neurólogo.
Jaramillo y Cortés son dos caras de la moneda que reflejan el debate sobre la eficiencia de procedimientos que, como la acupuntura, tienen cada día más adeptos, y también no pocos escépticos sobre sus beneficios.
En su edición de febrero, la revista científica British Medical Journal publicó los resultados de una investigación según la cual la capacidad de reducción del dolor de la acupuntura es tan limitada, que en términos clínicos no se considera significativa. El estudio lo realizó un equipo médico del Nordic Cochrane Center de Dinamarca.
Los médicos analizaron las conclusiones de 13 estudios donde se empleó la acupuntura para el tratamiento del dolor. La muestra fue de 3.025 enfermos con patologías diferentes que les generaban dolencias en la espalda, en las extremidades y en la cabeza.
En las investigaciones que fueron objeto de revisión se observó cómo la reducción del dolor entre la acupuntura real y la acupuntura placebo era mínima y que, en consecuencia, el efecto analgésico solamente podría llegar a ser considerado como mínimo y bastante limitado. "El resultado aparente de la acupuntura estaría por debajo de un alivio significativo del dolor", reportaron los autores en el artículo, liderados por el investigador clínico danés Asbjorn Hrobjartsson.
En este sentido, el especialista cuestionó la tradicional creencia de que la acupuntura puede controlar los diferentes tipos de dolencias. "No es claro si introducir una aguja en los puntos de acupuntura o en cualquier otro lugar reduce el dolor, independientemente del impacto psicológico del tratamiento".
¿Quién tiene la razón?
No obstante la evidencia científica presentada por el estudio en mención, médicos expertos en dolor y también en tratamientos alternativos no comparten del todo las conclusiones reveladas por la investigación de los daneses. Por el contrario, su experiencia les permite afirmar que la acupuntura es una opción terapéutica válida para amainar el dolor en ciertos tipos de pacientes.
Así lo manifiesta la médica con especialidad en esta técnica tradicional Esperanza Plazas, quien sin entrar en controversia con los procedimientos que emplean analgésicos, asegura que la acupuntura maneja una lógica distinta, pues integra la estructura energética del organismo con los componentes emocionales y físicos que participan en la generación de la dolencia.
De acuerdo con la experta, el dolor se debe a una obstrucción energética que hay que desbloquear, de modo que se logre el equilibrio de la energía. "Aquí primero se consigue la tranquilidad emocional del paciente y después se trabaja el dolor".
En ese orden de ideas, Plazas reconoce que aunque la acupuntura es una 'maravilla' en términos terapéuticos, no es la panacea, pues su efectividad también depende del tipo de paciente y de los factores emocionales, físicos y hereditarios que inciden en la dolencia. Por ello, la profesional asegura "que no hay una medicina mejor que otra; son complementarias".
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha sido ajena al estudio de esta medicina tradicional y cuenta, de hecho, con una serie de documentos y guías de investigación clínica y de laboratorio para validarla y conseguir su aceptación como opción terapéutica efectiva. Inclusive, en varios estudios le han reconocido su eficacia para cierta clase de enfermedades crónicas.
Sin embargo, el propio organismo multilateral de salud también ha sido precavido en alertar sobre los riesgos de las medicinas alternativas, especialmente cuando su práctica la ejercen personas no calificadas. Por tal razón, ha invitado a sus países miembros a que desarrollen políticas públicas que permitan controlar su ejercicio idóneo.
En Colombia, por ejemplo, a finales del año la Corte Constitucional les sugirió a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) que estudiaran la posibilidad de incluir entre su portafolio de servicios tratamientos de medicina alternativa, entre otros. Cabe aclarar que las medicinas alternativas no están incluidas en el Plan Obligatorio de Salud del sistema de seguridad social.
Todos sienten diferente
En concordancia con la OMS, el neurofisiólogo experto en dolor Carlos Francisco Fernández agrega que ningún procedimiento médico debe ser descalificado, menos aún si cumple con su objetivo de mejorar la calidad de vida de un paciente. De acuerdo con el especialista, la evidencia científica muestra que, así como hay personas a quienes no les sirve la acupuntura, también hay otras a las que sí.
Según Fernández, eso se debe a que el dolor es multicausal y siempre es diferente en cada persona. "No solo se limita a la interacción nervios y sustancias en el organismo sino que también intervienen factores 'psicosocioambientales' que lo pueden incrementar o atenuar", agrega.
Por eso el neurofisiólogo asegura que pese a la validez del estudio danés, no se puede hacer una generalización sobre la eficacia ni de la acupuntura ni de cualquier otro tipo de medicina, sencillamente porque no hay dolores genéricos e iguales y cada quien responde a estos de una forma diferente, independientemente del tratamiento al que esté sometido.
No es gratuito, pues, que muchos expertos consideren que las medicinas no deben ser excluyentes sino complementarias.