Cógela suave

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Al finalizar, les pidió que se preguntaran si habían sido castigados, si las cosas habían dejado de funcionar y, especialmente, si se sentían más felices. Los sorprendidos perfeccionistas descubrieron que nada había cambiado: no los habían echado, todo funcionaba normal y, lo mejor, entendieron que las cosas por las que ellos se preocupaban en realidad no eran tan importantes.

CONTRA LA SUPERACIÓN PERSONAL

Como si el péndulo hubiera llegado al extremo, en los libros de superación hoy pueden verse títulos que echan por tierra aquellas premisas que invitaban a "ser el mejor" o "luchar por un ideal". En 2005, El último libro de autoayuda que necesitará, de Paul Pearsall, se convirtió en un best-seller gracias a sus consejos del tenor de "pierda la esperanza", "dese por vencido", "sea pesimista" o "no crea en sí mismo". En cuanto a la perfección, recomendó: "Deje de tratar de corregir sus errores. Más bien, encuentre sus fortalezas y afiáncelas. Luchar por ser quien no es conduce a la decepción".

En el libro ¡Descontrólate! (Editorial Norma), el psicólogo Xavier Guix añade argumentos contra aquellos que quieren tenerlo todo bajo control: "Nada mata más la creatividad, la iniciativa y la motivación de las personas que la desconfianza (...). 'Sufrir' porque los demás no harán las cosas como a nosotros nos gusta denota inseguridad y necesidad de control. Muchos problemas en las empresas tienen su origen en la incapacidad de delegación que tienen sus directivos. Viven atrapados en la paradoja de delegar desconfiando del resultado (...). Con tal de evitarlo necesitan ejercer un control tan abusivo que los demás no soportan tanta presión".

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