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A las 11:00 p.m. del domingo 18 de enero, la tranquilidad que en ese momento vivía la sala de urgencias del hospital San Francisco de Ibagué se vio interrumpida en forma intempestiva por una madre desesperada que llegó buscando ayuda para José María, su hijo de 13 años, que estaba inconsciente y presentaba síntomas graves de intoxicación alcohólica.
El caso de José María no es aislado, ni extraordinario, ni casual, producto de una locura juvenil. Es el reflejo del incremento sostenido de las tasas de consumo de alcohol en menores de edad, que tiene a las autoridades de salud en estado de desconcierto. Según el estudio Consumo de alcohol en menores de 18 años en Colombia (2008)*, hecho por la Corporación Nuevos Rumbos con la financiación de Bavaria, hoy la edad promedio en que los niños entran en contacto con el licor es de 10 años, cuando hace no más de un lustro estaba en los 14 años.
Para los especialistas en adicciones Augusto Pérez Gómez y Orlando Scoppetta, que lideraron el estudio, no solo es preocupante el inicio tan precoz por los efectos futuros en la salud y el desarrollo físico y mental de los niños, sino el hecho de que nueve de cada 10 jóvenes en edad escolar ya tienen algún tipo de experiencia con las bebidas alcohólicas. "Esta situación pone a esta población en alto grado de vulnerabilidad y riesgo frente a futuras dependencias tanto de alcohol como de otra clase de sustancias psicoactivas", asegura el psiquiatra experto en adicciones José Posada Villa. Solo en Bogotá hay registrados 1.213 casos de adicción al licor entre la población joven.
Según la investigación de Nuevos Rumbos, siete de cada 10 escolares entre 14 y 17 años han bebido alcohol en el último año, hecho que según el estudio los acerca a la categoría de los bebedores activos. Por otra parte, 13 de cada 100 lo hicieron en la última semana, lo cual los deja en el rango de bebedores problemáticos. La reciente Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Protección Social sobre consumo de alcohol y cigarrillos reveló que el 2,5 por ciento de los jóvenes entre 12 y 17 años son hoy dependientes del licor.
El Ministerio reconoce que existe un problema de consumo de alcohol en menores y por eso a finales del año pasado planteó la 'Estrategia nacional para hacer frente al consumo de alcohol y otras drogas 2008-2010', que no ha empezado a ponerse en práctica por falta de financiación.
La 'pola', primer paso
La investigación confirma que la cerveza es la bebida que prevalece en el inicio al alcohol entre los menores, lo que no sorprende a los expertos dada su alta penetración y su fácil acceso en cualquier rincón del país, además de que es uno de los productos más baratos y que tiene menores niveles de alcohol que otros licores. "La cerveza se convierte en la puerta de entrada al alcohol de mayor consumo entre los jóvenes", dice Posada Villa para confirmar los resultados del estudio que indica que el primer trago de cinco de cada 10 niños y adolescentes es una 'pola'.
El precio es una de las variables principales que tienen en cuenta niños y jóvenes a la hora de empezar a consumir alcohol, como en su consumo permanente: el valor de una cerveza nacional es casi equivalente al de un jugo natural, un té helado, un yogur e incluso una gaseosa.
Después de la cerveza, el licor de mayor consumo es el vino, seguido por el ron y el aguardiente. Más atrás aparecen el whisky, el tequila, cocteles, aperitivos, el chirrinchi y la chicha (ver gráfico).
Pero no solo el bajo precio y el fácil acceso contribuyen al consumo precoz de alcohol. Un factor clave, según el estudio, es la permisividad de los padres y las familias en general frente al consumo de sus hijos, que favorece el acceso temprano de los menores al licor: más de la mitad de aquellos consultados dijeron haber consumido alcohol en compañía de sus padres o parientes cercanos. "La situación refleja una muy baja influencia normativa de esas figuras en los menores", dicen los directores del estudio.
A este escenario de laxitud se suma la ausencia de las autoridades para hacer cumplir las normas que prohíben la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad. "Hay una falta de conciencia general sobre los daños asociados al consumo en la infancia y la adolescencia, que se une a la costumbres de los adultos de enviar a los menores a comprar alcohol", sostiene el especialista Pérez Gómez, quien agrega que, según los resultados de la investigación, siete de cada 10 menores consultados consideran que conseguir trago es "muy fácil" o "más o menos fácil". Las tiendas, las licoreras y los supermercados son los lugares donde adquieren licor sin mayores inconvenientes.