Marzo 18 de 2008

Anorexia surgió de la vida ascética de las religiosas en la Edad Media

A esa conclusión llegaron investigadores.

EN 1373, Catalina de Siena -hoy parte del santoral- le envió una carta a un religioso de Florencia, Italia, en la que dice que siente culpa por comer, porque comer es una flaqueza del cuerpo.  "Padre mío, y se lo digo en nombre de Dios, que de todos los modos posibles yo me obligo a ingerir algún alimento una o dos veces por día -escribe Catalina-. Muchas veces, cuando hice lo que pude, me miro a mí misma para entender mi enfermedad y la bondad de Dios que por una gracia muy especial me permitió corregir el vicio de la glotonería. Me entristece profundamente que, por amor, no haya podido corregir esta debilidad mía".

La mortificación de Catalina, una mujer de clase media que hizo votos de castidad cuando tenía 7 años, se convirtió en materia de estudio de historiadores, psicólogos y médicos que investigan las causas de la anorexia. Según varias interpretaciones, la vida ascética de la hoy santa de Siena y en, general, de las religiosas de la Edad Media, es un estilo de vida que generó una conducta que promueve la inanición para castigar y controlar el cuerpo en busca de un fin determinado. En el caso de las religiosas, la santificación. En el mundo actual, la delgadez.

Tres reconocidos investigadores han abordado el tema con profundidad: el historiador estadounidense Rudolph M. Bell y los psicólogos holandeses Walter Vandereycken y Ron van Deth. Bell fue el pionero en plantear la hipótesis en el libro Holy Anorexia (Santa anorexia) y el primero que, sobre la base de una revisión histórica de la vida de 261 italianas a quienes la Iglesia católica reconoció como santas y venerables siervas de Dios, llegó a la conclusión de que su ascetismo -en contraste con las laxas conductas de los curas- tenían como finalidad alcanzar la perfección espiritual. Una severa y estricta autodisciplina para no depender de las necesidades físicas que, según el historiador, no era más que anorexia, "sagrada anorexia". En el fondo, una forma de luchar por su autonomía en una cultura patriarcal.

Por su parte, los dos psicólogos holandeses -autores de From Fasting Saints to Anorexic Girls (De las santas ayunadoras a las chicas anoréxicas)- hacen un análisis más amplio del hambre autoinducida, y si bien reconocen las raíces religiosas del fenómeno durante el medioevo, también explican las variaciones y el significado del síndrome a lo largo de la historia.

En efecto, el ayuno como vía para ganar la gracia divina cayó en desuso con la Reforma protestante, la revolución científica y el progresivo proceso de secularización de la sociedad de la Europa moderna, que empezó a ver con malos ojos a las mujeres que no comían. Sospechaban que ellas podían ser brujas o víctimas de posesión demoníaca. Sin embargo, las llamadas "doncellas milagrosas" o "niñas de ayuno" continuaron la tradición de las santas.

Aunque los psicólogos holandeses consideran que la anorexia es un síndrome atado a la cultura y que las anoréxicas de hoy guardan similitudes con las santas de ayer, no todos los expertos en el tema están de acuerdo, pues  aseguran que en el trastorno también intervienen factores genéticos. Por ejemplo, el psiquiatra Santiago Solano destaca que, a pesar de estar expuestos a las mismas presiones culturales, no todas las mujeres y hombres que en algún momento de sus vidas sienten preocupación por su cuerpo terminan enfermos. Sólo unos pocos.

Varias hipótesis podrían explicar por qué: destruir el cuerpo sexual porque desarrollarlo genera angustia -actitud muy ligada a la tradición judeo-cristiana-; sentir control sobre éste porque no se dominan otros aspectos de la vida; castigarlo porque la persona se siente culpable tras una experiencia traumática -violación, abuso, maltrato-; tener un mecanismo de expiación, o desfogar las duras exigencias masculinas sobre la figura femenina.

"En la historia siempre han existido personas predispuestas a desarrollar el desorden, que puede dispararse ante cualquier estímulo -advierte Solano-.

En la Edad Media, la preocupación de las mujeres era ser santas, piadosas, castas y vírgenes; hoy es ser flacas, bellas, profesionales, adineradas, inteligentes y tener pareja. En 100 años quizá haya algo que relacione la forma como la gente come con un determinado ideal".

A su juicio, las religiones y los conceptos sobre el bien y el mal pueden jugar un papel clave en el desarrollo de la anorexia nerviosa, pero en últimas es un ideal de perfección muy marcado. "La anorexia se caracteriza por el pensamiento en blanco y negro, entre lo perfecto e imperfecto -asegura Solano-. Las personas que la sufren no pueden ver gamas intermedias".

ESPECTÁCULO DE CIRCO

Según los hallazgos de varios historiadores, entre los siglos XVI y XIX, el acto de renunciar a la comida pasó de práctica religiosa a maravilla natural. Las ayunadoras se convirtieron, al igual que los gigantes, los enanos, los obesos y otras "monstruosidades", en personajes de espectáculo público digno de noticias sensacionalistas.

Hay indicios de que las llamadas "niñas de ayuno" eran consideradas por algunos como un milagro, razón por la cual no era raro que miles de personas, incluidos reyes y dignatarios, las visitaran para ver su milagro o disfrutar su hazaña. Otros las llamaron "artistas del hambre" que entretenían a comensales de lujosos restaurantes en París y Berlín. 

En la era victoriana, que estableció otros estereotipos, la excesiva delgadez de las mujeres fue asociada por los galenos con la melancolía, la histeria o el mal de amores. Y aunque en 1874, el inglés William Withey acuñó el término de "anorexia nerviosa", sólo hacia 1960 este diagnóstico entró a hacer parte de los manuales de salud mental.

Ver Términos y Condiciones.

COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.