Nuevos sistemas identifican cuáles son los alimentos más saludables en los supermercados

Equilibrio. El modelo de clasificación nutricional considera las recomendaciones de las autoridades de salud relacionadas con la limitación de las grasas trans artificiales y el azúcar.

La competencia por los consumidores en las grandes cadenas de supermercados ya no es con el precio, ahora es con el valor nutricional de los alimentos, variable que hoy se está convirtiendo en uno de los principales 'ganchos' de conquista para cautivar a los potenciales clientes.

Es una respuesta comercial a la tendencia global de buena alimentación y de hábitos de vida saludables que empieza a enraizarse en la población y en las políticas públicas de salud, particularmente en aquellos países donde los crecientes índices de obesidad y de sobrepeso ya tienen ribetes de epidemia.  

Es el caso de Estados Unidos, donde algunas cadenas empezaron a definir para su oferta de productos sistemas de etiquetado con una muy elemental interpretación nutricional de los alimentos que permite identificar cuáles son los más saludables y, de ese modo, influir en la decisión de compra.

Ejemplo de ello es Healthy Ideas (Ideas saludables), un sistema que desde el pasado 2 de enero implementaron los gigantes Stop & Shop y Giant Food, en el cual a través de un símbolo de color verde y azul se rotula como sanos a cerca de 3.000 artículos.

De acuerdo con este modelo, para valorar, identificar y clasificar a un alimento se evalúa el nivel máximo de grasa natural y su proporción de grasa saturada, el colesterol y los niveles de sodio. Además, como contrapeso, también se valora el potencial del producto en términos de fuente óptima de vitaminas A o C, de fibras, de proteínas y de minerales -calcio, hierro- y otra serie de minerales indispensables para el equilibrio metabólico del organismo.

Este sistema lo desarrolló un grupo interdisciplinario de nutricionistas, dietistas, médicos, endocrinólogos y otros grupo de profesionales de la salud del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, bajo los estándares establecidos por ese organismo que definen lo que debe contener un alimento en su respectiva categoría para ser considerado como más saludable que otro (grasas, proteínas, vitaminas, fibras). El modelo además tiene presente las recomendaciones de las autoridades de salud relacionadas con la limitación de las grasas trans artificiales y el azúcar.

Healthy Ideas se aplica en toda clase de alimentos, desde los lácteos y las carnes hasta los productos de repostería y a base de frutas y verduras.

Índice de nutrición

Pero esta no es la única iniciativa; de hecho, durante el segundo semestre del año pasado investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, liderados por el médico internista David Katz, presentaron un sistema de clasificación que agrupa a los alimentos de acuerdo con su respectivo nivel de calidad nutricional. La idea, según los científicos, surgió como reacción a los problemas de salud pública generados por las altísimas tasas de  obesidad y de diabetes en la población infantil y adulta.

El modelo de Katz, registrado con el nombre de Nuval, tiene una escala de calificación que va  de uno (el más bajo nivel nutritivo) a 100 (máximo valor) para cada categoría de alimentos.

Con ese fin, desarrollaron un algoritmo que mide la calidad nutricional global de los alimentos y bebidas para aplicarlo en todas las categorías de consumo. La mayor o menor nota depende de una fórmula en la que el producto gana puntaje si tiene una óptima cantidad de nutrientes -proteínas, minerales, vitaminas, grasas buenas-, y pierde si en su composición hay grasas saturadas, trans, colorantes, químicos, preservativos y azúcar.

En términos gráficos es como una división donde los valores del numerador son los nutrientes que se consideran tienen efectos favorables en la salud como el hierro, las vitaminas A, B6, B12, C y D, la fibra, el magnesio, el cinc, omega-3, los ácidos grasos, el calcio, el potasio, entre otros, y los del denominador son que aquellos asociados con consecuencias negativas para el organismo como las grasas saturadas, las grasas trans, el colesterol, el sodio y el azúcar. El resultado de esa operación es el índice Nuval.

A manera de ejemplo, mientras una naranja y una piña obtienen calificaciones de 100 y 99 puntos, respectivamente, por contener grandes niveles de antioxidantes, vitaminas y minerales, una galleta salada puede alcanzar tan solo dos puntos por cuenta de sus altos niveles de grasas trans, azúcar refinada, harina blanca y sal.

Este sistema está siendo aplicado en tres grandes cadenas de supermercados y se proyecta que otras 20 lo adopten durante 2009.

Es más, la tendencia por clasificar los diferentes tipos de alimentos y su efecto favorable en términos comerciales es tan fuerte que, según lo informó el Wall Street Journal a principios de este mes, grandes firmas productoras y proveedoras de alimentos como Unilever, Pepsico y Kraft están desarrollando programas nutricionales similares para integrar en sus productos etiquetas inteligentes con el objeto de cautivar a potenciales consumidores.

El público lo pide

Ahora, independientemente del interés y del efecto comercial que puedan generar iniciativas como esta, para la nutricionista colombiana Claudia Angarita estos sistemas son importantes para el consumidor en la medida en que le facilitan la tarea de encontrar alimentos más saludables, balanceados y acordes con su respectiva dieta.

"Hoy, la mayoría de la gente no entiende los números, los códigos, los porcentajes que aparecen en las etiquetas de información en nutrición que tienen la mayoría de productos de consumo, aunque quiera comprender esos valores", dijo Angarita.

Precisamente, esa es otra de las causas que originaron el interés en las grandes cadenas de supermercados por el desarrollo de los sistemas de información nutricional mencionados. Una encuesta realizada por el Food Marketing Institute, organismo que representa a minoristas y mayoristas de alimentos en Estados Unidos, encontró que a siete de cada 10 compradores les gustaría que sus supermercados les ofreciera elementos informativos nutricionales para identificar los alimentos saludables al momento de la compra.

Por supuesto, esto no es gratuito y, según Andrade, responde al hecho de que el estilo de vida saludable es un comportamiento que toma más fuerza en la población. En ese sentido, un estudio de la firma investigadora de mercados CBI Research estableció que el 80 por ciento de los consumidores hoy son más conscientes de la importancia de la salud y por ello prefieren aquellos establecimientos que les aconsejan y les ayudan al momento de seleccionar los alimentos más saludables.

No obstante los beneficios de estos sistemas, la nutricionista advierte el riesgo que se corre de estigmatización de ciertos productos entre los compradores, especialmente en un medio como el colombiano donde existe muy poca educación nutricional.

"Si una persona escoge alimentos que no necesita, puede correr el riesgo de desabalancearse. Es un tema de equilibrio, porque el organismo requiere unas cantidades adecuadas de nutrientes, vitaminas, carbohidratos. No se trata de proscribir alimentos, solo de integrarlos de manera adecuada en la dieta", explica.

Por eso concluye que esas normas son válidas, siempre y cuando exista un real conocimiento y conciencia de lo que es un equilibrio alimenticio.

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