Junio 4 de 2008

Alerta por algunos medicamentos para dejar de fumar y bajar de peso

Han sido asociados con trastornos depresivos e incluso intentos de suicidio. Vea cuáles.

EN VÍSPERAS DEL DÍA MUNDIAL sin Tabaco, que se celebraría el pasado 31 de mayo, el laboratorio Pfizer lanzó toda su artillería para promocionar Champix, el primer medicamento para dejar de fumar que bloquea en el cerebro la necesidad de nicotina. Los comunicados que la farmacéutica emitió indicaban que debía usarse bajo prescripción médica y recomendaba apoyo psicológico durante el tratamiento, lo que despertó algunos interrogantes y dejó la sensación de que la farmacéutica quería curarse en salud.

Si bien es cierto que las personas que dejan el tabaco experimentan el llamado síndrome de abstinencia -irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, insomnio, estreñimiento, cefalea, intenso deseo de fumar y aumento del apetito-, algunos expertos han alertado sobre el uso del medicamento porque han detectado casos de trastornos depresivos e incluso intentos de suicidio.

Pero Champix no es el único fármaco que ha sido asociado con ideación suicida. Hace dos meses el turno fue para Singulair, uno de los productos estrella de Merck Sharp y Dohme (MSD), indicado contra el asma. Y desde el año pasado, Acomplia, un medicamento para bajar de peso del laboratorio Sanofi-Aventis, ha enfrentado  señalamientos similares, lo mismo que su pariente taranabant (nombre genérico), aún en fase de investigación.

La pregunta obvia en estos casos es por qué en tan corto tiempo cuatro medicamentos enfrentan sospechas tan graves. La respuesta podría ser que los laboratorios hoy hacen investigaciones que contemplan más variables, duran más tiempo y reclutan más pacientes, lo cual amplía las posibilidades de descubrir efectos antes no sospechados en las sustancias utilizadas, cosa que no sucedía hace medio siglo. Es factible que décadas atrás algunos fármacos hayan producido efectos similares que no fueron descubiertos porque las investigaciones eran menos rigurosas.

Las alertas

En los casos del Champix, Acomplia y el tarabant hay un factor común fundamental para tener en cuenta, y es que actúan en el cerebro y reducen el placer que producen el cigarrillo y la comida. Si sus componentes reducen la sensación de placer, la hipótesis es que, de alguna manera, también podrían disminuir el placer de vivir.  Champix aumenta los niveles de dopamina, una sustancia química asociada con los mecanismos de recompensa del cerebro. Por ejemplo, la recompensa a comer, beber y el sexo es el placer y por eso las personas repiten esas conductas. Pero hay sustancias como la nicotina que promueven una descarga más potente y pueden producir adicción.

La explicación a por qué no todos los que prueban alcohol o tabaco se vuelven adictos puede estar en el hecho de que existen variaciones naturales en los sistemas de dopamina. Por el contrario, hay personas que obtienen menos gratificación al beber o fumar y necesitan dosis más altas para compensar. Por eso, después de un cigarrillo, el fumador desea otro y otro, y otro... Y por eso, al aumentar los niveles de dopamina, Champix reduce ese placer de la recompensa y, por esa vía, acaba con la adicción.

Sin embargo, el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos de Estados Unidos encontró más de 3.000 reportes sobre efectos colaterales como ideas suicidas y agresividad. Además, a finales del año pasado, la Agencia Europea de Medicamentos y el conjunto de las agencias nacionales de la Unión Europea alertaron sobre el riesgo de ideas suicidas o intentos de suicidio surgidos durante tratamientos con el medicamento, y pidieron a Pfizer advertir a los profesionales y a los pacientes sobre estos riesgos.

El laboratorio se ha defendido con argumentos como que la causalidad no ha sido probada, que el simple hecho de dejar el cigarrillo produce depresión, que los fumadores son más propensos a este trastorno y que, en términos de costo-beneficio, los daños asociados al tabaco son peores que los relacionados con Champix.

Flaca recompensa

El panorama para Acomplia es más difícil. Este producto surgió de las investigaciones sobre el llamado sistema cannabinoide que demostraban que la marihuana abría el apetito. El laboratorio Sanofi-Aventis pensó que era posible desarrollar una sustancia que produjera el efecto contrario y el resultado fue el medicamento en cuestión. Pero sus efectos secundarios van más allá de disminuir el apetito.

Según el estudio con el que la farmacéutica buscaba sustentar el ingreso del producto en el mercado estadounidense, el 43 por ciento de los consumidores habían presentado trastornos psiquiátricos, frente al 28 por ciento del grupo que tomó placebos. Y lo peor fue que un paciente del primer grupo se suicidó, aunque otro del segundo lo intentó. Esto podría significar que las ideaciones suicidas eran anteriores al consumo del fármaco, pero también que hay un "algo" que las exacerba.

En cuanto al taranabant, de MSD, los análisis van en la misma línea y por eso la farmacéutica decidió prolongar un año la investigación y hacerla con dosis más bajas antes de someterla a la aprobación por la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos.

El asunto de fondo es que los fármacos en cuestión actúan en el complejo universo del sistema nervioso central y que hacerlo sin tocar los cables que disparan la ansiedad, la irritabilidad y la tristeza, entre otras sensaciones, sigue siendo un asunto complejo. Por eso habrá que esperar más años de investigación hasta que desarrollen un medicamento tan preciso y selectivo que solo elimine los malos placeres y no los placeres de la vida en general.

CAUTELA

Unos 10 millones de personas usan Singulair, medicamento para el asma de Merck Sharp y Dohme (MSD) que había pasado en limpio una década, y sobre el cual hoy algunos informes indican que puede aumentar el riesgo de suicidio. No obstante, las autoridades desaconsejan suspenderlo sin consultar con el médico.

Sandra Besada Lombana, gerente de Servicios Médicos de MSD, asegura que es poco probable que haya causalidad entre su consumo y la ideación suicida, entre otras razones porque no actúa en el cerebro. Y agrega: "El asmático y en general las personas con enfermedades crónicas suelen ser depresivas como consecuencia de su enfermedad". 

Voluntariamente, MSD agregó a la información que remite a los médicos: "Experiencias en la fase postcomercialización: pensamiento y comportamiento suicida, y depresión".

3.000 REPORTES HA RECIBIDO LA FDA que relacionan Champix con depresión y eventos cardiovasculares.

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