LA EFICACIA DE LOS REMEDIOS de la negra Paula de Eguiluz despertó suspicacias entre los jueces del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Cartagena de Indias. Incriminada por herejía en 1624, confesó que usaba hierbas para que la quisieran y cáscaras de naranja y huesos de muerto en polvo contra la fiebre. Paula fue condenada a salir con soga, coraza, hábito e insignias de bruja y hechicera; recibió 200 azotes; fue obligada a trabajar para los pobres del hospital San Sebastián, y después estuvo desterrada en Cuba. A su regreso reincidió y fue encarcelada, pero curiosamente era autorizada para visitar enfermos, a los inquisidores e incluso al mismísimo obispo, quien en una oportunidad la hospedó en su casa por más de 20 días.
El proceso contra Paula, narrado en el primer tomo de Historia de la medicina en Colombia -ambicioso trabajo que acaba de ver la luz-, Ilustra la ambigüedad de la sociedad colonial ante las prácticas médicas negras: aunque reconocidas y fomentadas, eran censuradas en nombre de la fe. La misma suerte corrieron las prácticas indígenas a lo largo y ancho de la Nueva Granada: mal vistas, sí, pero aprovechadas por los más prestigiosos médicos de la época, como el español Pedro López de León -cuyo tratado sobre cirugía incluyó un antidotario con aportes tomados de los nativos- o el portugués Juan Méndez Nieto, que comprobó las bondades terapéuticas del tabaco, la guayaba, la melaza de caña, el bálsamo de Tolú, la canela, el tamarindo, el plátano indiano y la patilla.
Como expresa Emilio Quevedo, pediatra e historiador que lideró el proyecto, "lo más interesante de la medicina en Colombia desde la llegada de los españoles hasta el siglo XVIII fue la forma como esas prácticas entraron en conflicto; el modo como una práctica se impuso sobre las otras".
La Babelia médica
Justamente, así es como los autores han subtitulado el primero de los cinco tomos que tendrá el proyecto cuando haya finalizado: Prácticas médicas en conflicto. Un trabajo financiado por Tecnoquímicas, que explora documentos nunca tocados por investigadores y que de lejos es el más completo recuento de la medicina en Colombia.
Realizada por el Grupo de Historia de la Medicina y de la Salud de la Universidad Nacional, la obra no sólo recoge las transformaciones de la práctica médica en Colombia desde el año 12.000 a. C., sino que pone en evidencia cómo incluso ésta es un ejercicio de poder. Eso se refleja en el hecho de que en el Nuevo Mundo se presentó una confrontación entre una medicina hegemónica -la europea- y unas medicinas subalternas -la indígena y la negra-. "No puede decirse que una estuviera más avanzada que la otra, sino que cada cual servía para resolver problemas propios", asegura Quevedo.
Y es que todas las medicinas que se encontraron en Colombia eran igualmente efectivas o especulativas, según el punto de vista. Por un lado, los españoles llegaron con la idea grecorromana según la cual el cuerpo se componía de cuatro humores -el rojo (sangre), el blanco (flema), el amarillo (bilis) y el negro (la bilis negra)- y de que la enfermedad era el resultado de un desequilibrio entre éstos. La cura consistía en suministrar el contrario del padecimiento y así, por ejemplo, un exceso de sangre -que se manifestaba con malestar general, fatiga o cefalea- se corregía con una extracción de la sangre -las clásicas sangrías-. A esta creencia se sumaban los preceptos de la fe cristiana, que obligaban a los médicos a recomendar la confesión a los pacientes y que luego explicarían por qué las prácticas de los nativos o los negros serían vistas como demoníacas, independientemente de si funcionaban o no.
En la medicina nativa, por su parte, el malestar o el bienestar de las personas era el resultado de una lucha de poderes invisibles que debían ser resueltas por el chamán. Sólo éste "podía percibir las fuerzas en conflicto, entrar en contacto con ellas y orientarlas en algún sentido, para bien o para mal de individuos o grupos", señalan los historiadores. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los españoles fue el amplio conocimiento de la naturaleza que tenían los indígenas, a tal punto que, a riesgo de caer en herejía, no despreciaron sus bondades.
Por su parte, la práctica médica de los negros, al igual que la indígena, se basaba en una relación continua entre el mundo natural y el espiritual. "Dado que la enfermedad no se debía a una lesión propia del organismo, el diagnóstico estaba encaminado a descubrir al causante del mal", señala el texto. Y aunque un buen número de españoles se curó de alguna dolencia gracias a los brujos negros, las autoridades no dudaron en perseguirlos: temían que el don les diera poder económico o político.
En síntesis, aparte de narrar hechos asombrosos, la Historia de la medicina en Colombia deja en claro que el estatus que con el paso de los años ganó la medicina europea y la subestimación de las prácticas negras e indígenas no necesariamente fue la respuesta a un criterio de efectividad. Fue simplemente la imposición del más fuerte.
MAGIA NEGRA
- Durante el periodo colonial, los negros fueron vistos como brujos, mientras que los nativos fueron vistos como hechiceros y envenenadores.
- Para los negros, un motivo de enfermedad era la presencia de un objeto extraño en el cuerpo y, por tanto, la cura consistía en succionar. Varias crónicas relatan que en la boca de los brujos quedaban sapos, pelos o huesos después de hacerlo.
- Una forma de prevenir la mordedura de serpientes consistía en hacer cortes en forma de cruz sobre la piel y aplicar polvos de raíces y troncos.
- Las prácticas médicas africanas integraron oraciones propias del catolicismo. Algo que facilitó esta costumbre fue que los negros tenían sus propios ensalmos curativos.
MALICIA INDÍGENA
- Gracias a su dieta rica en proteínas y baja en carbohidratos, los aborígenes de la etapa paleoindia -12.000 a 3.000 a. C- no sufrían caries, pero tenían la dentadura muy desgastada porque la usaban como herramienta. También sufrían de las articulaciones debido a las largas caminatas.
- En la Sabana de Bogotá se han hallado huesos muiscas con lesiones que corresponden a tuberculosis y rastros de sífilis de hace 4.000 años.
- La curación con similares era común entres los indígenas. Una picadura o mordedura de un animal venenoso se sanaba poniendo al animal muerto sobre la herida.
- Para cerrar descalabraduras, los indígenas hacían trenzas con el pelo del herido con el fin de juntar las partes.
- El aborto practicado con hierbas parecía ser común entre las jóvenes y probablemente atendía a un patrón de belleza.
- El uso de las plantas psicotrópicas permitía al chamán entrar en un estado de conciencia adecuado y facilitaba la curación.