¿Cómo identificar juguetes peligrosos para los niños?

EL AÑO que termina no fue el más afortunado para la industria de la juguetería. En agosto pasado, la casa Mattel anunció el retiro de cerca de 18 millones de juguetes porque sus pinturas contenían un nivel de plomo potencialmente tóxico para los niños. Dora la exploradora, Big Bird, Elmo, el recogedor con que Barbie limpia los excrementos de su perro, las Polly Pocket, una de las figuras de Batman y Sarge -un carrito de la película Cars- desaparecieron de los escaparates de los almacenes.

El tema se puso en la agenda de medios y expertos, y motivó una investigación del Grupo de Investigaciones de Interés Público de Estados Unidos (U.S. Pirg). Publicado el 30 de noviembre de este año, el estudio advirtió sobre el peligro de algunos juguetes que están en el mercado y denunció el hecho de que ninguna agencia gubernamental hace pruebas de seguridad de estos productos, muchos de los cuales podrían envenenar, ahogar y causar problemas auditivos a los pequeños.

Los padres son en buena medida responsables de los daños que los juguetes causan a los niños. Aunque los expertos insisten en que los menores deben ser quienes escojan sus juegos, el límite de esta libertad es la seguridad. No hay que conformarse con que el pequeño disfrute el regalo; también hay que leer las advertencias de los empaques, que tienen en cuenta el riesgo de que el niño se corte o introduzca piezas en su boca, nariz u oídos. Además, recomiendan evitar que los juguetes de los hermanos mayores caigan en manos de los menores.

Según el informe de U.S. Pirg, existen seis tipos de juguetes peligrosos: las piezas que provocan asfixia, los que tienen componentes magnéticos, los ruidosos, los que pueden estrangular, los manufacturados con químicos tóxicos y los fabricados con plomo.

Ahora bien, que la paranoia tampoco termine por privar a los niños de los juguetes, pues estos nunca dejaran de ser una herramienta fundamental para el desarrollo de sus facultades físicas, mentales y sociales.

1. Asfixia lúdica

No es aconsejable regalar a menores de 3 años juguetes pequeños o cuyas partes quepan por la boca. Según la Comisión para la Seguridad de los Productos, de Estados Unidos, la asfixia fue la causa de muerte más frecuente relacionada con juguetes. Los que implican más riesgo son bolitas o pequeñas pelotas. Las de látex son las más peligrosas y no deben estar en manos de niños menores de 8 años. Un buen criterio para saber el tamaño idóneo, es verificar que el objeto no quepa por el tubo del papel higiénico.

2. Atracción magnética

Utilizados en accesorios para niñas o juegos de construcción, los juguetes con componentes magnéticos implican el riesgo de que si más de una pieza es tragada, éstas pueden juntarse en los intestinos y provocar una obstrucción. Los expertos recomiendan no dar juguetes de esta índole a menores de 6 años y buscar atención médica inmediata si los pequeños tragan más de una pieza.

3. Mucho ruido

Algunos juguetes sobrepasan los niveles que soporta el oído infantil -80 decibeles- y pueden causar lesiones. Entre éstos se incluyen los instrumentos musicales, teléfonos, armas y los iPod, que pueden alcanzar hasta 130 decibeles. El riesgo es mayor porque los niños toleran los ruidos con mayor facilidad y pareciera que el aparato sonoro no les estuviera causando daño. Por eso, si un juguete es ruidoso para un adulto, lo es también para el menor. Para evitar el daño, no dejar las pilas dentro de los juguetes que hacen ruido o cubrir sus parlantes con cinta adhesiva.

4. Juegos que ahorcan

Las cuerdas de los móviles implican algún riesgo de que el niño se ahorque con éstas. Por eso, hay que procurar que el bebé no alcance a tocarlas desde la cuna y retirar el juguete cuando el menor tiene más de cinco meses. Por otra parte, las cuerdas con bolitas o cuentas más largas de un pie implican un riesgo similar.

5. Químicos tóxicos

Algunos juegos de niños o cosméticos contienen tóxicos. Entre ellos, los fabricados con PVC o de madera pintada, así como los cosméticos  preparados con xileno, tuleno o dibutilfatalato.

6. Peso pesado

El plomo fue el metal del escándalo. Grupos de investigación encontraron altas cantidades de este material en las pinturas de los juguetes, loncheras y baberos. La absorción de plomo puede provocar bajo coeficiente intelectual y retraso físico y mental en los niños.

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