Diabetes hoy tiene más presencia en niños y adolescentes que antes

La medición permanente de los niveles de glicemia es parte de la rutina de los niños diabéticos.

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Lo primero que se lo ocurrió al papá de Angélica Pinzón al sentir que la temperatura de su hija estaba por el suelo, fue darle un pocillo de aguadepanela caliente, una reacción natural y quizá lógica para restablecer tanto el ánimo como el calor corporal de la niña. Después de esto, la llevó a un médico que luego de examinarla le diagnosticó amigdalitis, le recetó antibióticos y la mandó a casa.

Ya en su hogar, lejos de tener una mejoría, la situación de Angélica -que en ese entonces, cursaba décimo grado- empeoró. En la madrugada del día siguiente, su temperatura volvió a descender dramáticamente y los primeros síntomas de deshidratación aparecieron junto con un estado de inconsciencia, lo que obligó a sus padres a internarla de urgencia en el Hospital de San Rafael (Bogotá). Allí, una vez cumplida la evaluación médica de rigor, la familia se enteró finalmente de que el origen de la repentina crisis de salud de la joven era una diabetes. Tras un mes en cuidados intensivos, a Angélica no le quedó más remedio que cambiar su estilo de vida.

La aparición, a una edad cada vez más temprana, de la mal llamada 'dulce enfermedad' tiene en estado de alerta a las autoridades no solo locales sino mundiales de salud. Los números de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan la magnitud del fenómeno: se estima que diariamente en el planeta 200 menores de 14 años -unos 73.000 por año- son diagnosticados con diabetes tipo 1, también conocida como insulinodependiente o de inicio en la infancia.

El gran riesgo, según explica el director del Instituto de Diabetes y Endocrinología, Iván Escobar, es que ese tipo de diabetes registra en la población preescolar una tasa anual de crecimiento del orden del 5 por ciento, mientras que en niños y adolescentes puede llegar al 3 por ciento.

La propia OMS también manifestó en el reciente informe de su Programa Global de Diabetes un aumento de casos del tipo 2 -antes conocida como no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta- entre menores de edad, al punto de considerar que en algunas regiones del mundo tiene inclusive mayor presencia que la de clase 1.

Por eso, aunque en el país las cifras sobre el crecimiento de la enfermedad en la población en mención no son precisas -los expertos estiman que hay unos 30.000 afectados-, especialistas endocrinólogos, internistas y diabetólogos consultados infieren, con base en su práctica diaria, que durante los últimos años ha habido una evidente tendencia hacia el aumento en el registro de casos tanto de diabetes 1 como de 2.

Qué está pasando

 A juicio del endocrinólogo Hernán Yupanqui, de la Fundación Colombiana de Obesidad, es posible que en la aparición cada vez más temprana de la enfermedad estén influyendo los cambios del ritmo de vida, que apunta hacia un mayor sedentarismo; el entorno en el cual crecen y se desarrollan los jóvenes, y las influencias externas, reflejadas en los malos hábitos alimenticios y los altos niveles de estrés a los que se someten los jóvenes.

En ese orden de ideas, el diabetólogo Diego Holguín, miembro de la Federación Colombiana de Diabetes, también agrega que parte de la respuesta sobre la disparada de los números, por lo menos en el tipo 2, es la presencia del sobrepeso, la obesidad y la poca actividad física desde edades muy tempranas. "Antes existían más niños con diabetes 1; hoy son más los menores que desarrollan la 2", explica.

Ahora, en el caso de la 1, los especialistas consideran que la mayor incidencia puede tener origen, además de la predisposición genética, en descuidos de la madre durante el embarazo, las infecciones enterovirales, la diabetes gestacional, la alimentación poco saludable, el tabaquismo y el sobrepeso de la criatura al nacer.

En tal sentido, Pablo Aschner, subdirector científico de la Asociación Colombiana de Diabetes, asegura que es inexorable que el componente hereditario, más una condición crónica de la obesidad, eleve ostensiblemente la probabilidad de diabetes en los niños.

Como sea, los datos de la OMS prevén un aumento del 50 por ciento en la incidencia mundial de la tipo 2 durante los próximos 15 años en menores y adolescentes, e igual porcentaje de crecimiento en menores de 5 años para el tipo 1.

De hecho, las proyecciones de ese organismo indican que en el 2030, es decir cuando los niños y adolescentes de hoy estén entre los 20 y 45 años, el número de diabéticos alcanzará la no despreciable cifra de 380 millones de personas, un número algo mayor que la actual población de América del Sur.

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