En noviembre pasado, Hernán Lara, de 62 años, fue sometido a una cirugía bariátrica para contrarrestar su obesidad. Sufría, además, hipertensión, hipotiroidismo y diabetes. Tras la intervención, le indicaron que debía hacer ejercicio, y así fue. Hernán asegura que la rutina planificada hoy le ha devuelto su vitalidad.
"Ahora camino por mi barrio todos los días más de una hora, además empleo 40 minutos para subir y bajar un largo trayecto de escaleras ¿señala este empresario floricultor¿. Cuatro veces a la semana y después de caminar, voy al gimnasio y hago ejercicios de estiramiento y de fuerza para las piernas, los brazos, el abdomen y la espalda. Los domingos salgo en bicicleta durante una hora u hora y media". Al cabo de siete meses, Lara se siente "más despierto y activo en el trabajo" y ha reducido en un 80 por ciento el consumo de medicamentos: ya no los necesita para la diabetes, la hipertensión, el colesterol ni los triglicéridos; solo para el hipotiroidismo y el control de su ácido úrico.
Cada década se duplica la cantidad de personas que llegan a los 100 años, pero ese aumento ha resultado inversamente proporcional a la actividad física que realizan. La pérdida de masa ósea y muscular reduce la flexibilidad y la fuerza, de manera que la movilidad resulta cada vez más limitada. Pero el panorama puede cambiar si se adopta un concepto en boga: el envejecimiento activo, acuñado a finales del siglo XX por la OMS. Un concepto que, según la Organización, "permite a las personas realizar su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de su vida y participar en la sociedad de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades".
Las cinco claves
Desde el punto de vista físico, la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por su sigla en inglés) y el Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte han establecido una serie de ejercicios encaminados al mantenimiento o mejoramiento de cinco parámetros: la capacidad cardiopulmonar, la flexibilidad, la capacidad de fuerza-potencia, la capacidad de fuerza-resistencia y la composición corporal (proporción de grasa, hueso y músculo).
Para evaluar cómo está cada uno, un médico debe hacer una serie de pruebas y cotejar los resultados con tablas preestablecidas. Después, determinará si su paciente debe o no seguir una rutina supervisada. "Se piensa que trotar aumenta la capacidad cardiopulmonar, pero una persona no va a tener buen estado físico solo porque lo haga; debe cumplir con un mínimo en cada parámetro", afirma la médica del deporte Catalina Chica, profesional del Instituto Distrital de Recreación y Deporte y del centro médico MedSport de Bogotá.
Las lesiones o las enfermedades no son un impedimento para ejercitarse. La clave está en saber cómo hacerlo, y para eso es indispensable tener orientación médica. "Cuando una persona tenga más de tres factores de riesgo cardiovascular, haya sido revascularizada por infarto o cirugía de corazón, sea diabética y acabe de salir de una descompensación, tenga una lesión articular seria o una enfermedad grave, debe ser monitoreada", advierte Chica.
La actividad física no tiene que ser intensiva para que otorgue beneficios; lo importante es que haga parte de una rutina. La recomendación es hacer ejercicio mínimo tres veces a la semana durante 30 minutos, que pueden estar repartidos en tres sesiones de 10 ¿el efecto del ejercicio es acumulativo¿. A menos que hayan sido deportistas a lo largo de la vida, los adultos mayores no deben sobrepasar la hora y media de ejercicio, y deben cumplir los cinco parámetros.
El estímulo del cuerpo es esencial para envejecer mejor, pero no es el único. Igual de importantes son la dieta y los aspectos mentales y sociales. Como el envejecimiento es algo dinámico y no estacionario, vivirlo será más placentero si se adopta una actitud creativa y productiva. Mantener la curiosidad y las ganas de aprender, ejercitar las capacidades o desarrollar nuevas, participar en labores comunitarias y darles rienda suelta a gustos y sueños, son la mejor forma de estimular la mente. De seguro el cuerpo también se contagiará de ese entusiasmo.
PREPARAR LA JUBILACIÓN
El envejecimiento activo no asume la jubilación como un hecho traumático, sino que enseña a verla como un triunfo. Carlos Cano, jefe de la sección de Geriatría de la Fundación Santa Fe, asegura que "el hecho de terminar un trabajo no quiere decir que la productividad mental cambie; al contrario, en muchas oportunidades da la libertad para crear otras cosas".